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martes, 6 de enero de 2026

EL REY BALTASAR ES NEGRO PORQUE...

 




EL REY BALTASAR ES NEGRO PORQUE CAMBIÓ EL ORDEN MUNDIAL: FUE UN MENSAJE POLÍTICO

El periódico EL CONFIDENCIAL trae hoy 6 enero 2026 este artículo de Jorge Herrero

Lo pongo aquí, copiándolo porque será más sencillo de ver que mediante el enlace. Me ha parecido una visión muy pragmática y real de como el arte, pagado por los poderosos del momento, contribuye a falsear la realidad y a la programación de la humanidad

<<Europa necesitaba justificar visualmente su expansión. Y el arte corrió a legitimarlo con pinceles y pan de oro. Los cuadros no documentan la realidad. La construyen, la organizan, la venden.

Si quieres entender cómo funciona la propaganda, olvídate de Twitter y mira un cuadro de los Reyes Magos. Porque esos tres señores con turbantes que hoy reparten juguetes a todos los niños fueron durante siglos la herramienta más sofisticada de Europa para decirle al mundo quién mandaba y quién debía arrodillarse.




Los Reyes Magos son un invento que tardó siglos en cocinarse. El Evangelio de Mateo habla de "magos de Oriente", sin nombres, sin número exacto, sin coronas. Los nombres (Melchor, Gaspar, Baltasar) aparecen en textos apócrifos del siglo VI, y el número tres se fija por simbolismo: tres dones, Trinidad, tres continentes del mundo antiguo.

¿Cuándo se convierten en reyes? Durante la Edad Media, cuando alguien muy listo se dio cuenta de que poner coronas a tres tipos arrodillándose ante un bebé judío era el mensaje político perfecto: los reyes de la tierra se someten al cielo. En una Europa fragmentada en reinos cristianos que competían entre sí, la imagen era propaganda teológica pura.

Alguien muy listo se dio cuenta de que poner coronas a tres tipos arrodillándose ante un bebé judío era el mensaje político perfecto

Pero lo realmente fascinante ocurre entre los siglos XIV y XV, cuando Europa descubre que el mundo no termina en Constantinopla. Los viajes portugueses por África, el contacto con Etiopía, las rutas comerciales que se expanden, y de repente el mapa mental europeo tiene que actualizarse. Hasta ese momento, los tres magos eran hombres blancos de distintas edades: joven, maduro, anciano. Simbolismo simple.

Ahí aparece Baltasar negro. No por inclusión progresista quinientos años antes de tiempo, sino porque el arte necesitaba reflejar el nuevo orden mundial. Pintores como Mantegna, Memling, el Bosco (cuyo Tríptico de la Adoración está en el Prado) y Durero empiezan a pintar a uno de los magos con piel oscura. La razón es doble: teológica, demostrar que el mensaje cristiano alcanza a todos los pueblos; política, mostrar que Europa conoce y organiza un mundo más allá de sus fronteras. Los tres reyes se convierten en un mapamundi visual: Europa, Asia, África arrodilladas ante Cristo. Tres continentes, tres razas, un solo Dios. Geopolítica en óleo sobre tabla.



Y luego llegan los Médici, que entienden que la Adoración es puro marketing. En 1459, Benozzo Gozzoli pinta un fresco monumental donde los tres Reyes Magos son, sin disimulo, retratos de la familia y sus aliados. Lorenzo el Magnífico aparece montado a caballo, rodeado de sedas orientales, animales exóticos, joyas brillantes. No es devoción, es decirle a toda Europa: mirad nuestro poder, mirad con quién nos codeamos. Botticelli y Ghirlandaio copiaron la fórmula. Cada cuadro funcionaba como tarjeta de presentación visual: podías exhibir riqueza obscena mientras técnicamente honrabas a Dios.

Rubens cierra el círculo. Su Adoración de 1609 en el Prado muestra a Baltasar negro con túnica de damasco florentino, mezclando opulencia barroca desatada. Años después, Rubens amplió el cuadro y se autorretrató a caballo en el séquito. Hasta él necesitaba estar en la foto.

