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domingo, 7 de marzo de 2021

LA CAPILLA SIXTINA 54 (EL CASTIGO DE HELIODORO)

 






El castigo de Heliodoro se narra en el Segundo libro de los Macabeos y explica cómo Heliodoro es castigado tras haber intentado saquear el tesoro del templo de Jerusalén.



Pues se les apareció un caballo montado por un jinete terrible y guarnecido con riquísimo arnés; lanzándose con ímpetu levantó contra Heliodoro las patas delanteras. El que lo montaba aparecía con una armadura de oro. Se le aparecieron además otros dos jóvenes de notable vigor, espléndida belleza y magníficos vestidos que, colocándose a ambos lados, le azotaban sin cesar, moliéndolo a golpes. Al caer de pronto a tierra, rodeado de densa oscuridad, lo recogieron y lo pusieron en una litera. (2 M 3, 25-27).

LA CAPILLA SIXTINA 52 (ALEJANDRO MAGNO)

 





 Alejandro Magno ante el Sumo Sacerdote no pertenece a los relatos de la Biblia, sino de un libro titulado Antigüedades judías, escrito por Flavio Josefo en el siglo I.



Tan pronto Alejandro vislumbró a lo lejos la multitud de blancos ropajes, a los sacerdotes con sus túnicas de bisús y a los grandes sacerdotes vestidos de jacinto y oro, con turbante y la placa dorada con el nombre de Dios grabado en ella, se adelantó en solitario para mostrar su reverencia ante el nombre, y saludó a los grandes sacerdotes antes que a nadie. ( F. Josefo: Antigüedades judías, libro XI, capítulo VIII, párrafo 5).

miércoles, 3 de marzo de 2021

LA CAPILLA SIXTINA 44 (El sacrificio de Noé)



Tal como hemos mencionado en los anteriores apartados, los frescos están numerados respectivamente con los números 1, 2 y 3 según su orden dentro del conjunto pictórico.



La primera monoescena se titula El sacrificio de Noé.

Después de que finalizara el Diluvio como castigo a la humanidad, lo primero que hace Noé es agradecer a Dios que le haya salvado junto a su familia, por lo que decide hacer un sacrificio en su honor.

La escena tiene un punto central a partir del cual se desarrolla toda la acción: Noé, con su dedo índice señalando al cielo, parece dar gracias a Dios por la bondad que ha tenido con sus allegados y a su vez controla una pequeña hoguera. La mujer de su izquierda (seguramente su esposa) parece estar diciéndole alguna cosa al oído, mientras que la de su derecha, aviva el fuego con una rama y mira la escena que está teniendo lugar justo delante. Mientras el joven de la derecha trae leña para evitar que se apague la llama de la hoguera y otro la aviva, tres jóvenes intervienen directamente en el sacrificio: el primero, ha matado ya a un carnero y ofrece las entrañas del animal al otro; el tercer participante, intenta con ciertas dificultades acercar al segundo carnero para que sea sacrificado.

En la parte posterior de la escena, observamos algunos animales tales como vacas y caballos que parecen estar observando.



Noé construyó un altar a Yahveh, y tomando de todos los animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos en el altar. Al aspirar Yahveh el calmante aroma, dijo en su corazón: «Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho. Mientras dure la tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día y noche, no cesarán». (Gn 8, 20-22).









LA CAPILLA SIXTINA 43 (HISTORIA DE NOÉ)

 





El tercer y último registro de la zona central de la bóveda pertenece a la historia de Noé, descendiente de Adán y Eva.

Miguel Ángel vuelve a plasmar las escenas de manera desordenada, ya que según el Génesis, tendrían lugar en el orden siguiente: el Diluvio, el Sacrificio de Noé y la Embriaguez de Noé.

