domingo, 2 de abril de 2023

LAS IDEOLOGÍAS Y NUESTRAS REACCIONES




No dejo de maravillarme de la capacidad que tenemos los humanos para discrepar del resto de la humanidad y así sean las ideologías religiosas, políticas, filosóficas o místicas, damos tanta importancia a las diferencias que en vez de buscar la unión de los pensamientos o ideas semejantes, buscamos la diferencia y la separación provocando los miles de cismas que hay a lo largo y ancho del planeta. No sé si por esa manía que tenemos de querer implantar a los demás nuestro punto de vista o bien es por el posible poder que podríamos ejercer sobre los que sigan nuestras ideas, tal vez solo por vanidad.

Respetando todos los puntos de vista y creencias que se manifiestan en este tipo de debates, permitidme que exponga el mío: Pienso que el primer error que cometemos los humanos en este campo, al que llamamos espiritual, es partir de un dios inexistente, creado a nuestra imagen y semejanza, y pretender tratarle como si fuera el rey supremo del planeta al que hay que rendir pleitesía para que no se enfade con nosotros y, como consecuencia, nos envíe a una supuesta cueva en llamas para que ardamos por toda la eternidad.


El segundo error para la religión cristiana en todas sus variantes o cismas, es creer que ese dios “inexistente” puede engendrar un hijo por arte de biribisloque y enviarlo a la Tierra, para que unas gentes incultas e ignorantes lo asesinen y de esta extraña forma, el dios se quede resarcido de un supuesto pecado u ofensa de desobediencia de nuestros supuestos primeros padres, que no es una falta que hayamos cometido nosotros. Y por añadidura, gracias a esta barbaridad de un padre, toda la humanidad quedara redimida de esa falta que ninguno ha cometido, sin tener en cuenta a los otros dioses a los que adoran el resto de los humanos que no son judíos ni cristianos.

Sería mucho más sencillo asumir que estamos solos, sin dioses, con casi 8 mil millones de humanos en el planeta Tierra, de los cuales cada uno de nosotros va a tratar o convivir, como mucho, con unas cien personas a lo largo y ancho de la vida y que lo inteligente es ayudarnos mutuamente para hacernos la existencia lo más fácil posible. Respetando a cada uno de ellos y tratándolos como si fueran nuestros hermanos más queridos, aunque solo sea por egoísmo inteligente, pues al tratar bien a los demás lo más probable es que los demás nos traten bien a nosotros.

No necesitamos imitar a nadie, ni divino ni humano, solo utilizar nuestra inteligencia para ver como queremos que nos traten los demás y por tanto, tratarlos nosotros de la misma forma. Si hiciéramos esto, la vida en este planeta sería como vivir en ese inexistente paraíso y no como en realidad estamos viviendo, que se asemeja al temido infierno.

En resumen, considero que debemos dejar de escuchar a tantos predicadores de “la verdad”, sean religiosos, políticos, filósofos, mesías…actualmente youtuber, influencer, y escucharnos a nosotros mismos, así veremos lo que nos conviene hacer para nuestro bien que es el mismo que el de los demás y actuar en consecuencia.