Ahí aparece Baltasar negro. No por inclusión progresista antes de tiempo, sino porque el arte necesitaba reflejar el nuevo orden mundial

Cuando Rubens pinta a Baltasar negro en pleno siglo XVII, Amberes conecta Europa con tres continentes y el comercio de esclavos está en pleno apogeo. Cuando Velázquez lo hace para la corte española, el imperio necesita justificar su dominio global. No es arte religioso inocente, es construcción de un orden mundial donde Europa está en el centro y todos los demás vienen a rendir pleitesía.

La próxima vez que veas una Adoración de los Magos en el Prado o en cualquier museo, olvídate de los villancicos. Estás mirando propaganda renacentista de alta precisión. Baltasar cambió de color porque el mapa cambió, porque las rutas comerciales cambiaron, porque Europa necesitaba justificar visualmente su expansión. Y el arte corrió a legitimarlo con pinceles y pan de oro. Los cuadros no documentan la realidad. La construyen, la organizan, la venden.>>

domingo, 8 de enero de 2023

Los Reyes Magos



Los Reyes Magos de Oriente (o simplemente Reyes Magos) es el nombre por el que la tradición cristiana denomina a los «magos» —denominación que recibían los sacerdotes eruditos en el Antiguo Oriente—que, según el evangelio de Mateo, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde Oriente para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.

En los evangelios canónicos solo el Evangelio de Mateo habla de estos «magos», sin precisar sus nombres, ni que fuesen reyes, ni que fueran tres. Fue en el siglo III d. C. cuando se estableció que pudieran ser reyes, ya que hasta entonces, por sus regalos y las iconografías que los representaban, tan solo se consideraba que eran personas pudientes. Fue también en ese siglo cuando se estableció su número en tres, uno por regalo, ya que hasta entonces había dibujos con dos, tres o cuatro magos, e incluso la Iglesia ortodoxa siria y la Iglesia apostólica armenia aseguraban que eran doce, como los apóstoles y las doce tribus de Israel.

Los nombres actuales de los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecen por primera vez en el conocido mosaico de San Apolinar el Nuevo (Rávena) que data del siglo VI d. C., en el que se distingue a los tres magos ataviados al modo persa con sus nombres escritos encima y representando distintas edades. Aún tendrían que pasar varios siglos, hasta el siglo XV d. C., para que el rey Baltasar aparezca con la tez negra y los tres reyes, además de representar las edades, representen las tres razas de la Edad Media. Melchor encarnará a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos.

*Como vemos, a partir de lo poco que dice el evangelista Mateo, siendo el único que habla de este supuesto acontecimiento, a lo largo de los siglos, la Iglesia va “enriqueciendo el relato y las figuras” llegando hasta hoy con toda una leyenda que todo el mundo toma por verdadera cuando realmente todo ha sido inventado.

En España a partir del siglo XIX se inició la tradición de convertir la noche de Reyes (noche anterior a la Epifanía) en una fiesta infantil con regalos para los niños, a imitación de lo que se hacía en otros países el día de Navidad, en homenaje al santo oriental San Nicolás. Fue en 1866 cuando se celebró la primera cabalgata de Reyes Magos en Alcoy, tradición que se extendió al resto del país y posteriormente a otros países, especialmente a países de cultura hispana.

La palabra «mago», proviene del persa ma-gu-u-sha, que significa sacerdote.

Si bien parece contradictorio que practicantes de la magia (severamente amonestada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento) sean admitidos como adoradores de Jesús, hay que tener en cuenta que el término griego magós no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a ‘hombres sabios’ (así se los llama en diversas versiones de la Biblia en inglés) o, más específicamente, hombres de ciencia. De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras y, desde antiguo se ha sostenido que pertenecían al mazdeísmo.

A partir de ese relato, se han ido elaborando numerosas leyendas sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras. Según la interpretación de José Luis Sicre, en el tiempo en que fue escrito el Evangelio de Mateo se estaba produciendo un incremento de conversiones paganas al cristianismo frente a las de los propios judíos. La incursión de estos fragmentos sobre los magos de Oriente en el Evangelio de Mateo subraya este hecho y lo utiliza como argumento de conversión: si los de fuera vienen y lo adoran (se convierten) ¿cómo no os dais cuenta los que lo tenéis entre vosotros?

También existen otras interpretaciones astrológicas y cabalísticas sobre la figura de los Reyes Magos.

Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia ―como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás, o Evangelio de la infancia, del siglo II― son sin embargo más ricas en detalles. En ese mismo evangelio apócrifo se dice que tenían algún vínculo familiar, y también que llegaron con tres legiones de soldados: una de Persia, otra de Babilonia y otra de Asia.

