PENSARTE
¡¡HÁGASE LA LUZ!! No como el inicio de un mito, sino como el arranque de la información; el fin del oscurantismo religioso, político y financiero para que la humanidad deje de ser esclava y empiece a disfrutar del placer de comprender la realidad.
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domingo, 19 de julio de 2026
MIS EXPERIMENTOS CON LUZ ULTRAVIOLETA
miércoles, 8 de julio de 2026
EL TESTIGO
Eres el testigo y crono
De cómo transcurre el tiempo,
El grabado de un lamento
Y las subidas de tono.
Tú, compañía soportas
De todos los animales,
De la urbe y arrabales
A tus entornos exhortas.
El que crece y nos da fruto,
El que tiene muchas ramas,
El que su sombra derrama,
El que soporta hasta al bruto.
Con tus ramas nos calientas
En las lumbres de campaña,
En chimeneas te apaña
subyugar y nos alientas.
Árbol que das verdor,
Árbol que das consuelo,
Desde la copa hasta el suelo
Y a todo tu alrededor.
Eres una paradoja
Con respecto a los
humanos,
Con calor nos
desnudamos
Y a ti te viste la
hoja.
En invierno estás desnudo,
Mientras nosotros vestidos.
En primavera cosidos
Tus brotes que sacas mudo.
Yo te planté hace unos años
Y al siguiente diste fruto.
Aunque me creas un
bruto,
Con manguera te di baños.
Tu sed el agua la sacia
Y la tierra te alimenta.
No me lo tengas en cuenta,
Mas cuidarte no es falacia.
Así transcurre mi vida
Bien al lado de la tuya.
Como yo aguantas la bulla
De los vecinos asida.
Transcurre el tiempo, cada año
Pasan las cuatro
estaciones
Y nosotros, remolones,
Procuramos no hagan daño.
Cuando el fatídico día
Que desaparezca llegue,
Tu sufrirás la alegría
De que mi huella en ti quede.
Y así serás el testigo
De que un tiempo yo existí,
Y aunque un día me morí,
No quedaré en el olvido.
viernes, 3 de julio de 2026
GUIANDO A LOS JÓVENES EN LA PINTURA
El arte en general y la pintura en particular es un camino difícil de comprender para aquellos que nunca se han adentrado en el mismo, por lo cual resulta muy conveniente que los artistas, cuando realizan una exposición, inviten a los responsables de colegios e institutos de enseñanza a que sus jóvenes asistan a la misma y que uno de los artistas les haga de cicerone y les guíe y explique.
Eso es justamente lo que yo he hecho en varias ocasiones.
Pinchad en este enlace. EXPOSICIÓN GUIADA
sábado, 27 de junio de 2026
EL PLANETA, LA HUMANIDAD Y LOS QUE MANDAN
Recuerdo un viejo dicho que se hizo popular hace décadas: «Que se pare el mundo, que me apeo». Quienes lo pronunciaban entonces seguramente pensaban que vivían tiempos convulsos. Sin embargo, difícilmente podían imaginar el escenario que contemplamos hoy.
Vivimos en una época extraordinaria. Gracias a la tecnología
podemos presenciar, en tiempo real y desde nuestro salón, una explosión en
Oriente Medio, un tifón en Asia, una erupción volcánica en Islandia, un
incendio forestal en Canadá o una batalla en Ucrania. Nunca en la historia
habíamos tenido acceso a tanta información. Y, sin embargo, tampoco habíamos
estado tan saturados de ella.
Las redes sociales amplifican cada acontecimiento hasta el
infinito. Vemos las mismas imágenes repetidas miles de veces, mientras otras
apenas aparecen. Cada medio, cada gobierno y cada grupo de interés intenta
imponer su relato. La consecuencia es que conocemos más hechos que nunca, pero
no siempre comprendemos mejor lo que ocurre.
