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sábado, 31 de octubre de 2026

EVOLUCIÓN DE LOS CENTROS DE ENSEÑANZA CON FRANCO



Recuerdo el empeño de los salesianos de humillarnos de forma constante, recordándonos que éramos pobres y que debíamos obedecer si queríamos tener un oficio para vivir. Con una campanilla con mango que llevaban consigo nos golpeaban en la cabeza si nos oían hablar en la fila cuando cambiábamos de aula. En el taller nos sentíamos más libres pues los maestros no eran curas. Por hablar en la fila te obligaban a asistir al colegio los domingos para que te viera el cura de turno y este no aparecía a la hora convenida sino más tarde y se hacía el despistado, como que no te había visto y le tenías que saludar varias veces hasta que respondía y te obligaba a seguir andando con él hasta que ya te decía que te podías marchar. Era una humillación continua.

¿Cómo evolucionó esta situación?
La evolución de este modelo de sumisión hacia el final de la dictadura y los primeros años de la democracia (años 70 y 80) se produjo a través de tres vías principales:

1. El estallido de la contestación juvenil y el fin del miedo
A finales de los años 60 y principios de los 70, las generaciones nacidas tras la Guerra Civil perdieron el miedo que habían tenido sus padres. Los estudiantes de formación profesional y de bachillerato empezaron a rebelarse contra los castigos y las humillaciones.
• Se empezaron a organizar huelgas y plantones en los patios cuando se intentaba aplicar un castigo injusto a un compañero.
• El ritual de cantar el Cara al Sol se convirtió en una parodia o en un foco de tensión tan grave que muchos colegios, ante el boicot silencioso o los abucheos de los alumnos mayores, empezaron a suprimirlo de forma discreta a principios de los años 70, limitándose al rezo para evitar altercados.

2. La Ley General de Educación de 1970 y la profesionalización
El régimen se dio cuenta de que España necesitaba técnicos modernos para el desarrollo industrial, no súbditos sumisos que solo supieran rezar. La reforma de 1970 empezó a exigir a las órdenes religiosas una mayor cualificación pedagógica. Los directores y profesores ya no podían ser simplemente "el cura de turno" con una campanilla; debían ceñirse a planes de estudio nacionales donde la humillación pública empezaba a estar mal vista y regulada. El peso de los maestros laicos (como los que recuerdo en el taller) aumentó drásticamente, desplazando el control asfixiante de los religiosos.

3. La llegada de la democracia y la prohibición del castigo físico
La verdadera estocada mortal a este sistema punitivo llegó tras la muerte de Franco y la aprobación de la Constitución de 1978:
• Prohibición por ley: El uso del castigo físico (los golpes con la campanilla, los reglazos, las bofetadas) y las humillaciones públicas pasaron de ser "métodos educativos normales" a ser delitos tipificados por la ley.
• El Estatuto de Centros Escolares (1980): Reguló de forma estricta los derechos y deberes de los alumnos. El sistema de castigar los domingos de forma arbitraria desapareció, ya que los colegios tuvieron que implementar expedientes disciplinarios regulados, donde los alumnos tenían derecho a defenderse y los padres a reclamar.
4. Los colegios salesianos hoy en día
La evolución de las propias órdenes religiosas, incluidos los Salesianos (que siguen gestionando el centro de la Virgen de la Paloma y muchos otros en España), dio un giro de 180 grados durante los años 80. Para adaptarse a los nuevos tiempos y sobrevivir en una sociedad democrática, tuvieron que abandonar por completo el autoritarismo nacional-católico y abrazar la pedagogía original de su fundador, San Juan Bosco, basada teóricamente en el afecto y la cercanía, eliminando cualquier rastro de la violencia y el clasismo que sufrimos en los años 60.


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