miércoles, 22 de febrero de 2023

EL ARTE ES EL ARTE DEL ENGAÑO

 







El arte (del latín ars) es el concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea real o imaginario. Mediante recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, el arte permite expresar ideas, emociones, percepciones y sensaciones.

El arte es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones y, en general, una visión del mundo, a través de diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales y mixtos.

No hay que confundir el arte con la artesanía pues el artesano es aquel que reproduce múltiples obras y las comercializa, mientras que, tradicionalmente, se considera que el arte se basa en obras únicas e irrepetibles.

Personalmente considero que las Bellas Artes es el arte de engañar a los sentidos de los demás y cuanto mejor los engañes más éxito tendrás, mejor te considerarán.

Cada día más, el arte se nutre de las ciencias y las tecnologías para engañar mejor, facilitando su ejecución y aumentando las posibilidades de expresión.

Las Bellas Artes tienen varias formas de expresarse como son: Artes plásticas (vidrio, grabado, cómic, dibujo, pintura), Música (canto, instrumental, canciones), Literatura (prosa y poesía), Artes escénicas (Teatro, Cine), Ilusionismo, Danza, Arquitectura, Escultura (orfebrería, bajorrelieves, numismática), Ebanistería y Cerámica.

Si analizamos la pintura, está claro que cuando hablamos de pintura figurativa realista, estamos hablando de imitar a la realidad y es verdad que la pintura de los grandes, especialmente, son obras que engañan nuestra vista y nos hace creer que aquello es real. Añadamos a esto una bella composición, atractivos colores, especiales efectos de luz, resalte de los volúmenes…y el engaño es perfecto con el añadido del disfrute de su contemplación. Esta es una de las artes que entran por la vista.

Cuando escuchamos una composición musical o bien una canción, trae a nuestra mente vivencias propias, sensaciones varias, que nos transportan a un mundo imaginario, normalmente de ensueño, maravilloso, que nos puede producir, aceleración de los latidos de nuestro corazón, deseos de encontrarnos con nuestra persona amada, recordarnos algún viaje y hacérnoslo vivir de manera intensa…engañándonos totalmente, pues lo que entra por nuestros oídos son solo sonidos de determinadas frecuencias que se enlazan de una determinada manera, con una bella armonía y cadencia.

La literatura, sea prosa o poesía y del género que sea, lo cierto es que cuando leemos, nuestro cerebro crea las imágenes y situaciones que el autor ha planeado y nos convertimos en una pantalla mental donde se realizan los hechos que se narran, a pesar de que los hechos y sucesos no los vemos directamente con nuestros ojos sino que los forjamos en nuestra mente acorde con la descripción que realiza el escritor, por tanto es un auténtico engaño, pues solo son frases, palabras y letras, nada más.

El Teatro es una representación de unos determinados hechos o vivencias, en un escenario, de unos supuestos personajes, encarnados por unos actores y actrices, basados en un guión que ha creado un escritor. Si la representación está bien hecha, los espectadores, al contemplar lo que sucede en el escenario, llega un momento en que lo sienten como si fuera real, y percibirán los mismos sentimientos que los actores y actrices transmiten, como si todo fuera real, emocionándose con ellos. Por tanto nos vuelven a engañar y manipulan nuestras sensaciones, sentimientos y emociones. Lo mismo sucede con el cine, aunque hay dos diferencias importantes: 1. Aquí las imágenes que observamos son planas, proyectadas sobre una pantalla, con cierta semejanza a un cuadro pero donde los personajes parecen vivos y en movimiento. 2. Los fondos son más variables que en el teatro y con visos de realidad, sean habitaciones, edificios, calles, ciudades, cielos, etc.

La Danza es una forma de transformar las sensaciones, sentimientos y emociones en movimientos del cuerpo para que estos movimientos transmitan al espectador esas sensaciones, sentimientos y emociones que presuntamente transmite la música al danzante y que él expresa. Tiene ciertas connotaciones semejantes al teatro. La danza también nos hace soñar en vivencias propias o imaginarias y nos vuelven a engañar, en esta ocasión son unos cuerpos en movimiento en armonía y sintonía con una música, se realice en un escenario o en una pista de hielo.

