lunes, 12 de septiembre de 2022

UNA NAVE ESPACIAL LLAMADA TIERRA Capitulo XXVIII Virgen de Guadalupe de Extremadura 2



Según la leyenda, Alfonso XI se encontró por primera vez con esta ermita en 1330, cuando se encontraba de cacería. Alfonso XI se encomendó a la Virgen de la Guadalupe en la batalla del Salado de 1340, resultando victorioso. Por este hecho, decidió reformar la iglesia, añadirle edificios adyacentes y hacer un albergue para los peregrinos. En este caso ni siquiera hay una fecha.




De la supuesta primitiva cabaña que le hizo Gil Cordero a la Virgen no queda nada, aunque desde el siglo XV se expusieron en la entrada del templo trozos de mármol blanco que eran parte del envase en el que fue encontrada la Virgen. La primera referencia a esta Virgen es de 1326. Se trata de un documento episcopal firmado por 2 patriarcas, 2 arzobispos y 15 obispos en el que se concede indulgencia plenaria a los que visiten la iglesia de Santa María de Guadalupe.


A saber de donde procedían esos trozos de mármol blanco, pero todo sirve para dar verosimilitud a la leyenda. Y para aumentar la clientela viene muy bien dar indulgencias (es un concepto ligado a los conceptos de pecado, penitencia, remisión y purgatorio que consiste en que ciertas consecuencias del pecado, como la pena temporal del mismo, puedan ser objeto de una remisión) que no cuestan dinero y los fieles lo reciben muy bien que su dios les perdone penas.
En 1335 el rey Alfonso XI mencionó en una carta que la iglesia se encontraba en ruinas. Por ello, entre 1335 y 1338 construyó una nueva iglesia, de mayor tamaño. De la iglesia original se conservaron sus muros y pinturas murales. Estaba situada en el espacio que hoy ocupa la nave de Santa Paula. El 2 de junio de 1335 el papa Benedicto XII, mediante la bula Dum ad personam, nombró rector de la iglesia de Santa María de Guadalupe al cardenal Pedro Gómez Barroso. En 1340 Alfonso XI reformó la iglesia y construyó otras dependencias adyacentes.


Vemos como en el tiempo los templos se van modificando acorde con la habilidad que la Iglesia desarrolle para obtener los fondos necesarios en cada época y momento.
Entre 1341 y 1389 el monasterio del lugar lo regía un priorato de clérigos que no pertenecían a ninguna orden (clérigos seculares). Entre 1389 y 1441 este priorato fue de monjes jerónimos. Los jerónimos permanecieron en el monasterio hasta la desamortización de 1835. Posteriormente, todo el santuario pasó a ser una parroquia secular de la archidiócesis de Toledo. En 1908 el monasterio pasó a ser regentado por los franciscanos, transformándose en una parroquia regular.

Isabel la Católica visitó el monasterio de Guadalupe unas veinte veces. Según el viajero alemán del siglo XV Hieronymus Münzer, este lugar era el "paraíso" de Isabel, que sentía una gran devoción por la Virgen de Guadalupe. Isabel visitó por primera vez el monasterio en 1464, diez años antes de ser coronada reina de Castilla en 1474. Tras contraer matrimonio con Fernando, los Reyes Católicos visitaron el monasterio en otras ocasiones. En 1486 Fernando el Católico dictó en este monasterio la sentencia arbitral de Guadalupe, en la que solventaba un problema de derechos feudales con el campesinado catalán.

El monasterio ayudó a la Reconquista de Granada con la donación de 300 marcos de plata, 160.000 maravedies, 40 ducados, 1.000 castellanos, ornamentos y vinajeras de oro para el culto cristiano. Tras la Reconquista de Granada en enero de 1492 el monasterio fue el lugar de encuentro entre Cristóbal Colón y los Reyes Católicos. En él, Isabel y Fernando dictaron el día 20 de junio de 1492 en la sala capitular dos cartas dirigidas a Juan de Peñalosa, su "contino" en Palos y Moguer, solicitando la entrega de dos carabelas para iniciar su viaje hacia las Indias.

Aunque la Iglesia es más dada a recibir dinero que a darlo, cuando el asunto es muy importante, porque al final le van a sacar rédito, están dispuestos a dar buenas sumas de dinero pensando que es una inversión en vez de un gasto.

