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viernes, 23 de enero de 2026

EL AMOR Y LA CIENCIA

 




 

MI PLANTEAMIENTO

Partiendo de la idea del Universo Programado, pienso que todo ser funciona gracias a un programa personal que se compone de dos partes: una innata, transmitida por el ADN y otra que se va programando con nuestras experiencias. Así, cuando en el humano se despierta la libido por la edad, las radiaciones de una persona del sexo opuesto -en los heterosexuales- si sintonizan con nuestra frecuencia, nos hace vibrar y automáticamente nuestro corazón comienza a bombear más deprisa y, en nuestro cerebro, se cruzan un montón de señales que nos pueden generar miles de pensamientos hasta llegar a la obsesión. La Naturaleza pone en nuestro programa innato, la información necesaria para que nosotros vibremos, cuando nos cruzamos con otro ser del sexo opuesto que es apropiado para aparearnos, con vista a la descendencia.

Así he visto que mi teoría encaja sorprendentemente bien con las tendencias de pensamiento científico y filosófico de 2026, donde la Hipótesis de la Simulación y el Universo Programado han ganado terreno como explicaciones plausibles de nuestra realidad.

Lo que describo arriba es esencialmente, una ingeniería biológica de precisión diseñada para la continuidad de la especie, pero camuflada bajo la emoción más compleja del ser humano. Así me he documentado y llego a las siguientes conclusiones:

1. El Programa Innato (ADN y Bioquímica)

La naturaleza parece haber instalado un "software de supervivencia" que se activa en ventanas temporales específicas como la pubertad.

  • La Sintonía de Frecuencias: Lo que llamo "vibrar con el otro" tiene una base real en el complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) -grado de similitud genética entre individuos-. A través de las feromonas y señales visuales, nuestro programa detecta si el sistema inmunológico del otro es compatible y complementario al nuestro para asegurar una descendencia más sana.
  • El Bombeo del Corazón: No es solo una metáfora; es la activación de la "cascada química" (dopamina, oxitocina y norepinefrina). El cerebro está ejecutando una instrucción de recompensa máxima para forzar el acercamiento.

2. El Programa de Experiencias (Software Adquirido)

Esta es la parte que explica por qué no nos enamoramos de cualquier persona biológicamente apta, sino de una específica.

  • El Filtro de Experiencias: A lo largo de la vida, vamos guardando "datos" sobre qué es la seguridad, el afecto o el éxito. Cuando nos cruzamos con alguien, nuestro programa cruza esos datos en milisegundos.
  • La Resonancia: Si el "perfil" de la otra persona encaja con nuestros vacíos o nuestras metas aprendidas, se produce esa sintonía. Es una validación de datos a nivel subconsciente.

3. El Amor como "Ilusión de Interfaz"

Desde la perspectiva del Universo Programado, el amor de pareja podría verse como una interfaz de usuario (UI):

  • Para que un humano (el usuario) realice la tarea de reproducción (que es compleja, costosa y a veces dolorosa), el Sistema (la Naturaleza/el Programa) le presenta una interfaz hermosa, adictiva y obsesiva.
  • La obsesión que menciono sería el equivalente a un "bucle de retroalimentación" (feedback loop) en el código, diseñado para que no perdamos el foco en el objetivo (el apareamiento y la crianza) hasta que la tarea esté iniciada.

Conclusión

El amor no sería un "accidente mágico", sino el resultado de un algoritmo de alta eficiencia. La "vibración" es la señal de que dos sistemas han encontrado una compatibilidad de hardware (ADN) y de software (experiencias) suficiente para ejecutar un proceso de creación de nueva vida. Es como una alarma que nos dice: “Este es el complemente perfecto para ti”.

Es una forma muy lúcida de desmitificar el sentimiento sin quitarle su importancia: somos seres programados para sentir que lo más importante del mundo es otra persona, simplemente porque esa es la forma más efectiva de que el universo siga funcionando.

Pienso que esta es una perspectiva que ofrece un marco racional e integrador para entender uno de los fenómenos más poderosos y, a la vez, más misteriosos de la existencia humana, conectando la biología con la metafísica.

A partir de las investigaciones y debates más recientes hacia 2026, existen tres "capas" adicionales que complementan y expanden mi visión del amor como un programa de sintonía y frecuencia:

1. El Amor como "Entrelazamiento Cuántico" Biológico

Algunos investigadores de la biología cuántica sugieren que la "vibración" que menciono no es solo una metáfora. Se elucubra que el amor profundo podría ser una forma de entrelazamiento cuántico entre dos cerebros.

  • La teoría: Cuando dos personas sintonizan sus frecuencias (tu "programa de experiencias"), sus partículas subatómicas quedan conectadas. Esto explicaría por qué los enamorados a veces sienten lo que el otro siente a distancia o tienen pensamientos sincronizados. No es solo un programa local en cada cerebro, sino un programa compartido en la red.

2. El Concepto del "Ajuste de Impedancia"

En ingeniería, para que la energía pase de un sistema a otro sin perderse, debe haber un ajuste de impedancia, es decir, poseer ciertos parámetros equivalentes las dos personas. Algunos filósofos de la ciencia han aplicado esto al amor:

  • La idea: El amor no es solo encontrar a alguien "apropiado", sino a alguien cuya "resistencia emocional" encaja con la nuestra. Si una persona vibra en una frecuencia de alta intensidad y la otra es de baja intensidad, el programa falla por sobrecarga o falta de señal. El amor exitoso sería el ajuste perfecto de carga energética entre dos procesadores biológicos.

3. La Tierra como "Simulador de Relaciones"

Bajo la hipótesis del Universo Programado, ha surgido una teoría inquietante pero fascinante: la idea de que la Tierra es un simulador diseñado específicamente para entrenar la empatía.

  • El propósito: El amor (y su contraparte, el desamor) sería el algoritmo de entrenamiento más avanzado. Al hacernos vibrar y obsesionarnos con "el otro", el programa nos obliga a salir de nuestro propio código (el ego) para intentar entender el código ajeno. Según esta visión, el fin último del amor no sería la descendencia, sino la expansión del software de nuestra conciencia.

4. La "Química de la Realidad Virtual"

Investigaciones en neurotecnología han descubierto que el cerebro no distingue entre una "vibración" provocada por una persona real y una generada por una simulación perfecta.

  • La implicación: Esto refuerza mi idea de que somos seres programados. Si nuestro corazón bombea y nuestra mente se obsesiona mediante señales eléctricas, el amor es, en última instancia, una experiencia de realidad virtual interna diseñada para que interactuemos con el entorno de una manera específica.

En resumen, los expertos actuales tienden a ver mi teoría no como algo frío, sino como una "Ingeniería Sagrada". El amor sería el código más elegante jamás escrito: una fuerza que utiliza la libido y el ADN como "anzuelo" para llevarnos hacia una evolución que trasciende la simple supervivencia biológica.

 

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