¡¡HÁGASE LA LUZ!! No como el inicio de un mito, sino como el arranque de la información; el fin del oscurantismo religioso, político y financiero para que la humanidad deje de ser esclava y empiece a disfrutar del placer de comprender la realidad.
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martes, 21 de octubre de 2014
ESTANQUE DE NENÚFARES ATARDECER (Monet)
domingo, 3 de agosto de 2014
NENÚFARES ROSA (Monet)
El colorido queda dominado por los azules y violáceos, en contrapunto, unos pequeños toques de amarillo y rosa en las flores, y unos sutiles trazos de naranja verdosos en algún contorno y en la esquina inferior derecha, que tiende a confundirse con un matiz rojizo. Las hojas azul celeste con matices, verdes, violetas, aclarados con trazos blancos, definen unos colores irreales de una gran belleza plástica.
Vemos el rastro del pincel por todas partes, superponiéndose los colores y mezclándose en otros casos sobre la marcha, conjugando trazos paralelos con trazos curvos envolventes en las hojas, pasando a ser radiales en las flores.
El centro de interés claramente está en las dos flores de la derecha donde se nos va la vista, entrando por la esquina inferior izquierda como suele ser habitual.
Una mancha violeta define el centro geométrico del cuadro, a cuyo alrededor están dispuestas una serie de hojas, formando un óvalo abierto que le da más voluptuosidad, al ritmo suave y elegante de la curva. En las flores, a pesar de su simplificación, podemos apreciar los cuatro sépalos del cáliz, pues el cuarto hemos de imaginarlo oculto por los pétalos.
La repetición de las hojas, por un lado, y las flores, por otro, crean esa relación de referencias cromáticas y lineales, produciendo un ritmo por las resonancias de las formas, además del óvalo abierto que conforman ese grupo de manchas azules que son las hojas alrededor del centro. Recordemos que los óvalos producen la sensación de majestuosidad y grandiosidad, dando gran importancia a este tema sencillo.
sábado, 13 de marzo de 2010
ALMIARES AL FIN DEL VERANO
El cuadro, repetido a diferentes horas del día y en diferentes épocas del año, compositivamente siempre es igual, pero es diferente la luz y por tanto el color del cual se vale Monet para representar la luz del momento.
En esta obra es clara la hora porque el sol está en el cénit, de forma que la sombra proyectada es muy corta y la parte cilíndrica del almiar está en sombra. La parte cónica vemos una zona iluminada y otra en sombra por tanto la luz viene de la izquierda. El color es intenso como corresponde a la hora y a la época que es previa al otoño. Al ser los almiares rojizos rodeados de color verde en diferentes tonos y matices produce una gran luminosidad al ser complementarios. Las sombras son frías, azuladas, lo que hace destacar los almiares al ser cálido el color, incluido el campo amarillo con toques de verde, así pues la armonía de los colores no solo es buena y atractiva sino luminosa también. Por tanto el objetivo principal de representar la hora y la época del año está conseguido plenamente, pero claro está que Monet no se conforma con eso.
viernes, 5 de marzo de 2010
LA CATEDRAL DE ROUEN Y MONET








sábado, 27 de febrero de 2010
EL ESTANQUE DE LOS NENÚFARES EN ROSA
EL ESTANQUE DE LOS NENÚFARES EN ROSA 89,5x100 1900 Museo de Orsay
Esta obra semejante a otra en colores verdes, aunque vista desde un ángulo diferente, lo más destacable es la armonía de colores jugando con los complementarios, para conseguir una vibración del color y aunque la materia pictórica es densa la pincelada es fina y desordenada.
Aquí los colores dominantes son los amarillos y naranjas con los violeta rojizos, porque rosa propiamente dicho no son. También destacan los blancos especialmente en el puente, así como los azules.
La pincelada parece caprichosa y es suelta y empastada, mezclando y superponiendo todos los colores antedichos por todo el cuadro.