En 1492 Fernando concedió varios privilegios al monasterio y ofrendó a la Virgen costosas lámparas, un crucifijo de cinco kilos labrado con el primer oro de las Indias, una rica capa de brocado carmesí y dos coronas de oro (una para la Virgen y la otra para el Niño) con muchas piedras preciosas, una valiosa casulla morada y un manto verde que sirvió para hacer el terno del "Tanto Monta".

Vemos que la ayuda de la Iglesia a Colón le salió rentable y los Reyes Católicos supieron corresponder. De hecho, los primeros engañados son los diversos reyes que se acogen a la Iglesia y hacen donaciones varias para que al final sean enterrados dentro del propio templo o ermita, para así estar más cerca de Dios y asegurarse el paraíso. ¿Se puede ser más ingenuo? ¿Pues no dicen los curas que ante Dios somos todos iguales? Igual dicen los jueces, y hasta un rey de España, que todos somos iguales ante la Ley. Luego vemos que algunos son “más iguales que otros” y se retiran todos los cargos habiendo muchos millones de euros en juego.

El almirante llevaba en su barco un estandarte con la Virgen de Guadalupe durante la batalla de Lepanto, en 1571. En 1811 el cardenal Juan Doria Pamphili, descendiente del marino, donó un lienzo de la Virgen de Guadalupe a la iglesia de la Madonna di Guadalupe de la localidad de Santo Stefano d'Aveto.

La Virgen es Patrona de Extremadura desde el 12 de octubre de 1906, cuando se produce una gran Peregrinación de Extremadura a Guadalupe, hecho que lleva al Papa Pío X, en marzo de 1907, a solemnizarla como Patrona de Extremadura, cuya festividad litúrgica es el 8 de septiembre y la celebración de la Comunidad Autónoma es el 8 de septiembre, siendo así una de las siete patronas de las comunidades autónomas de España.

El 12 de octubre de 1928 la Virgen de Guadalupe fue coronada canónicamente como Hispaniarum Regina, "Reina de la Hispanidad" (Reina de las Españas), por el Cardenal Primado de España, Pedro Segura, legado especial de S.S. Pío XI, en presencia del rey Alfonso XIII.

“Sancta María de Guadalupe, Gratia plena, Mater Dei, Hispaniarum Regina, Ora pro nobis peccatoribus”. Con esta inscripción latina grabada en la lustrina de la imperial corona de Santa María de Guadalupe se coronó canónicamente en un acto solemne, siendo la única portadora con dicha distinción.

En 1978 el rey Juan Carlos I y toda la familia real acudieron al lugar para un acto conmemorativo de los 50 años de la coronación canónica.

En 1879 se le dio al santuario la calificación estatal de Monumento Histórico-Artístico. En 1929 se aplicó esta calificación también a todo el conjunto, incluyendo el real monasterio. En 1955 el papa Pío XII le otorgó a este templo la categoría de basílica.

El 4 de noviembre de 1982 el papa Juan Pablo II visitó el santuario y la imagen, y celebró una misa en la que pronunció una homilía sobre las migraciones. Juan Pablo II pronunció estas palabras: "Es indiscutible la estima tan grande que le tengo a la Virgen de Guadalupe de México. Pero me doy cuenta de que aquí están sus orígenes. Antes de haber ido a la Basílica del Tepeyac, debería haber venido aquí para comprender mejor la devoción mexicana.

Sin duda a lo largo de los siglos esta imagen ha sido muy mimada por reyes, cardenales, obispos y Papas lo que ha provocado la fama de la misma aunque le supere la imagen de México.

Como vemos, las autoridades máximas de cualquier país, muestran ante sus súbditos o ciudadanos, una gran devoción por todas las imágenes sobresalientes de cualquier país o lugar, sin duda porque la gente sencilla e ingenua les va a seguir como corderitos. De esta manera, como siempre desde hace milenios, salen ganando los curas y los gobernantes, por eso están siempre tan unidos.

Me falta por decir que como veis en las fotos anteriores la vestimenta de la imagen cambia de color que manda la liturgia según la época del año y son los colores de la casulla que viste el cura oficiante en los diferentes actos litúrgicos. Todo para que la virgen resulte más atractiva y cambiante.




Primo Vega, Sol Maldonado y 18 personas más
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