Así pues, el artista ubica los frescos de manera que el primero es el Sacrificio de Noé, el segundo es el Diluvio y el tercero es la Embriaguez de Noé (de este a oeste). Esta ubicación de las escenas han llegado a suscitar teorías como que Jesucristo estaría representado de manera indirecta: la embriaguez representaría la encarnación, el Diluvio el bautismo y el sacrificio sería simbólicamente el mismo sacrificio que Jesucristo hizo por la humanidad.

LA CAPILLA SIXTINA 42 (Pecado original y expulsión del Paraíso)

 



Pecado original y expulsión del Paraíso, Michelangelo Buonarroti, 1508-1512.

Esta escena, la última de esta publicación pero no menos interesante y ocultista, es una narración sinóptica, la cual combina distintos momentos o episodios en una sola representación. En este fresco podemos observar dos instantes de la historia de Adán y Eva: la toma del fruto prohibido y la expulsión del paraíso de estos dos.

Analizando primero la escena de la toma del fruto prohibido, encontramos a la serpiente enroscada en el árbol tentando a Eva a probarla, mientras que Adán se encuentra en posición como de querer coger un fruto. La serpiente es una alegoría del pecado, de la curiosidad, de la tentación, el castigo divino, pero lo que realmente da para pensar, según palabras de Borromeo, es en este instante, ya que Eva tienta a Adán a probar el fruto pero es él quien por su propia voluntad decide tomarlo, con lo que se exime de culpa a la mujer y queda el pecado, la curiosidad, en igualdad de condiciones entre sexos. No podemos obviar el árbol que se nos presenta: una higuera. Se afirma la tipología de árbol por las hojas que se observan. La tradición judía identifica el árbol del Jardín con una higuera, por lo que Michelangelo, de creencias judías como hemos dicho anteriormente, plasma en el techo esta clase de árbol. El árbol marca el antes y el después.

La segunda escena corresponde al momento en el que Dios expulsa a Adán y Eva del Paraíso, pero en vez de ser el Altísimo quien es representado, Michelangelo pinta la figura de un ángel armado en posición de ataque expulsando a un Adán y Eva avergonzados por su acción. Al fin y al cabo, esta escena es un guiño al principio de causa y efecto.

Ahora bien, la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, la cual dijo a la mujer: «¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de ningún árbol del huerto?» Y la mujer respondió a la serpiente: «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, mas del fruto del árbol que está en medio del huerto», dijo Dios: «No comeréis de él ni lo tocaréis, para que no muráis». Entonces la serpiente dijo a la mujer: «No moriréis; sino que sabe Dios que el día en que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal». Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Y fueron abiertos los ojos de ambos, y supieron que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día; y se escondieron el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Y llamó Jehová Dios al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?» Y él respondió: «Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo»; y me escondí. Y le dijo: «¿Quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieses?» Y el hombre respondió: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí». Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?» Y dijo la mujer: «La serpiente me engañó, y comí». Y Jehová Dios dijo a la serpiente: «Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu vientre te arrastrarás y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar». A la mujer dijo: «Multiplicaré en gran manera tus dolores en tus embarazos; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.» Y a Adán dijo: «Por cuanto obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol del cual te mandé, diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo; con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás». Y llamó Adán el nombre de su mujer Eva, por cuanto ella fue la madre de todos los vivientes. Y Jehová Dios hizo a Adán y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. Y dijo Jehová Dios: «He aquí el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal. Ahora, pues, no sea que alargue su mano y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre», por tanto, lo sacó Jehová Dios del huerto de Edén, para que labrase la tierra de la que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida. (Gn 3:1-24)

LA CAPILLA SIXTINA (39 Creación y caída de Adán y Eva)

 








Creación y caída de Adán y Eva

Los tres frescos que presentaremos a continuación corresponden al centro de la obra. Como elementos comunes en estas tres escenas y todo el conjunto pictórico encontramos los siguientes aspectos: cuerpos hercúleos de los/as allí representados/as (fuertes, llenos de vida), pincelada luminosa, tridimensionalidad, volumen, figuras en escorzo y la riqueza cromática que tanto caracterizaron la obra de nuestro artista.