La Escultura representa normalmente a personas pero también a animales y a pesar de que habitualmente se realiza sobre piedra o mármol, por tanto monocromo, los grandes escultores te hacen sentir que la figura está viva por la perfecta imitación de las formas, la pose y la mirada, llegando a plasmar, mediante la expresión, los sentimientos de la figura que representan. Cuando se trata de talla en madera policromada, el verismo es tal que llegas a creerte que es una persona viva y real. También ahora se realiza mediante polímeros de manera que se imita perfectamente hasta la textura de la piel. Nuevamente nos vuelven a engañar.

La Arquitectura se diferencia de otras artes en que la obra tiene además una utilidad muy importante y es que resulta ser el lugar en el cual viven personas, en su interior, además de ser un disfrute su contemplación, pero no todas las obras arquitectónicas son una obra de arte. Sin embargo una obra de arte arquitectónica, no solo tiene de alguna forma connotaciones escultóricas sino que también puede contener esculturas, bajorelieves/altorelieves, pinturas y literatura pues algunos edificios pueden contener escritura como el caso de la arquitectura árabe.

De igual forma la ebanistería y la cerámica unen su arte a su utilidad, el primero como contenedor de cosas como ropa y otros objetos o como soporte para comer y escribir o sentarse o tumbarse, y la segunda normalmente utilizada para contener comida, líquidos o plantas. El hecho de su utilidad parece que le quita un gran porcentaje de engaño, aunque estas obras estén decoradas.

El Ilusionismo es el arte de engañar por antonomasia, pues vemos en un escenario o pista, como aparentemente por arte de magia, ocurren cosas imposibles: objetos, animales o incluso personas que aparecen y desaparecen, objetos que se transforman en otros diferentes o que cambian de lugar de forma invisible, adivinación y premoniciones, aunque solo se trata de trucos muy bien urdidos y además hoy con ayuda de la tecnología más avanzada.

Así que podemos decir que el arte es la manera más sublime de engañar a nuestros sentidos.

domingo, 19 de febrero de 2023

LAS MEDALLAS, LOS DIPLOMAS Y LOS TÍTULOS






Una medalla es una condecoración. Un símbolo de honor y mérito.

Diploma: Despacho, bula, privilegio u otro instrumento autorizado con sello y armas de un soberano, cuyo original queda archivado, y, por extensión, documento importante. Título o credencial que expide una corporación, una facultad, una sociedad literaria, etc., para acreditar un grado académico, una prerrogativa, un premio, etc.

Título: Testimonio o instrumento dado para ejercer un empleo, dignidad o profesión.

El término medalla proviene del latín metallum, y del italiano medaglia, que tiene su origen como moneda de cambio. Por eso suelen tener forma de monedas.

En el en Imperio Romano, aparecen las primeras medallas como consecuencia del gigantesco aparato burocrático que regía en la época y que graduaba a su población en función de las distinciones, ascensos y méritos. Estas costumbres fueron evolucionando a través de los tiempos, pero las medallas siempre mantuvieron el mismo significado positivo.

Las medallas griegas y romanas fueron las más representativas de la historia, acuñándose en diferentes metales como oro, plata, bronce o cobre. Siempre han representado alguna conmemoración solemne, proclamaciones o advenimientos de carácter oficial.

Las medallas forman parte de la numismática y por tanto tienen un gran valor para los coleccionistas, clasificándose en función de su importancia artística e histórica. Las pontificias, acuñadas en Roma con ocasión de la elección de un nuevo papa o de algún acontecimiento importante de su pontificado, fueron de las primeras que tuvieron relación con la religión católica y proliferaron a partir del siglo XV.

Capítulo aparte merecen las medallas olímpicas que se trata de preseas (joya u objeto precioso) que obtienen los deportistas.

En el Renacimiento se fabricaban medallas en molde de metal fundido, retocando después con buril, los perfiles de las figuras.

La historia de las medallas no es tan antigua como la de las monedas; se remonta al siglo XV en Italia, donde el pintor Pisano de Verona fue el primero en acuñar piezas con propósitos estrictamente artísticos y no comerciales.

Las medallas de oro, plata y bronce que se entregan a los competidores en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos representan los niveles más altos de los logros deportivos en los Juegos.

