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¡¡HÁGASE LA LUZ!! No como el inicio de un mito, sino como el arranque de la información; el fin del oscurantismo religioso, político y financiero para que la humanidad deje de ser esclava y empiece a disfrutar del placer de comprender la realidad.
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sábado, 31 de octubre de 2026
EVOLUCIÓN DE LOS CENTROS DE ENSEÑANZA CON FRANCO
domingo, 25 de octubre de 2026
LA DISCIPLINA Y ADOCTRINAMIENTO EN LOS COLEGIOS CON FRANCO
Yo estuve estudiando en eL colegio Virgen de la Paloma de
Madrid dirigido por salesianos en los años 60 y me interesaba saber si esto
mismo sucedía en todos los colegios de la época, tales como la excesiva
disciplina casi militar, el adoctrinamiento católico y franquista, cantando el Cara
al Sol y rezando a diario, etc.
Por ello entré en Google y comencé a indagar llegando a la
siguiente conclusión:
La combinación de disciplina militar, adoctrinamiento
político y fervor católico era el estándar obligatorio impuesto por el
régimen a través de lo que se conoció como el sistema nacional-católico.
¿Por qué todos los colegios funcionaban igual?
El régimen de Franco no dejaba la educación al azar. El
Ministerio de Educación y la Iglesia Católica controlaban rígidamente los
programas de estudio, los horarios y las normas de comportamiento.
Independientemente de si estudiabas en un internado, en un
colegio de curas o en una escuela pública rural, tu día a día estaba pautado
por los mismos tres pilares:
1. El ritual matutino obligatorio
Cada mañana, antes de entrar a las aulas, se repetía de
forma milimétrica el mismo ritual en los patios de toda España:
- Formación
en filas: Los alumnos debían formar filas perfectas, en posición de
firmes, emulando la disciplina militar.
- Izado
de bandera y "Cara al Sol": Mientras se izaba la bandera de
España, era obligatorio cantar con el brazo en alto el himno de la Falange
(El Cara al Sol) o el Oriamendi (himno carlista), además del
Himno Nacional. No cantar o no subir el brazo adecuadamente era motivo de
castigo inmediato.
- El
rezo: Tras los himnos políticos, se procedía al rezo de las oraciones
matutinas (el Padrenuestro o el Avemaría).
2. El adoctrinamiento en el aula
Las asignaturas estaban impregnadas de la ideología oficial.
Existían dos materias troncales que definían el pensamiento que el régimen
quería inocular:
- Formación
del Espíritu Nacional (FEN): Conocida popularmente como
"Política". En ella se enseñaban los principios del Movimiento
Nacional, la grandeza imperial de España, el culto a la figura de Franco y
el desprecio hacia la democracia o el comunismo.
- Religión:
La Iglesia Católica tenía el poder de vetar libros, profesores y
contenidos. La educación religiosa no era una opción; impregnaba las
clases de historia, de literatura e incluso de ciencias. Se rezaba al
entrar, al salir, antes de comer y se obligaba a los alumnos a confesar y
comulgar regularmente.
3. La disciplina y el castigo físico
En los años 60, la pedagogía dominante se basaba en el
principio de que "la letra con sangre entra". La excesiva
disciplina que recuerdas era la norma general. Los profesores (y muy
especialmente los religiosos como los Salesianos, Jesuitas o Hermanos de la
Salle) tenían total impunidad para aplicar castigos físicos:
- Reglazos
o palmetazos en las manos.
- Poner
a los alumnos de rodillas de cara a la pared (a veces con enciclopedias u
objetos pesados en los brazos, o sobre piedras/garbanzos).
- Tirones
de patillas, bofetadas o tirones de orejas.
- Humillaciones
públicas ante el resto de la clase o del comedor donde comíamos más de mil
alumnos.
miércoles, 21 de octubre de 2026
LA EDUCACIÓN CON FRANCO
La educación segregada por sexos fue un pilar
fundamental del sistema educativo franquista. El régimen abolió de inmediato el
modelo de escuela mixta y laica implantado por la Segunda República, al que
consideraba "antinatural" y "una invención masónica"
contraria a la moral cristiana.