Mientras escribo estas líneas, el mundo sigue convulsionado
por conflictos y tensiones internacionales: la guerra de Ucrania, la tragedia
humanitaria de Gaza, los enfrentamientos entre Israel e Irán, las tensiones en
torno a Taiwán, las disputas geopolíticas por Groenlandia, las sanciones
económicas contra diversos países y una creciente rivalidad entre grandes
potencias. Todo ello afecta directa o indirectamente a miles de millones de
personas.
Según datos de organismos internacionales, las guerras y
conflictos armados han provocado en los últimos años cientos de miles de
muertos, millones de desplazados y daños materiales valorados en cientos de
miles de millones de euros. Ciudades enteras han sido destruidas. Familias
completas han perdido todo cuanto tenían.
Y la pregunta sigue siendo la misma:
¿Tiene sentido todo esto?
La historia de la humanidad ha sido, en gran medida, la
historia de las guerras. Durante siglos se justificaron mediante la religión,
el derecho divino de los reyes, el destino nacional o la supuesta superioridad
de unos pueblos sobre otros. Se decía que los monarcas gobernaban por voluntad
de Dios y que las guerras eran castigos divinos o misiones sagradas.
Hoy la mayoría de las personas ya no acepta esas
explicaciones. Sabemos que las guerras no las provoca ninguna divinidad. Son
decisiones humanas. Decisiones tomadas por dirigentes políticos, militares,
económicos e ideológicos, apoyados por estructuras de poder mucho más amplias
que una sola persona.
Por eso me resulta difícil comprender cómo la humanidad
sigue aceptando que unos pocos puedan arrastrar a millones a la destrucción.
Cambian los nombres, cambian las banderas y cambian las ideologías, pero el
resultado suele ser el mismo: sufrimiento para la población y beneficios para
quienes acumulan poder.
En la naturaleza, los animales matan para sobrevivir. Es la
ley biológica. El ser humano, sin embargo, es capaz de matar por ambición, por
territorio, por ideología, por orgullo, por fanatismo o por intereses
económicos. Y lo más inquietante es que muchas veces consigue que millones de
personas participen voluntariamente en esa dinámica.
Tampoco puedo evitar preguntarme hasta qué punto hemos
renunciado al pensamiento crítico. Con demasiada frecuencia nos identificamos
con ideologías, partidos, religiones o banderas hasta el extremo de convertir
al diferente en enemigo. Nos enseñan a elegir un bando antes que a comprender
la realidad. Nos dividen y nos enfrentan mientras los problemas verdaderamente
importantes permanecen sin resolver.
Quizá el mayor peligro no sea la existencia de dirigentes
ambiciosos. Siempre los ha habido. El verdadero peligro es una ciudadanía que
deja de cuestionar, de pensar por sí misma y de exigir responsabilidades.
A veces observo el panorama mundial y siento una profunda
decepción. Veo una humanidad capaz de hazañas científicas extraordinarias, de
enviar sondas a otros planetas, de descifrar el genoma humano y de desarrollar
inteligencias artificiales cada vez más avanzadas. Pero también veo una
humanidad que sigue resolviendo demasiados conflictos con bombas, misiles y
odio.
Y entonces no puedo evitar preguntarme:
¿Hemos avanzado realmente tanto como creemos?
Si existe la reencarnación, espero que la próxima vez me
toque un planeta donde la inteligencia vaya acompañada de sabiduría, donde el
poder esté al servicio de las personas y donde pensar por uno mismo no sea un
acto de rebeldía.
Porque, sinceramente, a veces resulta difícil sentirse
orgulloso de la especie humana.
miércoles, 24 de junio de 2026
LA SAGRADA FAMILIA Y LA LUZ INTERIOR
lunes, 22 de junio de 2026
LA SAGRADA FAMILIA de GAUDÍ
jueves, 11 de junio de 2026
GAUDÍ con DALÍ
Otro guiño a Dalí y con esta obra es el Cristo que está colgado en el Altar Mayor, que está flotando en el aire.