miércoles, 1 de octubre de 2014

EL DIBUJO Y PINTURA DEL RETRATO

Resolver un retrato exige, no solo construir correctamente una cabeza sino que además ha de conseguirse que todo el mundo reconozca al retratado y esto no es tarea fácil porque incluso una fotografía de una persona, dependiendo de cómo la luz incida en el rostro puede darse el caso de que no se le reconozca totalmente. Por tanto es muy importante estudiar a la persona a retratar experimentando antes con la luz probando a iluminar con diferentes ángulos, amén de probar con diferentes posiciones de la cabeza respecto al pintor girando respecto al eje vertical  para verla totalmente de frente e ir girando a derecha e izquierda hasta encontrar la posición en que queda más reconocible.

Recomendamos que si iluminamos con un foco este esté más alto que la cabeza y delante de ella  dirigida con cierto ángulo, unos 30 a 40º respecto a la posición frontal para conseguir el máximo relieve. Una iluminación frontal hace que resulte la cabeza plana, sin volumen, por tanto no recomiendo hacer una foto con flash para tomarla como base.

El dibujo del retrato requiere una serie de conocimientos que es necesario aplicar a la hora de observar a la persona que se va retratar para no cometer errores y conseguir que nuestro dibujo o pintura se parezca al modelo cuando estamos tomando del natural. La manera sencilla de resolver un retrato sin conocimiento específico del mismo consiste en realizar una foto y cuadricularla, después construimos otra cuadrícula en el soporte y así copiamos las líneas principales de la foto original a nuestro soporte. Este método es válido si no cometemos errores, pero si cometemos alguno sutil tendremos muchas dificultades para localizarlo.

Para tomar del natural es necesario conocer alguna de las técnicas de construcción de cabezas para no cometer aberraciones como resolver la cabeza plana o provocar distorsiones en la misma.

En cuanto a la construcción mediante el dibujo, vamos a partir del análisis de una cabeza donde las diversas proporciones entre las medidas están definidas como ideales




Tomamos como patrón una cabeza masculina de un hombre cuya edad está alrededor de los 30 años. En la posición de frente vemos unas líneas horizontales numeradas del 1 al 3 que definen la altura de las tres zonas principales: frente (inteligencia), nariz (sensibilidad) y zona de la boca –entre final de la nariz y la barbilla- (sensualidad). Idealmente, la altura de estas zonas sería idéntica.

Si consideramos las medidas en sentido horizontal vemos otras tres líneas numeradas del 1 al 3, lo que viene a decir que considerando desde la raíz del cabello una cabeza está contenida dentro de un cuadrado que contiene nueve cuadrados y nos definen las proporciones principales de la cabeza humana. Desde la raíz del cabello, hacia arriba hasta el final del cráneo hay medio módulo.

Si comparamos las medidas y proporciones de esta cabeza con la correspondiente a  Felipe VI, veremos que hay bastantes diferencias. He elegido esta cabeza por ser un personaje conocido por todos, me refiero a su imagen.



 Vamos a  analizar algunas características:
He de hacer notar que la cabeza no está completamente vertical sino ligeramente inclinada hacia el lado derecho de la foto.


 En el dibujo de la cabeza ideal la distancia entre los dos ojos es otro ojo pero no es así en la cabeza de Felipe y en vez de caer los lagrimales en la vertical tangente a los bordes de la nariz vemos que tampoco es así. A pesar de que la distancia entre ojos es mayor que un ojo, la nariz es más ancha y sus verticales cortan los lagrimales. También podemos ver que la nariz está ligeramente torcida hacia el lado derecho de la imagen cuando debería estar en la línea vertical central.

Los bordes laterales de la nariz deberían ser tangentes a las líneas que partiendo del centro del entrecejo van hasta las comisuras de los labios, en cambio quedan cortados, lo que demuestra lo comprobado anteriormente: la nariz es más ancha que la ideal.



En cuanto a las tres zonas principales, frente, nariz y zona de la boca coinciden con las ideales pues prácticamente son idénticas en altura. Es importante comprobar también si los ojos están horizontales o ligeramente inclinados en un sentido o en el otro, por eso he trazado una línea que une los ojos. En este caso se ven horizontales.




Ahora pasamos a analizar a su padre Juan Carlos I.

Antes de continuar podéis hacer el análisis solos, comparando con el dibujo para ver las diferencias




Vemos que al ser la boca más corta las líneas que vienen del entrecejo cortan el ancho de la nariz una parte mayor que en el hijo.



 Las tres zonas son equivalentes también como en el caso de su hijo, pero los ojos están ligeramente inclinados estando las partes más altas en los lagrimales.




La distancia entre ojos es también superior a un ojo y, como ya dijimos, el ancho de la nariz es también grande pues las verticales cortan los lagrimales.



Aunque el contorno de la cabeza define una parte del retrato lo que es realmente esencial para lograr el parecido es tan solo lo que veis a continuación.





Estas enseñanzas están entresacadas de mi curso DIBUJO DEL RETRATO/Superior  en el que se llegan a realizar más de 400 dibujos de cabezas de hombres y mujeres de todas las edades incluso niños y bebés. Podéis entrar en la web




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te deseo un buen día Antonio:
No entro en el ordenador porque estoy a tope, pero hoy lo he hecho.
Este blog tuyo es estupendo. Voy a ver si puedo guardar la entrada.
Si puedes, entra en la revista Letras de Parnaso, en la que estoy colaborando (a lo mejor puedes colaborar tu).
El día 20 se presenta en la Sociedad de Autores un libro de poesías. Creo que te puede interesar ir. Ya te lo diré. Besos para tu mujer y para ti, Trinidad Romero

asanchezgil dijo...

Hola Trini: No entendí que tu comentario estaba aquí, pues pensé que me habías enviado un mensaje a mi correo.
Gracias por tu valoración. He intentado entrar en LETRAS DEL PARNASO pero no me deja, al menos en la web que he visto.
Seguiré buscando. Un abrazo