Seguidores

miércoles, 21 de octubre de 2026

LA EDUCACIÓN CON FRANCO

 






 

La educación segregada por sexos fue un pilar fundamental del sistema educativo franquista. El régimen abolió de inmediato el modelo de escuela mixta y laica implantado por la Segunda República, al que consideraba "antinatural" y "una invención masónica" contraria a la moral cristiana.

Bajo la dictadura, niños y niñas no solo estudiaban en aulas y colegios estrictamente separados, sino que recibían planes de estudio completamente diferentes, diseñados para perpetuar la división de roles en la sociedad.

Los fundamentos de la separación: La Ley de 1945

El marco legal que consolidó este sistema fue la Ley de Educación Primaria de 1945. Su artículo 31 establecía textualmente la prohibición de la coeducación:

"La escuela primaria, por principio, mantendrá la separación de sexos. [...] La educación de las niñas deberá prepararlas especialmente para la vida del hogar, la artesanía y las industrias domésticas".

Para el régimen, la mezcla de chicos y chicas en una misma clase atentaba contra la decencia y ponía en peligro la moral católica. El control de los colegios se entregó casi por completo a la Iglesia Católica y a los inspectores de la Sección Femenina, quienes vigilaban que la separación fuera absoluta.

Dos escuelas, dos mundos: ¿Qué estudiaba cada uno?

La segregación no era solo física; era ideológica y curricular. El sistema preparaba a los niños para la vida pública y productiva, y a las niñas para la vida privada y reproductiva.

La escuela de los niños

  • Enfoque: Orientado al rendimiento laboral, la disciplina militar, la ciencia, las matemáticas y el desarrollo profesional.
  • Asignaturas específicas: Educación Física de tipo pre-militar (gimnasia rígida, marchas), formación del "Espíritu Nacional" orientada al liderazgo patriótico, talleres técnicos y geometría aplicada.

La escuela de las niñas

  • Enfoque: Orientado a la sumisión, la piedad religiosa, el cuidado del hogar y la maternidad.
  • Asignaturas específicas: La materia estrella obligatoria eran las "Labores del hogar" (costura, bordado, calceta) y la "Hogar y Puericultura" (enseñanza de cocina, economía doméstica y cuidados de bebés).
  • Formación física: La educación física para niñas estaba muy restringida. La Sección Femenina prohibía los deportes que consideraba "masculinizantes" o lesivos para la maternidad (como el atletismo duro o el fútbol). En su lugar, se fomentaban los bailes regionales, las tablas de gimnasia rítmica suave y los juegos que no requirieran enseñar las piernas ni posturas "indecorosas".

Diferencias en el acceso a la educación superior

El sistema educativo estaba pensado para desalentar a las mujeres de seguir estudios universitarios o profesionales elevados:

  • El Bachillerato: Aunque existía el Bachillerato femenino, el número de colegios e institutos públicos destinados a chicas era drásticamente inferior al de los chicos. Esto obligaba a muchas familias que querían educar a sus hijas a recurrir a colegios de monjas privados, inasumibles para las clases trabajadoras.
  • La Universidad: Las mujeres no tenían prohibido el acceso a la universidad por ley, pero las trabas sociales, el ideario machista y la obligación de obtener el Servicio Social de la Sección Femenina para conseguir cualquier título académico hacían que su presencia en las aulas universitarias fuera mínima durante los años 40 y 50 (apenas representaban el 10%-15% del alumnado, concentradas en carreras como Farmacia o Filosofía y Letras).

El fin de la segregación obligatoria: La Ley de 1970

El modelo de escuela separada empezó a resquebrajarse debido al desarrollo económico de los años 60, que exigía mano de obra más cualificada (incluyendo a las mujeres), y a las corrientes modernizadoras de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II.

La auténtica revolución educativa llegó con la Ley General de Educación de 1970 (impulsada por el ministro tecnócrata José Luis Villar Palasí). Esta ley:

  1. Introdujo la EGB (Educación General Básica) obligatoria hasta los 14 años.
  2. Permitió legalmente la coeducación y la escuela mixta en los colegios públicos.

A partir de los primeros años de la década de los 70, los niños y niñas españoles volvieron a sentarse juntos en los pupitres de la escuela pública, aunque muchos colegios religiosos privados mantuvieron la segregación de manera voluntaria durante décadas.

 

 

No hay comentarios: