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jueves, 11 de marzo de 2021

EL JUICIO FINAL 2 Importancia del color azul ultramar


 


En la época el color azul era un tono sumamente caro para pintar al fresco pues estaba hecho a partir de lapislázuli, una piedra semipreciosa importada de Persia que se molía a mano.

Anteriormente el Papa Julio II obligaba al artista a pagar los materiales descontándolo de su sueldo.





Miguel Ángel nunca hubiera utilizado azul y dorado de no ser porque al momento de la ejecución final de la obra el Papa Paolo III quien venía de una familia acaudalada ofreció hacerse cargo de todos los gastos.


El enorme fondo azul para los centenares de figuras del monumental trabajo hace que el Juicio Final sea una de las pinturas más valiosas de la historia no solo por su valor artístico sino por lo costoso que fue su ejecución en materiales y tiempo.




miércoles, 10 de marzo de 2021

EL JUICIO FINALl 1 Preliminares

 





Este trabajo está basado en las publicaciones realizadas por Miguel Argueta y Narciso Sancho que he tomado de Internet.

El Juicio Final es el nombre del fresco ubicado en la pared detrás del altar de la Capilla Sixtina en los 
Palacios Vaticanos. Fue diseñado y realizado en su totalidad por Miguel Ángel entre 1536 y 1541.


Miguel Ángel aceptó realizar la obra con una condición. Le dijo a Clemente que, para hacerle justicia al trascendental tema divino del fresco, necesitaría primero tapar las ventanas y remodelar el muro por completo.



Vista antes de la intervención de Miguel Ángel

El muro sobre el cual se pintó la obra fue modificado colocando una capa gruesa de ladrillos en la parte superior y una capa más delgada en la parte inferior y así tener una superficie inclinada.




Miguel Ángel dijo que era necesaria esta inclinación para mejorar la visibilidad de la pintura y evitar la acumulación de polvo y moho sobre esta. Tuvo que sacrificar 3 frescos previamente pintados en el área por Pietro Perugino y 2 más pintados por él mismo anteriormente.



Sin embargo la verdadera razón es que Miguel Ángel quería de manera sutil lograr que el espectador se diese cuenta de lo que él consideraba el verdadero árbitro entre el bien y el mal.

Cuando el espectador se coloca frente a la pintura y sube la vista para contemplarla, la inclinación hacia dentro que se levanta, transmite lo que el artista consideraba el elemento que debía juzgar el comportamiento humano, las tablas de la ley, conocidas como Diez Mandamientos.






domingo, 7 de marzo de 2021

LA CAPILLA SIXTINA 56 (EL SUICIDIO DE RAZÍAS)

 




El suicidio de Razías, también ubicado en el Segundo libro de los Macabeos, muestra cómo es capturado el conocido “Padre de los judíos” pero este, en ser consciente de su destino, decide quitarse la vida.



Razías, uno de los ancianos de Jerusalén, fue denunciado por Nicanor. Era hombre amante de sus conciudadanos, muy bien considerado, llamado por su buen corazón “Padre de los judíos” pues, en los tiempos que precedieron a la sublevación, había sido acusado de Judaísmo, y por el Judaísmo había expuesto cuerpo y vida con gran constancia. Queriendo Nicanor hacer patente la hostilidad que le embargaba hacia los judíos, envió más de quinientos soldados para arrestarlo, pues le parecía que arrestándole causaba un gran perjuicio a los judíos. Cuando las tropas estaban a punto de apoderarse de la torre, forzando la puerta del patio y con orden de prender fuego e incendiar las puertas, Razías, acosado por todas partes, se echó sobre la espada. Prefirió noblemente la muerte antes que caer en manos criminales y soportar afrentas indignas de su nobleza. (2 M 14, 39-42).

LA CAPILLA SIXTINA 55 (LA CAÍDA DE ANTÍOCO)


 

Los últimos medallones están situados en La embriaguez de Noé y son La caída de Antíoco y El suicidio de Razías.






La caída de Antíoco narra, en el Segundo libro de los Macabeos, cómo Dios castigó a Antíoco, enemigo de los judíos. Unos fuertes calambres abdominales hicieron que cayera del carro en el que iba durante la batalla.


Arrebatado de furor, pensaba vengar en los judíos la afrenta de los que le habían puesto en fuga, y por eso ordenó al conductor que hiciera avanzar el carro sin parar hasta el término del viaje. Pero ya el juicio del Cielo se cernía sobre él, pues había hablado así con orgullo:«En cuanto llegue a Jerusalén, haré de la ciudad una fosa común de judíos». Pero el Señor Dios de Israel que todo lo ve le hirió con una llaga incurable e invisible: apenas pronunciada esta frase, se apoderó de sus entrañas un dolor irremediable, con agudos retortijones internos, cosa totalmente justa para quien había hecho sufrir las entrañas de otros con numerosas y desconocidas torturas. Pero él de ningún modo cesaba en su arrogancia; estaba lleno todavía de orgullo, respiraba el fuego de su furor contra los judíos y mandaba acelerar la marcha. Pero sucedió que vino a caer de su carro que corría velozmente y, con la violenta caída, todos los miembros de su cuerpo se le descoyuntaron. (2 M 9, 4-7).







LA CAPILLA SIXTINA 54 (EL CASTIGO DE HELIODORO)

 






El castigo de Heliodoro se narra en el Segundo libro de los Macabeos y explica cómo Heliodoro es castigado tras haber intentado saquear el tesoro del templo de Jerusalén.



Pues se les apareció un caballo montado por un jinete terrible y guarnecido con riquísimo arnés; lanzándose con ímpetu levantó contra Heliodoro las patas delanteras. El que lo montaba aparecía con una armadura de oro. Se le aparecieron además otros dos jóvenes de notable vigor, espléndida belleza y magníficos vestidos que, colocándose a ambos lados, le azotaban sin cesar, moliéndolo a golpes. Al caer de pronto a tierra, rodeado de densa oscuridad, lo recogieron y lo pusieron en una litera. (2 M 3, 25-27).

LA CAPILLA SIXTINA 53 (MATATÍAS DESTRUYE EL ALTAR DE MODÍN)

 



Los penúltimos medallones ornamentan la escena de El sacrificio de Noé, titulados Matatías destruye el altar de Modín y El castigo de Heliodoro.



Matatías destruye el altar de Modín es una escena descrita en el Primer libro de los Macabeos y muestra la ira del sacerdote ante la idolatría de un devoto al intentar hacer un sacrificio.

Apenas había concluido de pronunciar estas palabras, cuando un judío se adelantó, a la vista de todos, para sacrificar en el altar de Modín, conforme al decreto real. Al verle Matatías, se inflamó en celo y se estremecieron sus entrañas. Encendido en justa cólera, corrió y le degolló sobre el altar. Al punto mató también al enviado del rey que obligaba a sacrificar y destruyó el altar. (1 M 2, 23-25).



LA CAPILLA SIXTINA 52 (ALEJANDRO MAGNO)

 





 Alejandro Magno ante el Sumo Sacerdote no pertenece a los relatos de la Biblia, sino de un libro titulado Antigüedades judías, escrito por Flavio Josefo en el siglo I.



Tan pronto Alejandro vislumbró a lo lejos la multitud de blancos ropajes, a los sacerdotes con sus túnicas de bisús y a los grandes sacerdotes vestidos de jacinto y oro, con turbante y la placa dorada con el nombre de Dios grabado en ella, se adelantó en solitario para mostrar su reverencia ante el nombre, y saludó a los grandes sacerdotes antes que a nadie. ( F. Josefo: Antigüedades judías, libro XI, capítulo VIII, párrafo 5).