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jueves, 8 de enero de 2026

EL ORDEN MUNDIAL

 

 



Algunos podrían pensar que el orden mundial establecido pertenece a la era moderna, pero si revisamos la Biblia, especialmente, y algunos otros libros sagrados, descubriremos que este se estableció hace milenios y, desde entonces, ha cambiado solo en la forma aparente, pero en esencia, sigue siendo el mismo.

-El llamado “orden mundial” no es nuevo.
-No nació en la modernidad ni con la globalización.
-Es tan antiguo como las primeras civilizaciones y se ha sostenido siempre sobre el mismo pilar: el control de la mente humana.

Antes se ejercía mediante dioses visibles, leyes divinas y castigos ejemplares.
Hoy se mantiene a través de ideologías, religiones, sistemas educativos, medios de comunicación y estructuras de poder que actúan desde el anonimato.

-Las religiones institucionalizadas no liberan: programan.
-Los sistemas políticos no representan: administran obediencia.
-Y la mayoría de los seres humanos no viven: cumplen el papel que se espera de ellos.

Se nos educa desde antes de nacer para obedecer, consumir, competir y callar.
Esta no es una esclavitud con cadenas, sino una esclavitud mental, mucho más eficaz porque apenas se percibe.

-La figura de Jesús fue convertida en dios para neutralizar su mensaje.
-No vino a fundar una religión ni a exigir adoración.
-Vino a desmontar el poder de las élites religiosas, a denunciar la ley sin conciencia y a recordar que la autoridad verdadera no está fuera, sino dentro del ser humano.

-Por eso fue eliminado.


Y por eso su mensaje fue transformado en dogma, ritual y jerarquía por el poder político, especialmente desde Constantino I, que necesitaba una religión útil para gobernar, no una enseñanza que liberara.

-La auténtica “salvación” no consiste en creer, sino en despertar.
-No en esperar un salvador, sino en recuperar la soberanía interior.
-No en obedecer leyes sagradas, sino en actuar desde la conciencia.

La liberación de la humanidad no vendrá de una revolución violenta ni de un nuevo sistema impuesto desde arriba. Vendrá del despertar individual, del pensamiento crítico, de la espiritualidad sin intermediarios y de comunidades humanas libres, pequeñas y conscientes.

No todos despertarán. Nunca lo hicieron. Pero basta con que algunos dejen de obedecer mentalmente para que el sistema empiece a resquebrajarse.

La verdadera rebelión no es política. La verdadera rebelión es interior.


martes, 6 de enero de 2026

EL REY BALTASAR ES NEGRO PORQUE...

 




EL REY BALTASAR ES NEGRO PORQUE CAMBIÓ EL ORDEN MUNDIAL: FUE UN MENSAJE POLÍTICO

El periódico EL CONFIDENCIAL trae hoy 6 enero 2026 este artículo de Jorge Herrero

Lo pongo aquí, copiándolo porque será más sencillo de ver que mediante el enlace. Me ha parecido una visión muy pragmática y real de como el arte, pagado por los poderosos del momento, contribuye a falsear la realidad y a la programación de la humanidad

<<Europa necesitaba justificar visualmente su expansión. Y el arte corrió a legitimarlo con pinceles y pan de oro. Los cuadros no documentan la realidad. La construyen, la organizan, la venden.

Si quieres entender cómo funciona la propaganda, olvídate de Twitter y mira un cuadro de los Reyes Magos. Porque esos tres señores con turbantes que hoy reparten juguetes a todos los niños fueron durante siglos la herramienta más sofisticada de Europa para decirle al mundo quién mandaba y quién debía arrodillarse.




Los Reyes Magos son un invento que tardó siglos en cocinarse. El Evangelio de Mateo habla de "magos de Oriente", sin nombres, sin número exacto, sin coronas. Los nombres (Melchor, Gaspar, Baltasar) aparecen en textos apócrifos del siglo VI, y el número tres se fija por simbolismo: tres dones, Trinidad, tres continentes del mundo antiguo.

¿Cuándo se convierten en reyes? Durante la Edad Media, cuando alguien muy listo se dio cuenta de que poner coronas a tres tipos arrodillándose ante un bebé judío era el mensaje político perfecto: los reyes de la tierra se someten al cielo. En una Europa fragmentada en reinos cristianos que competían entre sí, la imagen era propaganda teológica pura.

Alguien muy listo se dio cuenta de que poner coronas a tres tipos arrodillándose ante un bebé judío era el mensaje político perfecto

Pero lo realmente fascinante ocurre entre los siglos XIV y XV, cuando Europa descubre que el mundo no termina en Constantinopla. Los viajes portugueses por África, el contacto con Etiopía, las rutas comerciales que se expanden, y de repente el mapa mental europeo tiene que actualizarse. Hasta ese momento, los tres magos eran hombres blancos de distintas edades: joven, maduro, anciano. Simbolismo simple.

Ahí aparece Baltasar negro. No por inclusión progresista quinientos años antes de tiempo, sino porque el arte necesitaba reflejar el nuevo orden mundial. Pintores como Mantegna, Memling, el Bosco (cuyo Tríptico de la Adoración está en el Prado) y Durero empiezan a pintar a uno de los magos con piel oscura. La razón es doble: teológica, demostrar que el mensaje cristiano alcanza a todos los pueblos; política, mostrar que Europa conoce y organiza un mundo más allá de sus fronteras. Los tres reyes se convierten en un mapamundi visual: Europa, Asia, África arrodilladas ante Cristo. Tres continentes, tres razas, un solo Dios. Geopolítica en óleo sobre tabla.



Y luego llegan los Médici, que entienden que la Adoración es puro marketing. En 1459, Benozzo Gozzoli pinta un fresco monumental donde los tres Reyes Magos son, sin disimulo, retratos de la familia y sus aliados. Lorenzo el Magnífico aparece montado a caballo, rodeado de sedas orientales, animales exóticos, joyas brillantes. No es devoción, es decirle a toda Europa: mirad nuestro poder, mirad con quién nos codeamos. Botticelli y Ghirlandaio copiaron la fórmula. Cada cuadro funcionaba como tarjeta de presentación visual: podías exhibir riqueza obscena mientras técnicamente honrabas a Dios.

Rubens cierra el círculo. Su Adoración de 1609 en el Prado muestra a Baltasar negro con túnica de damasco florentino, mezclando opulencia barroca desatada. Años después, Rubens amplió el cuadro y se autorretrató a caballo en el séquito. Hasta él necesitaba estar en la foto.

Ahí aparece Baltasar negro. No por inclusión progresista antes de tiempo, sino porque el arte necesitaba reflejar el nuevo orden mundial

Cuando Rubens pinta a Baltasar negro en pleno siglo XVII, Amberes conecta Europa con tres continentes y el comercio de esclavos está en pleno apogeo. Cuando Velázquez lo hace para la corte española, el imperio necesita justificar su dominio global. No es arte religioso inocente, es construcción de un orden mundial donde Europa está en el centro y todos los demás vienen a rendir pleitesía.

La próxima vez que veas una Adoración de los Magos en el Prado o en cualquier museo, olvídate de los villancicos. Estás mirando propaganda renacentista de alta precisión. Baltasar cambió de color porque el mapa cambió, porque las rutas comerciales cambiaron, porque Europa necesitaba justificar visualmente su expansión. Y el arte corrió a legitimarlo con pinceles y pan de oro. Los cuadros no documentan la realidad. La construyen, la organizan, la venden.>>