Hecha esta breve introducción, pasaremos a analizar cada fresco que nos atañe de esta maravillosa y trágica historia.

jueves, 25 de febrero de 2021

LA CAPILLA SIXTINA 37 (La creación del Sol, la Luna y las plantas )

 




La segunda escena, también llamada La creación del Sol, la Luna y las plantas, pertenece a los días tres y cuatro de la Creación.

Esta obra es destacable por la doble presencia de Dios, mostrando así su omnipresencia.

En la parte izquierda de la composición, Dios se muestra de espaldas al espectador haciendo surgir vegetación de la nada y en la parte derecha Dios está de frente, creando a su izquierda la Luna y a su derecha el Sol, acompañado de algunos ángeles.

Haciendo referencia a la publicación anterior, los mensajes que dejó ocultos Miguel Ángel en su obra se ven muy bien reflejados en este fresco junto con las argumentaciones de Borromeo: el Dios creador de la vegetación parece alejarse mostrando su trasero señal de irreverencia ante la Santa Iglesia Católica. Por otro lado, la influencia de Copérnico en Miguel Ángel en referencia a la teoría heliocéntrica hace que el artista represente a Dios señalando el Sol como nuevo símbolo del centro del mundo.



Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra». Y así fue. La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y amaneció: día tercero. (Gn I, 11-13).

Entonces dijo Dios: «Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años; y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra». Y así fue. E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del día y la lumbrera menor para dominio de la noche; hizo también las estrellas. Y Dios las puso en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas; y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y amaneció: día cuarto. (Gn I, 14-19).

LA CAPILLA SIXTINA 36 (La separación de la luz y la oscuridad)

 



El fresco con el que se inicia la secuencia es el conocido como La separación de la luz y la oscuridad.



En esta obra, encontramos una representación de Dios que podría crearnos una cierta reminiscencia al todopoderoso Zeus griego o al Júpiter de la antigua Roma (caracterizado por una fuerte musculatura, una frondosa barba y una larga y rizada melena; podría verse como un ser altivo e impetuoso en un primer momento, pero a su vez esta representación en forma de hombre hace que el omnipotente Dios cristiano se acerque más a “lo terrenal” (el antropocentrismo era una pieza esencial en el Renacimiento y, sobre todo, en la representación de artistas como Miguel Ángel).

En cuanto a la acción, durante el primer día de la Creación, Dios se encuentra batallando entre el caos y, con sus dos manos extendidas, se representa la fuerza que tiene para poner orden y hacer surgir la luz de la palma de sus manos. Así, soportando el peso del cosmos, es capaz de separar el bien del mal, creando el día y la noche.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad: y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero. (Gn I, 1-5).



miércoles, 24 de febrero de 2021

LA CAPILLA SIXTINA 35 (HISTORIAS CENTRALES)

 

HISTORIAS CENTRALES





CREACIÓN DEL MUNDO

En la bóveda de la Capilla Sixtina, Miguel Ángel divide el espacio del centro para los diversos frescos a través de diez arcos fajones y dos cornisas, con lo que consigue crear tres registros con nueve espacios (tres espacios por cada registro).

La zona central de la bóveda relata nueve pasajes del Génesis, que están ubicados en sentido inverso (las escenas de Noé se encuentran junto a la puerta de entrada, mientras que las de la Creación se encuentran sobre la escena del Juicio Final, en el altar). Los espacios son de forma rectangular y con dos medidas diferentes (cuatro más grandes, mientras que los cinco restantes son de menor tamaño).

Cabe destacar que, en los frescos más pequeños, encontramos representadas diversas figuras de hombres desnudos, llamadas ignudi (se tratarán más adelante con detalle) que sostienen un total de diez medallones que narran secuencias de las historias de los Macabeos (los Libros de los Macabeos son relatos pertenecientes al Antiguo Testamento).

A la hora de hablar de los frescos, pues, lo haremos en la siguiente dirección: de este a oeste según la orientación del edificio.