Bajo la dictadura, niños y niñas no solo estudiaban en aulas
y colegios estrictamente separados, sino que recibían planes de estudio
completamente diferentes, diseñados para perpetuar la división de roles en
la sociedad.
Los fundamentos de la separación: La Ley de 1945
El marco legal que consolidó este sistema fue la Ley de
Educación Primaria de 1945. Su artículo 31 establecía textualmente la
prohibición de la coeducación:
"La escuela primaria, por principio, mantendrá la
separación de sexos. [...] La educación de las niñas deberá prepararlas
especialmente para la vida del hogar, la artesanía y las industrias
domésticas".
Para el régimen, la mezcla de chicos y chicas en una misma
clase atentaba contra la decencia y ponía en peligro la moral católica. El
control de los colegios se entregó casi por completo a la Iglesia Católica
y a los inspectores de la Sección Femenina, quienes vigilaban que la
separación fuera absoluta.
Dos escuelas, dos mundos: ¿Qué estudiaba cada uno?
La segregación no era solo física; era ideológica y
curricular. El sistema preparaba a los niños para la vida pública y
productiva, y a las niñas para la vida privada y reproductiva.
La escuela de los niños
- Enfoque:
Orientado al rendimiento laboral, la disciplina militar, la ciencia, las
matemáticas y el desarrollo profesional.
- Asignaturas
específicas: Educación Física de tipo pre-militar (gimnasia rígida,
marchas), formación del "Espíritu Nacional" orientada al
liderazgo patriótico, talleres técnicos y geometría aplicada.
La escuela de las niñas
- Enfoque:
Orientado a la sumisión, la piedad religiosa, el cuidado del hogar y la
maternidad.
- Asignaturas
específicas: La materia estrella obligatoria eran las "Labores
del hogar" (costura, bordado, calceta) y la "Hogar y
Puericultura" (enseñanza de cocina, economía doméstica y cuidados
de bebés).
- Formación
física: La educación física para niñas estaba muy restringida. La
Sección Femenina prohibía los deportes que consideraba
"masculinizantes" o lesivos para la maternidad (como el
atletismo duro o el fútbol). En su lugar, se fomentaban los bailes regionales,
las tablas de gimnasia rítmica suave y los juegos que no requirieran
enseñar las piernas ni posturas "indecorosas".
Diferencias en el acceso a la educación superior
El sistema educativo estaba pensado para desalentar a las
mujeres de seguir estudios universitarios o profesionales elevados:
- El
Bachillerato: Aunque existía el Bachillerato femenino, el número de
colegios e institutos públicos destinados a chicas era drásticamente
inferior al de los chicos. Esto obligaba a muchas familias que querían
educar a sus hijas a recurrir a colegios de monjas privados, inasumibles
para las clases trabajadoras.
- La
Universidad: Las mujeres no tenían prohibido el acceso a la
universidad por ley, pero las trabas sociales, el ideario machista y la
obligación de obtener el Servicio Social de la Sección Femenina
para conseguir cualquier título académico hacían que su presencia en las
aulas universitarias fuera mínima durante los años 40 y 50 (apenas
representaban el 10%-15% del alumnado, concentradas en carreras como
Farmacia o Filosofía y Letras).
El fin de la segregación obligatoria: La Ley de 1970
El modelo de escuela separada empezó a resquebrajarse debido
al desarrollo económico de los años 60, que exigía mano de obra más cualificada
(incluyendo a las mujeres), y a las corrientes modernizadoras de la Iglesia
tras el Concilio Vaticano II.
La auténtica revolución educativa llegó con la Ley
General de Educación de 1970 (impulsada por el ministro tecnócrata José
Luis Villar Palasí). Esta ley:
- Introdujo
la EGB (Educación General Básica) obligatoria hasta los 14 años.
