sábado, 22 de febrero de 2014

PERSÉFONE

En la mitología griega, Perséfone (‘la que lleva la muerte’) es hija de Zeus y de Deméter (‘la madre’). La joven doncella, llamada hasta entonces Kore (‘kόρη’, ‘hija’), es raptada por Hades y se convierte en la reina del Inframundo.
Perséfone es su nombre en la literatura épica de la Grecia jónica. En otros dialectos era conocida por otros nombres, como ‘Persephassa’ o ‘Persephatta’. Homero la llama       Persephoneia’. Los romanos tuvieron noticia de ella, por primera vez, a través de las ciudades eólicas y dónicas de la Magna Grecia, donde usaban la variante dialéctica Proserpina.
FIG. 1
Esta obra del pintor SANGIL mide 130 x 97 cm. y es óleo sobre lienzo. Esta es otra de sus diosas flotando en el espacio sideral. Perséfone, sentada sobre una sábana o alfombra mágica, navega frente a una galaxia en espiral. En la galaxia se vislumbran millones de estrellas. Mira fijamente al espectador, de forma desafiante. Una mirada que taladra y, yo diría, que te llevaría a la muerte, pero muy placentera. En la sábana podemos percibir multitud de arrugas. La mano y pie derechos se hunden en la tela.
El fondo está en colores fríos, salvo el centro de la galaxia, azules contra naranjas, complementarios que dan luminosidad a la composición. El cuerpo de Perséfone en tonos rosáceos y sombras violáceas hace que destaquen fuertemente del fondo al ser colores cálidos.
La composición formada por el óvalo y círculos de la galaxia encuentra el eco en el pecho de la diosa, dándonos sensaciones de grandiosidad y tranquilidad femenina, tal como corresponde a una diosa.
FIG.2
FIG.3
Luego se producen multitud de triángulos con el cuerpo y los miembros. Encontramos un eco de ellos en la propia sábana, reforzando la idea de seguridad y equilibrio dentro del dinamismo que provocan, especialmente porque el cuerpo ocupa la diagonal que va desde la esquina superior izquierda a la inferior derecha.
FIG.4
La mirada de esta diosa atrapó al pintor desde el momento mismo en que pintó los ojos. Antes de que estuvieran totalmente terminados, le daba la sensación de que le estaba hablando.

2 comentarios:

Cristina Ledo dijo...

Una obra en la que efectivamente la mujer te atrapa con la mirada.

asanchezgil dijo...

Me satisface saber que no soy el único que siente esa sensación. Creí que empezaba a en loquecer, jajaja. Gracias por decírmelo.