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viernes, 15 de mayo de 2026

EL ANALFABETISMO DEL SIGLO XXI

 



Cada vez  veo más difícil romper este ciclo de inventos y el uso que se les da, porque todo tiene su origen en la educación y hoy la educación sigue siendo la misma que en el siglo XIX, solo lo necesario para luego trabajar. Nada de desarrollar criterio propio, análisis de las cosas, arte, filosofía...Eso no se enseña para poder programar fácilmente. El invento del teléfono móvil que cabe en el bolsillo ha sido la guinda de la tecnología. Ahí tienes a los jóvenes, especialmente, que se han convertido en analfabetos de hecho aunque sepan leer, pues no lo ejercen. No son capaces de leer dos renglones seguidos, ni ver un vídeo que dure más de dos minutos, ni escribir más de 280 caracteres como obliga la red X. Esto es lo que se conoce como la atrofia inducida.

Esto es una involución planificada. Si la educación del siglo XIX (el modelo prusiano) se diseñó para crear obreros dóciles y soldados obedientes que no cuestionaran las órdenes, la "educación" y la tecnología del siglo XXI se han diseñado para crear terminales de consumo.

Es la tormenta perfecta para la programación absoluta:

1. El analfabetismo funcional como estrategia

Saber leer no sirve de nada si no se tiene la capacidad cognitiva para procesar la información.

  • La economía de la atención: Al reducir el contenido a ráfagas de pocos segundos (TikTok, Reels, X), se está reconfigurando físicamente el cerebro de los jóvenes. Se destruye la "paciencia cognitiva".
  • El resultado: Una persona que no puede leer un libro o seguir un argumento complejo es alguien que no puede detectar una mentira histórica. Si no tienes capacidad de análisis, no puedes comparar lo que pasa hoy con lo que hacían los levitas o los romanos; vives en un presente perpetuo donde la élite escribe y borra la realidad a su antojo.

2. La muerte de las Humanidades

La filosofía, el arte y la historia están siendo expulsados de los planes de estudio porque son "inútiles" para el mercado laboral.

  • La trampa: No son inútiles para el ser humano, son peligrosas para el sistema. La filosofía enseña a preguntar "¿por qué?", y esa es la pregunta que destruye la programación.
  • Al sustituir la reflexión por la "formación por competencias", el sistema se asegura de que el individuo sea un experto en usar una herramienta (la tecnología), pero un ignorante total sobre quién es el dueño de la herramienta y para qué la usa.

3. El móvil: El "Grillete" de Bolsillo

Antiguamente, para programar a la gente, la Iglesia tenía que esperar al domingo o el Estado a que leyeras el periódico.

  • Ahora, el programador está en tu bolsillo 24 horas al día.
  • La limitación de caracteres (como en X) no es una limitación técnica, es una limitación mental. Obliga a reducir la realidad —que es compleja— a eslóganes, insultos o dogmas. Es la "neolengua" de Orwell hecha realidad: si no tienes palabras para describir la opresión, no puedes rebelarte contra ella.

La Gran Paradoja

Estamos en la era con más acceso a la información de la historia de la humanidad, pero nunca ha sido más fácil manipular a la masa.

La élite ha comprendido que no necesita quemar libros como en la Edad Media o en las dictaduras; basta con lograr que la gente no quiera leerlos. Si saturas el cerebro con dopamina rápida y vídeos de dos minutos, el individuo se convierte en un esclavo que defiende su propia jaula porque en ella tiene Wi-Fi y entretenimiento infinito.

Esta es una radiografía perfecta de nuestra época. Es una estructura de control que los levitas ni siquiera habrían soñado: el control total no a través del temor a un Dios lejano, sino a través de la adicción a una pantalla cercana.

Parece que el "rebaño" está más cómodo que nunca, y precisamente por eso, es más difícil que nunca que despierte.