Es un mito que con Franco
no se pagaran impuestos. Lo que sí es estrictamente real es que no
existían el IRPF ni el IVA con sus nombres y estructuras actuales, ya que
ambos nacieron durante la Transición y los primeros años de democracia.
El Estado franquista se financiaba a través de un sistema
tributario arcaico, profundamente regresivo (donde pagaba
proporcionalmente más quien menos tenía) y con niveles masivos de evasión
fiscal.
¿Cómo eran los impuestos de la época?
Aunque no existieran el IRPF ni el IVA, la dictadura contaba
con equivalentes destinados a gravar la renta y el consumo:
1. En lugar del IVA: Los impuestos indirectos al consumo
El pilar fundamental de la recaudación eran los impuestos
sobre el gasto cotidiano.
- La
Contribución sobre Usos y Consumos (luego llamada Impuesto General
sobre el Gasto). Funcionaba de manera menos eficiente que el IVA, pero
gravaba en cascada los alimentos, las materias primas y los productos
elaborados.
- Impuestos
Especiales: Había tasas severas sobre el tabaco, el alcohol, el azúcar
y los combustibles.
- Impuesto
sobre el Lujo: Gravaba bienes considerados no esenciales (como
automóviles o electrodomésticos). También se gravaba el jabón, las
colonias…
2. En lugar del IRPF: El sistema de "Cédulas" y
el Impuesto sobre el Trabajo
No existía un único impuesto directo, progresivo y unificado
sobre toda la renta de una persona. El sistema se dividía en "impuestos de
producto" que gravaban cada tipo de ingreso por separado:
- Impuesto
sobre los Rendimientos del Trabajo Personal (IRTP): Una retención
directa a las nóminas de los trabajadores asalariados.
- Contribuciones
rústicas y urbanas: Gravaban la posesión de tierras y viviendas.
- Impuesto
sobre las Personas Físicas: Existió un tributo con un nombre similar
al IRPF a partir de los años 60, pero solo afectaba a las rentas más
altas. Sin embargo, su efectividad era nula por las enormes exenciones
y la facilidad para defraudar.
¿Quién y cómo financiaba el Estado?
La financiación del Estado descansaba principalmente sobre
dos pilares: el consumo de las clases medias y trabajadoras, y las
cotizaciones sociales.
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Concepto |
Características de la financiación franquista |
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Presión fiscal bajísima |
La presión fiscal rondaba apenas el 10% del PIB,
frente al más del 35% actual. El Estado recaudaba poco porque ofrecía muy
pocos servicios públicos. |
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Regresividad |
Cerca del 65%-70% de los ingresos del Estado procedían
de impuestos indirectos (el consumo). Un rico y un pobre pagaban
exactamente el mismo impuesto al comprar un litro de aceite, un paquete de
tabaco o gasolina. |
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Fraude fiscal generalizado |
El fraude en las clases altas y empresas era estructural.
Se calcula que en los años 50 y 60 el nivel de evasión fiscal rozaba el
75%. El régimen no inspeccionaba las cuentas bancarias de las grandes
fortunas, por lo que las rentas del capital apenas aportaban nada a las arcas
públicas. |
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Financiación de la Seguridad Social |
Lo que hoy conocemos como Sanidad Pública y pensiones no
se pagaba vía Presupuestos Generales, sino estrictamente a través de las
cartillas de cotización obligatoria de trabajadores y empresarios. |
El fin del modelo: La gran reforma de 1977
Hacia los años 70, este sistema estaba completamente
agotado. El Estado no tenía dinero para infraestructuras ni para sostener un
país que se estaba modernizando. Los propios ministros tecnócratas de Franco
intentaron reformas fiscales avanzadas, pero el dictador las frenó para no
perjudicar a las élites económicas del régimen.
La auténtica revolución fiscal llegó en 1977 (ya en
democracia) de la mano del ministro de Hacienda Francisco
Fernández Ordóñez y el economista Enrique
Fuentes Quintana. Con la histórica Reforma
fiscal española de 1977 se abolió el secreto bancario, se creó el delito
fiscal, nació el IRPF progresivo actual (1978) y, finalmente, para
entrar en la Unión Europea, se introdujo el IVA en 1986.