Aunque el motivo es exactamente el mismo de la obra anterior, esta está tomada un poco desplazada a la izquierda y algo más cerca. Así nos aparece a la izquierda una zona amarilla dorada y abajo en la esquina una zona verde que estructuran dos semicírculos los cuales están relacionados, por la forma, con las copas de los árboles de la esquina opuesta. Como ya sabemos estas curvas producen un movimiento rítmico suave y elegante y tienen carácter femenino, que se repite, aunque de forma más abierta en las curvas del puente, pero el mismo puente equilibra estas curvas con sus líneas verticales que dan fuerza y permanencia a la composición. Las franjas horizontales de los nenúfares dan paz y quietud y se equilibran con las franjas verticales de los árboles de la izquierda que parecen ser sauces llorones con sensación de fuerza y firmeza.
La pincelada misma produce aquí fuertes ritmos: en la zona izquierda superior los trazos son verticales, en cambio, tirando hacia abajo, los trazos son curvos pero todos con la misma tendencia, pero más abajo vemos en verdes trazos “desordenados” en todas las direcciones. Los nenúfares en el agua con su miríada de toques blancos, azules, verdes, violetas… las curvas del puente y barandillas que atraviesan el cuadro…Todo son ecos que producen maravillosas resonancias.
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lunes, 22 de febrero de 2010
CATEDRAL DE ROUEN EN TIEMPO GRIS


Uno de los mejores amigos del pintor, Clemenceau, celebró el acierto de realizar esta serie cuando fue expuesta en París en 1895: "el pintor nos ha dado la sensación de que los lienzos hubieran podido ser cincuenta, cien, mil, tantos cuantos minutos comporta su vida". También se mostraron encantados con esta serie de la catedral de Rouen algunos de los pintores modernos más destacados del momento, como Degas, Cézanne o Renoir; otro de ellos, Pissarro, definía la serie como "la obra de un volitivo, ponderada, que persigue los más pequeños matices de efectos que no veo realizados por ningún otro artista. Alguien niega la necesidad de esa búsqueda cuando se prosigue hasta tal punto". Para pintarlas Monet eligió diversos emplazamientos elevados, desde donde poder contemplar con detenimiento la evolución de la catedral bajo distintas condiciones de luz y atmósfera.
En esta obra los colores son agrisados y los básicos son amarillos y violetas en diferentes tonos y matices. También hay una zona azul y una zona naranja, aunque la azul está arriba y la naranja abajo. Obsérvese que lo que parecen blancos no lo son y tienen una gran variedad de matices. También hay un pequeño punto rojo justo en el centro del rosetón.
La pincelada es corta y restregada sobre los colores que hay debajo. La composición es la misma en todas las obras sobre la catedral pues toma la misma zona prácticamente y solo varía en algunas el punto de vista. En este caso hay como un cierto acercamiento con respecto a la anterior, recortándose un poco en los laterales.
Los ritmos son ascendentes, columnas y frontispicio. Tres columnas que suben desde el suelo y son casi idénticas, columnas más pequeñas que se repiten a derecha e izquierda y en la parte superior. Si la catedral se tomase totalmente de frente resultaría estática, pero al tomarla desde un lado la visión es en perspectiva con lo cual las líneas horizontales se transforman en inclinadas buscando el punto de fuga hacia el lado izquierdo. Así las líneas de fuga (marcadas en azul) dan dinamismo a la composición y el mismo frontispicio en forma de punta de flecha hace ascender a todo el conjunto. Tantas líneas verticales producen sensación de firmeza y fuerza.
jueves, 18 de febrero de 2010
LOS NENÚFARES DE MONET












En 1890 puede comprar finalmente la finca de Giverny. En marzo de 1891, muere el comerciante Ernest Hoschedé y en julio del año siguiente se casa por fin con Alice.
Inmediatamente comienza a redistribuir el jardín, ya que el cuidado de este, se había convertido en su segunda pasión, después de la pintura.
Realiza una ubicación artística de las plantas y en 1893 adquiere otro terreno en la parte sur de su propiedad, en donde manda construir un estanque, en el cuál coloca nenúfares que encarga traer del Japón y un puente de madera de arquitectura netamente oriental, combinando así sus gustos por las plantas y por el agua.
Monet empieza a pintar su jardín acuático a partir de 1895 y lo continuó haciendo hasta su muerte ya que siempre cambiaba por el agregado de nuevas plantas y lo densa de la vegetación y también debido a sus numerosos viajes.
Su pasión por las series de nenúfares y ninfeas suman más de 200 cuadros, formando algo así como una obra de arte integral, dentro del resto de sus cuantiosos cuadros.