Aunque tanto en la forma como en el material existen múltiples excepciones, las medallas tienden a ser discos metálicos, similares en apariencia a las monedas, aunque usualmente de mayor diámetro y relieve pronunciado. Por lo tanto, también es sinónimo de premio, honor o condecoración.

¿Qué recibían antiguamente los ganadores en lugar de medallas?

Una corona olímpica era la distinción que se concedía a los vencedores en los Juegos Olímpicos realizados por los antiguos griegos en la ciudad de Olimpia. Consistía en un cerco de ramas de olivo, cortado previamente con un cuchillo de oro en manos de un niño de 12 años cuyos padres aún vivieran.

Cada una de las medallas de oro, plata y bronce tiene 85 milímetros de diámetro y un grosor que oscila entre 7,7 y 12,1 mm. La medalla de oro está hecha de plata pura chapada en oro, con unos 6 gramos de oro para un peso total de 556 gramos.

¿Qué significa cuando muerden la medalla? Se ha convertido en un símbolo de los juegos olímpicos . Sin embargo, morder el metal de las medallas no surgió en Atenas.

Tradicionalmente este gesto se realizaba para comprobar la autenticidad del oro para diferenciarlas de las monedas de pirita , material con el que se fabricaban las monedas falsas.

¿Qué significan las medallas de los militares? Órdenes, condecoraciones o medallas militares, son las distinciones cuya finalidad es premiar determinadas acciones, actuaciones o servicios de naturaleza militar. Aunque el personal militar las recibe con más frecuencia, también se conceden a civiles.

Las condecoraciones son reconocimientos a personas o entidades, entregados de forma solemne para honrarles con todo honor y distinción.

Visto así, parece que todo el mundo en su trabajo y funciones debería aspirar a tener, un diploma, título o medalla y la realidad es que a la inmensa mayoría nos gustaría poseer estos reconocimientos a nuestros méritos, creyendo que con ello vemos aumentado nuestro prestigio, nuestro valor como personas, como ciudadanos, como profesionales. Así vemos como proliferan multitud de concursos para diferentes especialidades profesionales en los cuales se conceden estos reconocimientos.

No digamos nada en el campo militar donde, en las guerras, se conceden medallas muy especiales a los combatientes que han actuado con heroicidad.

Como ya he dicho al principio antes de las medallas y otros tipos de condecoraciones, lo que existía en la antigua Grecia eran las coronas de olivo para los triunfadores de los Juegos Olímpicos y luego se extendió la corona de laureles para los héroes y para hombres sobresalientes en las artes.

En algunos países se utiliza la corona de laurel como símbolo del grado de maestría. La corona se le da a los maestros jóvenes en la ceremonia de graduación de la universidad. La palabra "laureado" de "poeta laureado" se refiere a ser representado por la corona de laurel. Y de aquí deriva el nombre propio Laura.

El laurel es sinónimo de historia, de tradición, de grandeza. La razón es muy sencilla: en la antigüedad los romanos, en las festividades del dios Saturno, entregaban una corona de laurel a los hombres que se destacaban por su valor o por sus méritos en los deportes.

Por tanto está muy claro cual fue el propósito del invento de todo esto: Hacernos sentir especiales y reconocidos, a la vez que servir de ejemplo para el resto de los humanos para que se esfuercen en imitarnos. Así la élite consigue encaminar al resto de la humanidad por las sendas que a ellos les conviene y todo ello por un bajo costo.

En el medievo el sistema feudal funcionaba gracias a que los reyes concedían, marquesados, condados y ducados, que significaban título de propiedad de tierras y pueblos enteros con sus habitantes incluidos, los cuales debían pagar diezmos y primicias a sus amos, es decir tenían la obligación de dar a los nobles, la décima parte de sus cosechas y ganancias. Eso era un premio auténtico y no las cosas que nos dan hoy. Además, hoy Hacienda nos cobra al menos el 20 % de nuestros ingresos, sean por el trabajo, por la lotería o por cualquier otra causa.