- Permitió
legalmente la coeducación y la escuela mixta en los colegios públicos.
A partir de los primeros años de la década de los 70, los
niños y niñas españoles volvieron a sentarse juntos en los pupitres de la
escuela pública, aunque muchos colegios religiosos privados mantuvieron la
segregación de manera voluntaria durante décadas.
domingo, 18 de octubre de 2026
LA MUJER CON FRANCO
Durante la dictadura de Francisco Franco, el rol de la mujer
en España sufrió un profundo retroceso. El régimen impuso un modelo
patriarcal, ultraconservador y católico que anuló casi todos los derechos
civiles, políticos y laborales alcanzados durante la Segunda República.
La Sección Femenina de Falange, liderada por Pilar
Primo de Rivera, fue la institución oficial encargada de adoctrinar a las
mujeres para moldearlas según este ideario.
El ideario franquista para las mujeres
El régimen consideraba que la mujer tenía una misión
biológica y patriótica única: la maternidad y el cuidado del hogar. El
destino de la mujer española se resumía en ser una sumisa esposa, una madre
abnegada y la guardiana de la moral católica de la familia.
Pilar Primo de Rivera lo expresaba con frases célebres en
sus discursos, como:
"Las mujeres nunca descubren nada; les falta el
talento creador, reservado por Dios a las inteligencias varoniles", o "El
verdadero deber de las mujeres con la Patria es formar familias con una base de
amor absoluto al trabajo y a la disciplina".
El hombre era el proveedor y la autoridad económica y
política; la mujer era el motor moral del ámbito estrictamente privado (la
casa).
Las restricciones legales y civiles (El Código Civil)
El marco jurídico de la dictadura convirtió a las mujeres en
menores de edad perpetuas. Al casarse, pasaban de la tutela de su padre
a la de su marido.
- El
Permiso Marital: Era el pilar del control machista del Estado. Una
mujer casada necesitaba la firma y autorización de su marido para
casi cualquier acción legal o económica cotidiana:
- Trabajar
o firmar un contrato laboral.
- Abrir
una cuenta bancaria o disponer de su propio dinero.
- Comprar
o vender bienes (incluso los que fueran de su propiedad antes del
matrimonio).
- Sacarse
el carné de conducir.
- Expedir
el pasaporte o viajar al extranjero.
- Pérdida
de la nacionalidad: Si una española se casaba con un extranjero,
perdía automáticamente su nacionalidad española.
- Prohibición
del divorcio y el aborto: El matrimonio era indisoluble. El aborto y
el uso o divulgación de anticonceptivos estaban estrictamente prohibidos y
castigados con penas de cárcel.
- Desigualdad
ante el adulterio: El Código Penal castigaba el adulterio femenino de
forma severa (cárcel). El hombre, en cambio, solo era castigado por
"amancebamiento" si mantenía a una amante dentro del hogar
conyugal o de forma escandalosa. Existía incluso la figura del vindicatus
sanguinis, que reducía la pena al marido o padre que matara a su mujer
o hija si las sorprendía en adulterio.
Restricciones laborales
El régimen quería a la mujer fuera del mercado de trabajo
para fomentar la natalidad y dejar los empleos a los hombres.
- La
excedencia forzosa por matrimonio: A través del Fuero del Trabajo
(1938), el Estado obligaba a las mujeres a abandonar sus puestos de
trabajo en el momento en que se casaban. A cambio, recibían una
pequeña indemnización llamada "dote nupcial".
- Profesiones
prohibidas: Las mujeres tenían vetado el acceso a la judicatura (no
podían ser juezas ni fiscales), la diplomacia, notarías, registros y a los
cuerpos de seguridad del Estado.
- Brecha
salarial legal: La legislación franquista establecía de forma
explícita que las mujeres debían cobrar menos que los hombres por el mismo
trabajo (en ocasiones hasta un 30% o 50% menos).