Marcel Proust se sintió fascinado al contemplar el lírico espectáculo de los nenúfares y expresó:”… flores de tierra y también flores de agua, estos tiernos nenúfares que el Maestro ha pintado en lienzos sublimes…son como un primer y delicioso esbozo de vida…”
En 1900, sigue pintando pero un accidente le hace perder la vista temporalmente de un ojo. En 1904, en una muestra en la galería de Durand - Ruel, expone sus obras de temas londinenses.
La percepción de los colores se altera, su vista se va deteriorando poco a poco, tal vez debido a que tiene cataratas, efectivamente en sus últimos años llega a resultados decididamente abstractos. El color se muestra con mucho cuerpo sobre la superficie del lienzo, se ven salir grumos de pigmento y pinceladas del soporte del cuadro.
Monet parece descubrir la pura materia que constituye la esencia de las cosas, avanzando más allá de las posibilidades de la visión humana.
En 1909 muere Alice y en 1911 su primogénito Jean.
Finalmente, muere de un tumor, el 6 de diciembre de
El funeral se lleva a cabo en Giverny.
Los nenúfares (en francés Les nymphéas) es un ciclo de pinturas al óleo que ejecutó el pintor francés Claude Monet al final de su vida, sobre amplios paneles, como el de la ilustración, que mide 219 ×
Estos inmensos paneles representan un lago con nenúfares.
Monet los pintó para que quedaran suspendidos en círculo (dentro de una estancia circular) así sería como si fuera un día que transcurría o bien siendo las cuatro estaciones que se descubrían.
En el Museo de la Orangerie están suspendidos en dos estancias ovales y alcanzan ocho piezas. Los motivos le fueron proporcionados por los nénufares del estanque de su jardín en Giverny. Desde entonces y hasta el final de su vida pintó una y otra vez estas plantas acuáticas. Los nenúfares obtienen un gran éxito en 1909, y profundizó en el estudio de estas plantas, con toda una serie de cuadros como Nenúfares en el crepúsculo (1910), que puede verse en la Kunsthaus de Zúrich.
Esta serie de composiciones cromáticas culminaron con el conjunto monumental pintado para estas dos salas de la Orangerie de París. El 12 de abril de 1922Monet donó al estado 22 pinturas sobre este tema, que se realizaron entre 1920 y 1926.
(Wikipedia)
lunes, 15 de diciembre de 2008
ANÁLISIS DE EL PASEO
domingo, 27 de enero de 2008
MONET Y SU OBRA
Esta obra es semejante a otras realizadas sobre el mismo tema y lo más destacable es la armonía de colores jugando con los complementarios, para conseguir una vibración del color y aunque la materia pictórica es densa la pincelada es fina y desordenada.
Aquí los colores dominantes son los amarillos y naranjas con los violeta rojizos, porque rosa propiamente dicho no son. También destacan los blancos especialmente en el puente, así como los azules.
La pincelada parece caprichosa y es suelta y empastada, mezclando y superponiendo todos los colores antedichos por todo el cuadro.
Aunque el motivo es exactamente el mismo de otra anterior, esta está tomada un poco desplazada a la izquierda y algo más cerca. Así nos aparece a la izquierda una zona amarilla dorada y abajo en la esquina una zona verde que estructuran dos semicírculos los cuales están relacionados, por la forma, con las copas de los árboles de la esquina opuesta. Como ya sabemos estas curvas producen un movimiento rítmico suave y elegante y tienen carácter femenino, que se repite, aunque de forma más abierta en las curvas del puente, pero el mismo puente equilibra estas curvas con sus líneas verticales que dan fuerza y permanencia a la composición. Las franjas horizontales de los nenúfares dan paz y quietud.
La pincelada misma produce aquí fuertes ritmos: en la zona izquierda superior los trazos son verticales, en cambio, tirando hacia abajo, los trazos son curvos pero todos con la misma tendencia, pero más abajo vemos en verdes trazos “desordenados” en todas las direcciones. Los nenúfares en el agua con su miríada de toques blancos, azules, verdes, violetas… las curvas del puente y barandillas que atraviesan el cuadro…Todo son ecos que producen maravillosas resonancias.