En el último libro escrito por el papa Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret, «La infancia de Jesús», se menciona de tal modo a los Reyes Magos que algunos han sostenido que probablemente no venían de Oriente, sino de Tartessos, una zona que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla (Andalucía, España). El texto, sin embargo, dice: «Así como la tradición de la Iglesia ha leído con toda naturalidad el relato de la Navidad sobre el trasfondo de Isaías 1:3, y de este modo llegaron al pesebre el buey y el asno, así también ha leído la historia de los Magos a la luz del Salmo 72:10 e Isaías 60. Y, de esta manera, los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes, y con ellos han entrado en el pesebre los camellos y los dromedarios». Eso relata Benedicto XVI y continúa: «La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (Tarsis, Tartessos en España), pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa».

*Vemos que hasta en el siglo XXI vuelve a “enriquecerse esta historia” de manera que ya no parten los magos de oriente sino de occidente, desde España.

En Belén, los magos volvieron a ver la estrella, hallaron a Jesús recién nacido y lo adoraron; ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto ) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús). Parece ser que por el hecho de traer tres dones, se dio por sentado que eran tres los personajes que los traían. Aunque también en algún momento las distintas tradiciones han señalado que eran cuatro, siete y hasta doce magos. Como antecedente, Seleuco I Nicátor ofrendó oro, incienso y mirra a Apolo en su santuario de Dídima, en el 288 a. C.

*Todo este simbolismo, probablemente copiado de la mitología, nos hace pensar que la propia historia es inventada para transmitir símbolos que refuercen las creencias de los fieles grabándose en su mente.

La primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). El friso de la imagen está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en la rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Gaspar, Melchior, Balthassar.

Poco a poco la tradición (léase la Iglesia) ha ido añadiendo otros detalles a modo de simbología: se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres edades del hombre y representantes de los tres continentes (Asia, África y Europa).

Según las diversas tradiciones de los reyes magos, el número de ellos varía; así se puede encontrar los siguientes reyes magos:

Tres Reyes Magos: Si bien la Biblia explica que fueron tres los regalos otorgados por los magos al Niño Jesús, la primera referencia concreta respecto al número de Reyes Magos la da Orígenes, un conocido escritor eclesiástico, en el siglo III. En el siglo V, el papa León I el Magno estableció oficialmente su número en 3 para toda la cristiandad. A mediados del siglo VI, en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia) se les asignaron los nombres de "Melchor", "Gaspar" y "Baltasar", que supuestamente equivalen en griego a "Appellicon", "Amerín" y "Damascón" y en hebreo a "Magalath", "Serakin" y "Galgalath". Según una leyenda, sus restos se encuentran en la Catedral de Colonia, Alemania, donde se encuentra el llamado Relicario de los Tres Reyes Magos.

Doce reyes magos: Los armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes. Estos nombres tampoco se mencionan en la Biblia.

Con respecto a los nombres de los reyes (Melchor, Gaspar y Baltasar) las primeras referencias parecen remontarse al siglo V a través de dos textos, el primero titulado Excerpta latina barbari, en el que son llamados Melichior, Gathaspa y Bithisarea, y en otro evangelio apócrifo, el Evangelio armenio de la infancia, donde se les llama Baltasar, Melkon y Gaspar.
Los nombres son además diferentes según la tradición siríaca: Larvandad, Gushnasaf y Hormisdas.

*Es frecuente que los pajes reales o incluso directamente los reyes magos aparezcan en tiendas de regalos y centros comerciales, donde los niños tienen la oportunidad de fotografiarse sentados sobre las rodillas y hacer entrega de la carta con sus peticiones directamente. El comercio siempre aprovecha las fiestas de la Iglesia para su negocio.

Desde la antigüedad, el tema de los Reyes Magos ha sido motivo de representación por artistas, pintores y escultores y también en la literatura. Han sido retratados habitualmente en número de tres; otras veces, cuatro; y, excepcionalmente, en número de dos. Es un tema abundantemente tratado durante la historia.

Hasta finales del siglo XIV no se comenzó a representar a uno de los magos de color negro, y solo a partir del siglo XVI fue cuando se generalizó esta forma de representarlos.
*Espero que los Reyes Magos se hayan acordado de vosotros.