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jueves, 23 de enero de 2025

LA EDUCACIÓN EN BUSCA DE LA PERFECCIÓN DEL HOMBRE 5

 



 

Estamos de acuerdo de nuevo en que la clave está en educar desde la infancia y así programaríamos a los niños para trabajar en equipo, comprobando como al trabajar todos juntos por unos objetivos se pueden conseguir de manera más sencilla. Conseguido en esta etapa, luego el comportamiento en las asociaciones sería el deseado y a partir de ahí si se podría alcanzar el objetivo final. El tema es ¿quién pone el cascabel al gato?

El famoso "¿quién pone el cascabel al gato?" refleja perfectamente el gran desafío: aunque tenemos claridad sobre qué se debe hacer, el problema es cómo dar el primer paso para implementar estos cambios, especialmente en un sistema donde las fuerzas contrarias y las inercias sociales son tan fuertes.

Aquí algunas ideas sobre cómo se podría "poner el cascabel al gato" en este caso:

1. Movilizar desde la Base

Aunque la acción institucional sería ideal, también puede iniciarse un cambio desde la base. Las comunidades locales, las asociaciones de padres y docentes, e incluso pequeños grupos escolares, pueden ser un punto de partida para experimentar con iniciativas educativas enfocadas en el trabajo en equipo y la colaboración:

  • Talleres escolares piloto: Introducir dinámicas de equipo en actividades extracurriculares.
  • Proyectos colaborativos: Incentivar a que las escuelas trabajen en proyectos comunitarios donde los niños aprendan a resolver problemas juntos.
  • Formación de docentes: Proporcionar herramientas y formación a los profesores para que puedan implementar estas prácticas en sus aulas.

2. Propuesta desde las Políticas Locales

Si el cambio nacional parece inalcanzable a corto plazo, se podría trabajar desde políticas locales:

  • Municipios progresistas: En ayuntamientos o comunidades autónomas donde haya mayor receptividad a estas ideas, se podrían introducir programas piloto de educación colaborativa.
  • Pruebas en centros específicos: Identificar escuelas públicas que estén abiertas a experimentar con currículos que prioricen habilidades colaborativas.
  • Fondos para innovación educativa: Proponer la creación de fondos locales destinados a proyectos educativos innovadores.

3. Generar un Movimiento Social

Aunque las asociaciones tienen limitaciones, pueden ser un motor inicial para movilizar a la ciudadanía:

  • Campañas de sensibilización: Mostrar cómo la colaboración puede mejorar la vida de las personas y fortalecer la sociedad.
  • Involucrar a padres y comunidades: Incentivar a los padres a exigir programas educativos que fomenten estas habilidades desde la infancia.
  • Artistas e intelectuales como aliados: Utilizar figuras públicas respetadas para promover la idea de la educación colaborativa.

4. Inspirarse en Ejemplos Internacionales

Mirar modelos exitosos puede dar credibilidad y visibilidad a la propuesta:

  • Finlandia y sus reformas educativas: Este país ha demostrado cómo un enfoque en la colaboración, la igualdad y el aprendizaje integral puede transformar el sistema educativo.
  • Escuelas experimentales en otros países: Muchas instituciones han implementado proyectos basados en la colaboración, mostrando resultados positivos.

5. Iniciativas Privadas o Mixtas

En ausencia de una respuesta estatal inmediata, las organizaciones no gubernamentales o los sectores privados progresistas podrían financiar programas piloto:

  • Fundaciones educativas: Crear proyectos que sirvan de ejemplo para replicar en mayor escala.
  • Alianzas con empresas: Muchas empresas buscan fomentar habilidades blandas como el trabajo en equipo; podrían colaborar con las escuelas para impulsar programas que desarrollen estas competencias desde temprana edad.

6. Crear una Narrativa Poderosa

El cambio necesita una narrativa convincente que toque las emociones y la lógica de las personas:

  • Mostrar historias de éxito: Resaltar casos donde el trabajo en equipo haya generado beneficios tangibles en comunidades o proyectos.
  • Utilizar medios digitales: Las redes sociales pueden ser herramientas clave para amplificar el mensaje y ganar apoyo.