El primer registro está dedicado a la intervención de Dios a la hora de crear el mundo a través de tres escenas que están ubicadas de manera desordenada, como se verá a continuación: La separación de la luz y la oscuridad, La creación del Sol, la Luna y las plantas y finalmente La separación del cielo y la tierra (en la imagen, están resaltados los frescos mencionados con los números 1, 2 y 3 respectivamente).


miércoles, 17 de febrero de 2021

LA CAPILLA SIXTINA 34 (Profeta Joel)

 







Joel era un profeta en el reino de Judá, el reino del sur. Fue contemporáneo de Isaías, Oseas y Amós. Fue uno de los hombres que más visión de futuro tuvo de entre todos los que nos han dejado sus escritos. Vio mucho más allá de nuestros tiempos hasta las etapas finales de la intervención de Dios en los acontecimientos humanos y esto es algo que enlaza con los grandes sucesos dramáticos de su propia época.

En el fresco se puede ver al profeta leyendo con rostro serio un pergamino. El niño de la izquierda tiene un libro en las manos, aunque parece más interesado en lo que está leyendo el profeta. El niño de la derecha con un libro bajo el brazo parece estar acusando al otro por su actitud. El pie derecho queda al aire mostrando que tiene seis dedos.

LA CAPILLA SIXTINA 33 (Sibila Eritrea)

 



La sibila Eritrea era una sacerdotisa profética relacionada con la ciudad de Eritras, en Jonia. Fue ella la que predijo que Troya sería destruida.

La sibila Eritrea encarna el mandamiento No darás falsos testimonios ni mentiras. En el fresco vemos a un niño calentádole la cabeza a la sibila y otro lamentándose al lado. Con su mano derecha, la sibila hace gancho con sus dedos y se cruza de piernas. La Biblia muestra una “U” mayúscula y entreabierta en dos partes más. Michelangelo quería representar con este fresco que no debes dejar que te llenen la cabeza con falsos testimonios ni mentiras que luego lamentarás, porque te irán enseñando a hacer gancho con los dedos y a cruzarte de piernas haciéndote creer que con esta acción evitas el castigo que te mereces por levantar falsos testimonios y mentir.

LA CAPILLA SIXTINA 32 (Profeta Ezequiel)



(Ezequiel 1,2)

El año treinta, el cinco del cuarto mes,... se abrió el cielo y contemplé visiones divinas (Ezequiel 1,1)... Yo miré; vi un viento huracanado que venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y resplandores en torno, y en el medio como el fulgor del electro, en medio del fuego. Había en el centro como una forma de cuatro seres cuyo aspecto era el siguiente: tenían forma humana. Tenían cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno (Ezequiel 1, 4-6)... Por encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas, había algo como una piedra de zafiro en forma de trono, por encima, en lo más alto, una figura de apariencia humana (Ezequiel 1,26)... Vi algo como fuego que producía un resplandor en torno, con el aspecto del arco iris que aparece en las nubes los días de lluvia. Era algo como la forma de la gloria de Yahveh. A su vista, caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba. Me dijo: "Hijo del hombre, ponte en pie, que voy a hablarte." El espíritu entró en mí como se me había dicho y me hizo tenerme en pie; y oí al que me hablaba. (Ezequiel 1, 27-28; 2,1)

Ezequiel está representado como un viejo en un abatido coloquio con un joven a su izquierda. Fue el primer profeta de Israel en desenvolverse fuera de su tierra: en efecto, fue deportado en exilio a Babilonia (alrededor de 593 a. C.), en donde trató de amonestar a los Judíos frente a su responsabilidad moral por la deportación en Mesopotamia y por la destrucción de Jerusalén, causada por la infidelidad a la alianza con Dios. El libro de las profecías de Ezequiel se puede dividir en tres secciones: la primera incluye la denuncia de los pecados del pueblo elegido que conllevarán al inevitable castigo de Dios, que culmina con la derrota de Jerusalén (Ezequiel, caps. 1-24). La segunda se refiere al anuncio de la ruina de los pueblos idólatras (caps. 25-32), mientras que en los últimos capítulos (33-48) Dios confía al profeta la tarea de llamar al pueblo hebreo a la conversión de sus pecados (
33, 10-20) y de anunciar su futuro con la visión de una nueva Jerusalén, la fundación de un nuevo culto y de una nueva tierra dirigida por un nuevo pastor, es decir, David.

