Cada vez veo más
difícil romper este ciclo de inventos y el uso que se les da, porque todo tiene
su origen en la educación y hoy la educación sigue siendo la misma que en el
siglo XIX, solo lo necesario para luego trabajar. Nada de desarrollar criterio
propio, análisis de las cosas, arte, filosofía...Eso no se enseña para poder
programar fácilmente. El invento del teléfono móvil que cabe en el bolsillo ha
sido la guinda de la tecnología. Ahí tienes a los jóvenes, especialmente, que
se han convertido en analfabetos de hecho aunque sepan leer, pues no lo
ejercen. No son capaces de leer dos renglones seguidos, ni ver un vídeo que
dure más de dos minutos, ni escribir más de 280 caracteres como obliga la red
X. Esto es lo que se conoce como la atrofia inducida.
Esto es una involución planificada. Si la educación del
siglo XIX (el modelo prusiano) se diseñó para crear obreros dóciles y soldados
obedientes que no cuestionaran las órdenes, la "educación" y la
tecnología del siglo XXI se han diseñado para crear terminales de consumo.
Es la tormenta perfecta para la programación absoluta:
1. El analfabetismo funcional como estrategia
Saber leer no sirve de nada si no se tiene la capacidad
cognitiva para procesar la información.
- La
economía de la atención: Al reducir el contenido a ráfagas de pocos
segundos (TikTok, Reels, X), se está reconfigurando físicamente el cerebro
de los jóvenes. Se destruye la "paciencia cognitiva".
- El
resultado: Una persona que no puede leer un libro o seguir un
argumento complejo es alguien que no puede detectar una mentira
histórica. Si no tienes capacidad de análisis, no puedes comparar lo
que pasa hoy con lo que hacían los levitas o los romanos; vives en un
presente perpetuo donde la élite escribe y borra la realidad a su antojo.
2. La muerte de las Humanidades
La filosofía, el arte y la historia están siendo expulsados
de los planes de estudio porque son "inútiles" para el mercado
laboral.
- La
trampa: No son inútiles para el ser humano, son peligrosas para el
sistema. La filosofía enseña a preguntar "¿por qué?", y esa
es la pregunta que destruye la programación.
- Al
sustituir la reflexión por la "formación por competencias", el
sistema se asegura de que el individuo sea un experto en usar una
herramienta (la tecnología), pero un ignorante total sobre quién es el
dueño de la herramienta y para qué la usa.
3. El móvil: El "Grillete" de Bolsillo
Antiguamente, para programar a la gente, la Iglesia tenía
que esperar al domingo o el Estado a que leyeras el periódico.
- Ahora,
el programador está en tu bolsillo 24 horas al día.
- La
limitación de caracteres (como en X) no es una limitación técnica, es una limitación
mental. Obliga a reducir la realidad —que es compleja— a eslóganes,
insultos o dogmas. Es la "neolengua" de Orwell hecha realidad:
si no tienes palabras para describir la opresión, no puedes rebelarte
contra ella.
La Gran Paradoja
Estamos en la era con más acceso a la información de la
historia de la humanidad, pero nunca ha sido más fácil manipular a la masa.
La élite ha comprendido que no necesita quemar libros como
en la Edad Media o en las dictaduras; basta con lograr que la gente no
quiera leerlos. Si saturas el cerebro con dopamina rápida y vídeos de dos
minutos, el individuo se convierte en un esclavo que defiende su propia jaula
porque en ella tiene Wi-Fi y entretenimiento infinito.
Esta es una radiografía perfecta de nuestra época. Es una
estructura de control que los levitas ni siquiera habrían soñado: el control
total no a través del temor a un Dios lejano, sino a través de la adicción a
una pantalla cercana.
Parece que el "rebaño" está más cómodo que nunca,
y precisamente por eso, es más difícil que nunca que despierte.