¿Cómo imponía su doctrina la Sección Femenina?
La Sección Femenina era el único organismo político femenino
permitido. Utilizó varios mecanismos obligatorios para moldear el
comportamiento de las jóvenes:
1. El Servicio Social Femenino
Era el equivalente a la "mili" de los hombres. Fue
obligatorio para todas las mujeres solteras de entre 17 y 35 años que
quisieran acceder a un trabajo público, sacarse el pasaporte, obtener títulos
académicos o el carné de conducir. Duraba varios meses y consistía en clases de
formación política, religión, labores domésticas, puericultura (cuidado de
bebés) y asistencia en hospitales u hogares del régimen.
2. Manuales y guías de comportamiento
La Sección Femenina editaba manuales que se distribuían
masivamente (como la famosa Guía de la buena esposa). En ellos se daban
instrucciones explícitas sobre cómo actuar con el marido:
- Tener
la cena lista cuando él volviera de trabajar.
- Lucir
impecable, arreglada y silenciosa.
- No
quejarse si él llegaba tarde o salía sin ella.
- Complacer
sus deseos sin oponer resistencia, minimizando el propio placer personal.
3. Control de la vestimenta y la decencia
El organismo, en estrecha colaboración con la Iglesia
Católica, imponía la modestia en el vestir. Se vigilaba de cerca que las faldas
tuvieran el largo "adecuado" (por debajo de la rodilla), se prohibían
los escotes y el uso de pantalones en público estaba muy mal visto. En las
playas y piscinas se obligaba al uso de bañadores de una pieza con faldilla y
estaba prohibido que hombres y mujeres compartieran ciertas áreas de baño.
La tímida apertura (Años 60)
Hacia finales de los años 50 y la década de los 60, la
necesidad económica del país obligó al régimen a flexibilizar algunas normas.
La Ley de Derechos Políticos, Profesionales y de Trabajo de la
Mujer de 1961 eliminó la excedencia obligatoria por matrimonio y abrió
algunas profesiones, aunque el permiso marital del Código Civil se
mantuvo vigente en su esencia hasta 1975, prácticamente al final de la
dictadura.
LOS IMPUESTOS CON FRANCO
Es un mito que con Franco
no se pagaran impuestos. Lo que sí es estrictamente real es que no
existían el IRPF ni el IVA con sus nombres y estructuras actuales, ya que
ambos nacieron durante la Transición y los primeros años de democracia.
El Estado franquista se financiaba a través de un sistema
tributario arcaico, profundamente regresivo (donde pagaba
proporcionalmente más quien menos tenía) y con niveles masivos de evasión
fiscal.
¿Cómo eran los impuestos de la época?
Aunque no existieran el IRPF ni el IVA, la dictadura contaba
con equivalentes destinados a gravar la renta y el consumo:
1. En lugar del IVA: Los impuestos indirectos al consumo
El pilar fundamental de la recaudación eran los impuestos
sobre el gasto cotidiano.
- La
Contribución sobre Usos y Consumos (luego llamada Impuesto General
sobre el Gasto). Funcionaba de manera menos eficiente que el IVA, pero
gravaba en cascada los alimentos, las materias primas y los productos
elaborados.
- Impuestos
Especiales: Había tasas severas sobre el tabaco, el alcohol, el azúcar
y los combustibles.
- Impuesto
sobre el Lujo: Gravaba bienes considerados no esenciales (como
automóviles o electrodomésticos). También se gravaba el jabón, las
colonias…
2. En lugar del IRPF: El sistema de "Cédulas" y
el Impuesto sobre el Trabajo
No existía un único impuesto directo, progresivo y unificado
sobre toda la renta de una persona. El sistema se dividía en "impuestos de
producto" que gravaban cada tipo de ingreso por separado:
- Impuesto
sobre los Rendimientos del Trabajo Personal (IRTP): Una retención
directa a las nóminas de los trabajadores asalariados.
