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sábado, 14 de febrero de 2026

EL ÉXODO DESPROGRAMADO CAPÍTULO 1






LA MAQUINARIA SE PONE EN MARCHA

Hoy comenzamos el viaje. Para entender el Éxodo Desprogramado, debemos olvidar por un momento las túnicas blancas y la música celestial. Imaginemos, en cambio, la logística, el hambre y la necesidad de control.

"Aquí es donde la narrativa se quiebra. No se trata solo de escapar de un faraón; se trata de la construcción de una identidad basada en la exclusividad y la guerra. El desierto no fue una sala de espera, fue un campo de entrenamiento."

Habiendo un nuevo faraón, se percata de que los hebreos se han multiplicado y comienza a preocuparse por su seguridad, por su poder y teme que si son los hebreos más numerosos que los egipcios tengan la tentación de hacerse con el poder, pasando los egipcios de ser los amos a ser los esclavos. Esta era la mentalidad del todopoderoso faraón y yo diría que es la mentalidad de todos los poderosos de todos los tiempos. El poder y el dinero –tanto monta, monta tanto- nunca es suficiente para aquellos que lo poseen.

8 Alzóse en Egipto un rey nuevo que no sabía de José, y dijo a su pueblo:
9 “Los hijos de Israel forman un pueblo más numeroso y fuerte que nosotros.
10 Tenemos que obrar astutamente para impedir que siga creciendo y que, si sobreviniese una guerra, se una contra nosotros a nuestros enemigos y logre salir de esta tierra.”

Por tanto hay que hacer lo que sea necesario, incluso llegar al asesinato…por si acaso.

11 Pusieron, pues, sobre ellos capataces que los oprimiesen con onerosos trabajos en la edificación de Pitom y Ramsés, ciudades-almacenes del faraón.

Como vemos una de las técnicas de siempre para someter a la plebe es hacerles trabajar sin descanso, pues así no tienen energía ni para pensar, tal como sucede incluso hoy mismo con ciertos empresarios que obligan unos horarios tales que parece que has de vivir para trabajar exclusivamente.

12 Pero cuanto más se los oprimía, tanto más crecían y se multiplicaban, y llegaron a temer a los hijos de Israel.
13 Sometieron los egipcios a los hijos de Israel a cruel servidumbre,

No obstante, los hebreos ya eran gente dura, aunque posteriormente Yahvé los endurecerá mucho más con 40 años de desierto. Así aún les quedaba energía suficiente para procrear.

Tal como dice un refrán: “Dios aprieta pero no ahoga” porque si llega al punto de ahogar, entonces hay una respuesta violenta.

14 haciéndoles amarga la vida con rudos trabajos de mortero, de ladrillos y del campo, obligándoles cruelmente a hacer cuanto les exigían.

Sin duda, amargar la vida a la gente, hace que el sufrimiento y el miedo provoquen un gran sometimiento, pero las élites saben que hay un límite que nunca se debe sobrepasar porque entonces viene la revolución.

Tal vez por esa razón se les ocurre a los ayudantes del faraón un método sutil aunque brutal como eliminar a todos los varones que nacieran pues así no contarían los hebreos con hombres para luchar en la guerra.

17 Pero las parteras eran temerosas de Dios (Elohim) y no hacían lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los niños.

Bueno, en realidad, tal como podéis ver en la versión de la biblia Kadosh Israelita Mesiánica, cuando otras traducciones dicen la palabra DIOS, en realidad la palabra es ELOHIM, es decir, LOS PODEROSOS, es decir los Anunnakis, tal como hemos explicado en nuestro libro EL GÉNESIS DESPROGRAMADO.

20 Favoreció Dios (Elohim) a las parteras, y el pueblo seguía creciendo y multiplicándose.
21 Por haber temido a Dios (Elohim) las parteras, prosperó él sus casas.

Es posible que los Elohim, los Anunnakis, favorecieran de alguna forma, los resultados de la vida de estas gentes, pero también podemos considerarlo simplemente una atribución de las gentes, tal como hoy los creyentes se lo atribuyen todo a su dios, lo bueno y lo malo, diciendo “…porque Dios ha querido que suceda así” y se quedan tan conformes.

22 Mandó, pues, el faraón a todo su pueblo que fueran arrojados al río cuantos niños nacieran a los hebreos, preservando sólo a las niñas.

Hasta donde llega la obsesión del faraón que, como no ve que le funcione el plan primero, recurre al plan B, y decide otra forma de asesinato de los niños.

Todo esto hará que se sature el aguante de los hebreos y se provoque la revolución.

En el próximo capítulo, analizaremos por qué se eligieron ciertas rutas y no otras. ¿Fue azar divino o estrategia de flanqueo?

Podéis ver los textos originales de cada Biblia aquí: https://www.bibliatodo.com/



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