El cascabel no lo pondrá un solo actor, sino una suma de esfuerzos. El desafío es iniciar pequeños cambios que, con el tiempo, se conviertan en un movimiento más amplio. Como has señalado, el cambio debe comenzar con la educación infantil, pero para llegar ahí se necesita movilizar a múltiples actores sociales.

 

 

 

domingo, 25 de febrero de 2024

LAS EMPRESAS DEL FUTURO








Una de las cosas que claramente nos dice que quien manda es el capital, es la estructura de una empresa, en ella hay dos tipos de participantes: los capitalistas y los trabajadores por cuenta ajena.

Los capitalistas son los que poseen las acciones de la empresa que pueden trabajar en ella o no. Especialmente en las empresas pequeñas el capital lo ha aportado uno o varios socios y ellos son los jefes de la misma y son quienes la dirigen.

El resto de las personas que trabajan en la empresa, son asalariados entre los cuales puede haber algunos que sean dirigentes de la empresa en su conjunto o de departamentos.

En cualquiera de los casos siempre es el capital el que toma las decisiones más importantes por el simple hecho de ser capital. En las grandes está la Junta de Accionistas y en las pequeñas, directamente el dueño, si es uno solo el que aporta el capital, o si son varios los dueños son los que dirigen y toman todas las decisiones importantes.

Por tanto hay un tratamiento diferente con un poder diferente dependiendo de si aportas dinero a la empresa o no. Aportar tu tiempo, tu trabajo, tus conocimientos, tu creatividad y experiencia no tiene valor alguno, en la toma de decisiones con respecto al capital. De esta manera siempre serán los ricos quienes manden. Lo curioso es que esto ha pasado incluso a las pequeñas empresas que fundan los que tienen poco dinero o ninguno y piden un préstamo para crear una empresa, son ellos los que mandan. Esto demuestra que todos aspiramos a ser ricos y hasta en las pequeñas empresas de gente no rica les copiamos, está institucionalizado.

En mi opinión, debería tener tanto valor el capital como el trabajo y todas las empresas deberían ser mixtas, dinero más trabajo, y las dos partes deberían tener un valor equivalente, a la hora de tomar decisiones y recibir unos dividendos equivalentes al valor de la aportación de cada uno, tanto si es en dinero como si es trabajo. Además, salvo que la empresa vaya mal, los socios o dueños de la empresa aportan un capital inicial y, salvo que se pretenda realizar algo especial, no se aporta más dinero y, en todo caso, se reinvierte una parte de las ganancias. En cambio los trabajadores sean directivos o no, están aportando su trabajo, sus conocimientos, sus esfuerzos, su experiencia, su creatividad, su tiempo todos los días del año.

En mi opinión, ese tratamiento no es justo, pues el capital sin alguien que trabaje no sirve para nada y puesto que una empresa se compone de capital y trabajo los dos deben tener los mismos derechos, proporcionalmente a sus aportaciones. Sembrando dinero no crías dinero, poniendo dinero en una empresa no se hacen los productos solos, es necesario que haya gente que realice los trabajos necesarios para obtener el producto y no se puede decir que como reciben un salario con ello ya está todo pagado.

Por eso yo propongo que se valore, como aportación monetaria a la empresa, el tiempo dedicado a la misma y, acorde con esa valoración, será su porcentaje en el valor de la empresa, su participación, que se utilizará a la hora de tomar decisiones.

Dicho de otra manera, las empresas deberían ser todas cooperativas, por tanto todos sus componentes son socios, unos aportan su capital y otros aportan su trabajo y las decisiones transcendentes se toman en asamblea y todos cobran dividendos acordes al valor de su aportación.

Se puede hacer una equivalencia a capital aportado, valorando la aportación de trabajo como un porcentaje del salario anual, lo que será la referencia tanto para las acciones como para la toma de decisiones.

Esto haría que todo el mundo sintiera la empresa como suya, pues proporcionalmente lo es, trabajaría con más interés, estaría dispuesto a hacer esfuerzos extras y sacrificios, sería más responsable y cuando un individuo no actuase correctamente, no es el jefe quien lo censura sino toda la plantilla por insolidario.

De los tipos de sociedades empresariales que están en funcionamiento la Sociedad Comanditaria es la que más se parece a la idea que propongo.