- Contribuciones
rústicas y urbanas: Gravaban la posesión de tierras y viviendas.
- Impuesto
sobre las Personas Físicas: Existió un tributo con un nombre similar
al IRPF a partir de los años 60, pero solo afectaba a las rentas más
altas. Sin embargo, su efectividad era nula por las enormes exenciones
y la facilidad para defraudar.
¿Quién y cómo financiaba el Estado?
La financiación del Estado descansaba principalmente sobre
dos pilares: el consumo de las clases medias y trabajadoras, y las
cotizaciones sociales.
|
Concepto |
Características de la financiación franquista |
|
Presión fiscal bajísima |
La presión fiscal rondaba apenas el 10% del PIB,
frente al más del 35% actual. El Estado recaudaba poco porque ofrecía muy
pocos servicios públicos. |
|
Regresividad |
Cerca del 65%-70% de los ingresos del Estado procedían
de impuestos indirectos (el consumo). Un rico y un pobre pagaban
exactamente el mismo impuesto al comprar un litro de aceite, un paquete de
tabaco o gasolina. |
|
Fraude fiscal generalizado |
El fraude en las clases altas y empresas era estructural.
Se calcula que en los años 50 y 60 el nivel de evasión fiscal rozaba el
75%. El régimen no inspeccionaba las cuentas bancarias de las grandes
fortunas, por lo que las rentas del capital apenas aportaban nada a las arcas
públicas. |
|
Financiación de la Seguridad Social |
Lo que hoy conocemos como Sanidad Pública y pensiones no
se pagaba vía Presupuestos Generales, sino estrictamente a través de las
cartillas de cotización obligatoria de trabajadores y empresarios. |
El fin del modelo: La gran reforma de 1977
Hacia los años 70, este sistema estaba completamente
agotado. El Estado no tenía dinero para infraestructuras ni para sostener un
país que se estaba modernizando. Los propios ministros tecnócratas de Franco
intentaron reformas fiscales avanzadas, pero el dictador las frenó para no
perjudicar a las élites económicas del régimen.
La auténtica revolución fiscal llegó en 1977 (ya en
democracia) de la mano del ministro de Hacienda Francisco
Fernández Ordóñez y el economista Enrique
Fuentes Quintana. Con la histórica Reforma
fiscal española de 1977 se abolió el secreto bancario, se creó el delito
fiscal, nació el IRPF progresivo actual (1978) y, finalmente, para
entrar en la Unión Europea, se introdujo el IVA en 1986.
miércoles, 14 de octubre de 2026
LA VIDA CON FRANCO
LA DEUDA DEL ESTADO
Estoy viendo que cada día proliferan más las manifestaciones fascistas, especialmente de jóvenes, con banderas y pulseritas varias, como una forma de presión de la derecha más recalcitrante, al estilo nazi, para imponer su ideología y criterio, adoctrinando a adolescentes ingenuos e ignorantes, haciéndoles creer que el franquismo es mucho mejor que la democracia, lo cual significa que esta peligra si no dejamos muy claro como se vivía con Franco.
Algunas gentes creen que, en la época de Franco, en España, no había deuda del estado y hay que decir que eso no es verdad. Se trata de un mito muy extendido. Lo que sí es cierto es que el régimen franquista terminó en 1975 con un nivel de deuda pública muy bajo, situado entre el 7% y el 10% del PIB, una cifra drásticamente inferior a las actuales.
La evolución de la deuda durante la dictadura
La deuda del Estado existió a lo largo de todo el régimen, pero pasó por etapas muy diferentes:
La posguerra (Años 40): Tras la Guerra Civil, el nivel de endeudamiento público era extremadamente alto, llegando a superar el 90% del PIB en 1940 debido a los costes del conflicto.