Ahora los militares que se juegan la vida en las guerras, aunque no sean suyas, como es el caso del ejército de los EE.UU., como supongo hacen el resto de los ejércitos, si actúan de manera eficaz, jugándose la vida, y tienen la suerte de no perderla, le conceden una medalla al valor y eso les sale baratísimo. Encima, en el caso de EE.UU. –no sé si en otros países sucede lo mismo-, cuando vuelven a casa con multitud de secuelas, mutilaciones y traumas, 
son licenciados y aunque tienen su propio sistema sanitario no siempre reciben la mejor atención psicológica para paliar los traumas sufridos, y los soldados tienen graves dificultades económicas por sus bajas pensiones. El estado americano no se esfuerza lo suficiente por hacerles la vida más fácil a estos héroes. ¡Es un absoluto fraude!

Si algún país nos invadiera militarmente, tal como actuó el pueblo español cuando nos invadió Napoleón, yo estaría dispuesto a dar la vida por mi país, por mis compatriotas, por mi familia, porque lo considero mi obligación y mi dignidad, pero eso de ir a otro país lejano, como Irak, Afganistán…por seguidismo a un país como EE.UU. que se empeña en meter las narices en cualquier lugar por su propio interés, sea el petróleo, las compañías armamentísticas o su posición geoestratégica, a eso ya no estaría dispuesto.

Lo mismo pienso respecto a los juegos olímpicos cuyos posibles participantes llevan una vida sacrificada en todos los aspectos, pagándose de su bolsillo el entrenamiento necesario sin recibir nada a cambio y todo por participar en las Olimpiadas y optar a la posibilidad de obtener una medalla, me parece que es un auténtico engaño. ¡Otro fraude!

De igual manera en el campo deportivo, sea fútbol, baloncesto, balonmano o cualquier otro deporte como tenis, etc. el tema de las competiciones es también un estimulante pero más justificado, pues los jugadores reciben un salario del club correspondiente y si ganan en las competiciones, reciben algunos emolumentos extras y además, a los sobresalientes, se les abre la posibilidad de pasar a clubs de más categoría, lo que supone cobrar altos salarios.

Si nos vamos a los concursos de artes plásticas, que son los que conozco bien, ya sabéis que la mayoría se han acostumbrado a que paguemos por participar, salvo aquellos que sirven de publicidad a una marca comercial o al ayuntamiento de un pueblo o ciudad. En estos casos, los premios suelen ser tales que más o menos te pagan la obra premiada, pues se la quedan. Pero existen otras entidades que encima de pagar, los premiados reciben un Diploma y nada más, lo cual significa que se financian, estas entidades, con el dinero de los artistas, y a cambio te dan un papelito impreso que dice que eres ganador. ¿No es un fraude?

Este sistema lo han adoptado también algunas Galerías de Arte que en vez de esforzarse por promocionar a los artistas que exponen en su recinto, se limitan a colgarte los cuadros y como publicidad anuncian sus exposiciones en Facebook, a las cuales solo aparecen, además de los artistas, sus familiares y amigos, el día de la inauguración y ya no aparecerá nadie más por allí hasta la próxima. Nada de promoción y nada de ventas de obra. En este caso se le llama CERTIFICADO al papelito. ¡Otro fraude! Claro que algunas ni siquiera dan el “certificado”.

Una de las cosas que me sorprenden, cuando veo a jefes militares que jamás han estado en una guerra, y a reyes que, salvo darse buenas comilonas y celebraciones, van a cortar cintas en inauguraciones de lugares, recintos o carreteras, todos ellos llenos de medallas que no se les ve el pecho de la “guerrera”, me pregunto que hazañas y heroicidades han hecho estos señores.

En cuanto a los títulos profesionales, que te autorizan a ejercer una profesión, es un procedimiento mediante el cual parece garantizarse que el titulado posee unos conocimientos adecuados para ejercer su trabajo. La realidad es que dado el sistema de enseñanza realmente obsoleto y en el que no se hacen las prácticas necesarias para asegurar que los conocimientos teóricos, aprendidos de memoria, realmente han sido asimilados y que así garantizan su profesionalidad, puede resultar también un auténtico fraude.

Dada la forma de funcionar el sistema te puedes encontrar con personas que realmente son unos magníficos profesionales avalados por sus conocimientos y experiencia, que se queden sin trabajo por elegir a un titulado cuyo valor sea únicamente su título. 

Supongo que he dejado claro que, como de costumbre, no todo es lo que parece.