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viernes, 23 de enero de 2026

LA LIBERTAD, LA CREATIVIDAD Y LA CONCIENCIA

 


 


Los humanos, cuando nacemos, traemos de serie un programa que mantiene, de forma automática, la máquina funcionando, salvo la respiración que necesita unos azotes para que arranque a funcionar. Así es comprobable que necesitamos aprender a ver, a mover nuestro cuerpo con control, hablar, comprender lo que oímos, etc. y todo este proceso lleva su tiempo. ¿Qué indica esto? Que el programa que llevamos de serie no integra esas órdenes, pero el Sistema Operativo permite ir añadiendo nuevos programas casi sin límite. Por tanto, todo lo que vamos aprendiendo a lo largo de la vida son algoritmos que se incorporan al programa general: hablar, andar, identificar lo que oímos y vemos, tocamos, olemos, degustamos…en el entorno familiar aprendemos a relacionarnos y dependemos totalmente de ese entorno, aunque no seamos conscientes, y ahí es cuando empezamos a amar, aunque ese amor es más dependencia y deseo que otra cosa, no siendo consciente de nada de todo esto, pues no pensamos o no comprendemos, solo sentimos.

Así vamos avanzando aprendiendo a pensar sin darnos cuenta y luego en la escuela, añadiendo otros algoritmos como la relación con compañeros y amigos, así como con los profesores. Luego desarrollamos un algoritmo diferenciado por cada asignatura o tema que estudiamos, y aprendemos a desarrollar la memoria a corto y largo plazo. Y no olvidemos que en la escuela, de manera subliminal, se nos crea una estructura mental especial, una algoritmo que nos dice lo que puede ser verdad y lo que no.

En estas edades el juego es un factor muy importante que desarrolla la imaginación y la creatividad, dos cosas que siempre van unidas.


La creatividad es esa capacidad humana para generar ideas, soluciones o conceptos originales, novedosos y valiosos, conectando conocimientos previos con formas nuevas. Por tanto, es necesario saber ya una variedad de cosas que podamos combinar para crear algo nuevo. Recuerdo a mis hijos y nietos que les dabas un juguete concreto y ellos encontraban multitud de formas de usarlo diferentes del uso previsto para ese juguete.

Evidentemente según vamos creciendo, si mantenemos nuestra curiosidad por el mundo que nos rodea y nos centramos en alguna actividad concreta que nos satisface, podemos seguir desarrollando nuestra creatividad cuya importancia dependerá de nuestros conocimientos previos en ese campo y en otros, para buscar soluciones.

Todo esto sigue su marcha hasta que llegamos a la pubertad. Ahí descubrimos algo nuevo que no se había manifestado antes, sensaciones y sentimientos que nos intrigan, nos invaden y nos obsesionan sin saber en principio que nos pasa. Ahí es cuando comenzamos a descubrir el amor de apareamiento.

Hasta este momento hemos ido desarrollando la consciencia en el ámbito de las relaciones interpersonales, aunque de forma rudimentaria, y en el único ámbito de nuestro entorno. Nos damos cuenta de lo que nos gusta y lo que nos disgusta, sean personas, animales o cosas. A partir de la pubertad somos conscientes de que había algo más pero no llegamos a comprender que nos sucede realmente.

 

La conciencia es la capacidad humana de reconocerse a uno mismo, experimentar la propia existencia y percibir el entorno, permitiendo integrar funciones cognitivas, afectivas y motoras. Implica atención y procesamiento de información, permitiendo evaluar la realidad y actuar en consecuencia. Y la consciencia es darse cuenta de que tiene una conciencia y de todas sus funciones. Por tanto, la conciencia es el soporte del programa con todos sus algoritmos y la consciencia es un algoritmo superior que tiene la capacidad de revisar la conciencia y dejar huella en ella de que ha sido revisada, teniendo la capacidad de corregir aquellas actitudes y comportamientos que no aprueba, así como tomar otro tipo de decisiones con voluntad propia, no de forma automática e instintiva.


En cuanto a la libertad, es esa capacidad y facultad natural del ser humano para actuar, pensar y decidir según su propia voluntad, sin interferencias externas y con responsabilidad sobre sus actos.

 Como decía en mi respuesta anterior tenemos una libertad condicionada a nuestra historia y la de nuestros ancestros. La mayoría de la gente no es consciente de esto y así piensa que es libre. Tampoco se da cuenta de las muchas limitaciones que la sociedad y las ideologías le imponen. Así que eso del libre albedrío está bastante acotado.

Yo entiendo la libertad como el desarrollo mental que llega a un nivel tal que eres consciente de todas esas limitaciones y desconectas de los condicionamientos que puedes, buscando la manera de soslayar, en lo posible, los condicionantes que no puedes eliminar. Este es un programa muy sofisticado que vas desarrollando a lo largo de la vida y que solo unos pocos llegamos a ser conscientes de tal cosa, sin por ello sentirnos totalmente libres, aunque el estar jubilado es ya una liberación muy importante que para algunos puede ser un infierno al no saber como ocupar el tiempo de forma satisfactoria.

Aún así, me siento limitado en varios aspectos, mi memoria que se satura, mi velocidad de procesamiento que es baja, el tiempo que se me acaba, mi inteligencia que no llega a dominar lo que yo quisiera. Y me siento especialmente limitado al no haber podido aún entrar en sintonía directa con otros planos, aunque los he experimentado a través de otras personas durante el tiempo en que me dediqué a experimentar con la hipnosis investigando en ese campo. Pero sigo experimentando.

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