Los humanos, cuando nacemos, traemos de serie un programa
que mantiene, de forma automática, la máquina funcionando, salvo la respiración
que necesita unos azotes para que arranque a funcionar. Así es comprobable que
necesitamos aprender a ver, a mover nuestro cuerpo con control, hablar,
comprender lo que oímos, etc. y todo este proceso lleva su tiempo. ¿Qué indica
esto? Que el programa que llevamos de serie no integra esas órdenes, pero el
Sistema Operativo permite ir añadiendo nuevos programas casi sin límite. Por
tanto, todo lo que vamos aprendiendo a lo largo de la vida son algoritmos que
se incorporan al programa general: hablar, andar, identificar lo que oímos y
vemos, tocamos, olemos, degustamos…en el entorno familiar aprendemos a
relacionarnos y dependemos totalmente de ese entorno, aunque no seamos
conscientes, y ahí es cuando empezamos a amar, aunque ese amor es más
dependencia y deseo que otra cosa, no siendo consciente de nada de todo esto,
pues no pensamos o no comprendemos, solo sentimos.
Así vamos avanzando aprendiendo a pensar sin darnos cuenta y
luego en la escuela, añadiendo otros algoritmos como la relación con compañeros
y amigos, así como con los profesores. Luego desarrollamos un algoritmo
diferenciado por cada asignatura o tema que estudiamos, y aprendemos a
desarrollar la memoria a corto y largo plazo.
En estas edades el juego es un factor muy importante que
desarrolla la imaginación y la creatividad, dos cosas que siempre van unidas.
La creatividad es esa capacidad humana para
generar ideas, soluciones o conceptos originales, novedosos y valiosos,
conectando conocimientos previos con formas nuevas. Por tanto, es necesario
saber ya una variedad de cosas que podamos combinar para crear algo nuevo.
Recuerdo a mis hijos y nietos que les dabas un juguete concreto y ellos
encontraban multitud de formas de usarlo diferentes del uso previsto para ese
juguete.
Evidentemente según vamos creciendo, si mantenemos nuestra
curiosidad por el mundo que nos rodea y nos centramos en alguna actividad
concreta que nos satisface, podemos seguir desarrollando nuestra creatividad
cuya importancia dependerá de nuestros conocimientos previos en ese campo y en
otros, para buscar soluciones.
Todo esto sigue su marcha hasta que llegamos a la pubertad.
Ahí descubrimos algo nuevo que no se había manifestado antes, sensaciones y
sentimientos que nos intrigan, nos invaden y nos obsesionan sin saber en
principio que nos pasa. Ahí es cuando comenzamos a descubrir el amor de
apareamiento.
Hasta este momento hemos ido desarrollando la consciencia en
el ámbito de las relaciones interpersonales, aunque de forma rudimentaria, y en
el único ámbito de nuestro entorno. Nos damos cuenta de lo que nos gusta y lo
que nos disgusta, sean personas, animales o cosas. A partir de la pubertad
somos conscientes de que había algo más pero no llegamos a comprender que nos
sucede realmente.
La conciencia es la capacidad humana de
reconocerse a uno mismo, experimentar la propia existencia y percibir el
entorno, permitiendo integrar funciones cognitivas, afectivas y motoras.
Implica atención y procesamiento de información, permitiendo evaluar la realidad
y actuar en consecuencia. Y la consciencia es darse cuenta de que
tiene una conciencia y de todas sus funciones. Por tanto, la conciencia
es el soporte del programa con todos sus algoritmos y la consciencia es
un algoritmo superior que tiene la capacidad de revisar la conciencia y dejar
huella en ella de que ha sido revisada, teniendo la capacidad de corregir
aquellas actitudes y comportamientos que no aprueba, así como tomar otro tipo
de decisiones con voluntad propia, no de forma automática e instintiva.
En cuanto a la libertad, es esa capacidad y
facultad natural del ser humano para actuar, pensar y decidir según su propia
voluntad, sin interferencias externas y con responsabilidad sobre sus actos.
Yo entiendo la libertad como el desarrollo mental que llega
a un nivel tal que eres consciente de todas esas limitaciones y desconectas de
los condicionamientos que puedes, buscando la manera de soslayar, en lo
posible, los condicionantes que no puedes eliminar. Este es un programa muy
sofisticado que vas desarrollando a lo largo de la vida y que solo unos pocos
llegamos a ser conscientes de tal cosa, sin por ello sentirnos totalmente
libres, aunque el estar jubilado es ya una liberación muy importante que para
algunos puede ser un infierno al no saber como ocupar el tiempo de forma
satisfactoria.
Aún así, me siento limitado en varios aspectos, mi memoria
que se satura, mi velocidad de procesamiento que es baja, el tiempo que se me
acaba, mi inteligencia que no llega a dominar lo que yo quisiera. Y me siento especialmente
limitado al no haber podido aún entrar en sintonía directa con otros planos,
aunque los he experimentado a través de otras personas durante el tiempo en que
me dediqué a experimentar con la hipnosis investigando en ese campo. Pero sigo
experimentando.