La autarquía y la inflación: Durante los años 40 y 50, el régimen financió gran parte de sus inversiones de industrialización emitiendo deuda. La falta de recursos del Estado impidió devolver muchas de estas deudas de forma ordinaria. En su lugar, el régimen utilizó la represión financiera y el impuesto inflacionista (la alta inflación diluyó el valor real de lo que el Estado debía), lo que redujo drásticamente el peso de la deuda sobre el PIB.
El "Milagro Económico" (Años 60 y 70): El abandono de la autarquía con el Plan de Estabilización de 1959 dio paso a un fuerte crecimiento económico. Al crecer la economía a un ritmo superior al de la emisión de nuevos bonos, el porcentaje de deuda respecto al PIB cayó a mínimos históricos hacia 1975.
¿Por qué era tan baja al final del régimen?
La baja cifra de deuda con la que murió Franco (en torno al 7% del PIB) no se debió a una gestión milagrosa, sino a la propia naturaleza del Estado de la época:
Falta de Estado del Bienestar: El gasto público era muy reducido porque los servicios públicos (educación, sanidad, pensiones) eran rudimentarios y no universales. Al no existir el gasto social que caracteriza a las democracias modernas, las necesidades de financiación del Estado eran mínimas.
Maquillaje presupuestario: Los ministerios franquistas solían recurrir a la "ficción del equilibrio presupuestario". Para evitar reconocer déficit en los presupuestos oficiales del Estado, financiaban los gastos extrapresupuestarios e industriales de forma directa mediante emisiones específicas de deuda pública o recurriendo a créditos exteriores (como los de EE. UU. durante la Guerra Fría).
lunes, 12 de octubre de 2026
FASCISMO
La palabra fascismo proviene del italiano fascismo,
derivado de fascio («haz» o «unión»), y este a su vez del latín fasces,
que designaba un antiguo símbolo de autoridad de la Antigua Roma.
Origen y evolución del término:
- Los
fasces romanos: En la antigua Roma, los fasces eran un
haz de varas de madera atadas con una cinta roja que envolvían un hacha.
Eran portados por los lictores (guardias o ministros de justicia) para
acompañar a los magistrados. Las varas simbolizaban la unión y la fuerza
de la comunidad, mientras que el hacha representaba el poder sobre la vida
y la muerte (la potestad punitiva del Estado).
- Apropiación
a principios del siglo XX: El término fue retomado en Italia a finales
del siglo XIX y principios del XX por diversos grupos de trabajadores y
sindicatos (i fasci) para representar la solidaridad y la unión de
la clase obrera.
- Reinterpretación
de Mussolini: En 1919, Benito Mussolini fundó los Fasci di
Combattimento y, posteriormente en 1921, el Partido Nacional
Fascista. Mussolini reinterpretó el símbolo del fascio littorio
para evocar la grandeza del Imperio Romano, la disciplina, la autoridad
centralizada y la sumisión del individuo al Estado. Franco se unió al movimiento cuando se hizo cargo del gobierno de España.
Características principales del fascismo actual
- Populismo
y demagogia: Los movimientos actuales suelen rechazar el término
"fascismo", prefiriendo presentarse como "defensores del
pueblo" frente a élites políticas o mediáticas.
- Ultranacionalismo
y xenofobia: Promueven una idea de nación cerrada y excluyente,
apuntando habitualmente a la inmigración o a minorías como chivos
expiatorios de las crisis económicas y sociales.
- Desmontaje
de contrapesos institucionales:
Buscan debilitar la prensa libre, los organismos
internacionales y las garantías judiciales, a menudo desacreditándolos como
obstáculos para la voluntad del líder.
Culto al pasado y nostalgia: Utilizan narrativas
centradas en la idea de "devolver la grandeza" a la nación o refundar
un orden perdido.
Nuevos canales de comunicación: En lugar de grandes
milicias uniformadas en las calles, operan de forma masiva a través de entornos
digitales, redes sociales, descalificación selectiva y el uso de liderazgos carismáticos.