 


 

Ezequiel era de linaje sacerdotal y fue llevado cautivo a Babilonia junto con el rey Jeconías de Judá e internado en Tel-Abib a orillas del río Cobar. Cinco años después, a los treinta de su edad, Dios lo llamó al cargo de profeta, que ejerció entre los desterrados durante 22 años. La misión del Profeta Ezequiel consistió principalmente en combatir la idolatría, la corrupción por las malas costumbres, y las ideas erróneas acerca del pronto regreso a Jerusalén.

En el fresco, un ángel señala con el dedo hacia arriba mientras se sujeta el brazo derecho con la mano izquierda. A espaldas del profeta el rostro de un niño muestra sorpresa mientras Ezequiel sujeta un rollo de papel escrito con la mano izquierda. La mano derecha la mantiene abierta mientras mira al ángel inquisitivo. Destacamos su capa, que parece estar movida por el viento.

LA CAPILLA SIXTINA 31(Sibila de Persia)

 



La sibila Pérsica era una sacerdotisa profética que presidía el Oráculo de Apolo.

La sibila Pérsica encarna el madamiento Honrarás a tu padre y a tu madre. Los niños plenamente vestidos con sus manos cruzadas en el pecho en expresión de respeto mientras la sibila sostiene en sus manos un libro muy cerca de su rostro con marcada falta de visión y perspectiva. Sobre su espalda lleva un manto espeso y grueso; sobre sus hombros, cadera y pie se encuentran figuras fantasmales; sobre su rodilla derecha se aprecia el perfil de un anciano enfermo. Su lugar es muy reducido e incómodo. Lo que Michelangelo quería representar era que pienses y veles por tus padres, aliviándoles del peso de sus años y de los fantasmas de la vejez dándoles comodidad y cuidándolos siempre, más aún cuando lo necesiten.

lunes, 15 de febrero de 2021

LA CAPILLA SIXTINA 28 (Sibila Líbica)

 

La sibila es sorprendida mientras coge o coloca el libro detrás de ella, realizando un movimiento de rotación del cuerpo. Dicho gesto, asociado al hecho de que se trata de la última de las Videntes dirigidas hacia el altar, ha sido interpretado por una parte de la crítica como si guardase el libro con las profecías frente a la venida del Mesías.



La sibila Líbica era la sacerdotisa profética que presidía el oráculo de Zeus Amón (Zeus representado con los cuernos de Amón) en el oasis de Siwa, en el desierto de Libia. Predijo la llegada del día en el que todo lo que está oculto será revelado.

La sibila Líbica encarna el mandamiento No tomarás el nombre de Dios en vano. En el fresco, la sibila sujeta un libro que es la Biblia, expresándola Michelangelo como el nombre de Dios. Su cabeza cubierta está rodeada de figuras semiocultas que la desplazan de su base. Su manto está girado, su ropa interior desordenada de la cual sale una cinta quedando atrapada a la base. Los niños comentan sobre la acción de la sibila y uno de ellos está envuelto en un manto blanco. Lo que Michelangelo quiere representar en esta escena es que no debes dejar que te llenen la cabeza con falsos Dioses e imágenes ni que ellos te rodeen, porque seguirán apoderándose de ti y desestabilizarán de tu base espiritual. Te irán desordenando tu interior y a ellos quedarás atrapado quedando envuelto en su manto si tomas el nombre de Dios en vano.

 


LA CAPILLA SIXTINA 27 (Profeta Daniel)

 





Daniel fue un profeta cautivo del rey Nabucodonosor de Babilonia. Cuando el rey amenazó con destruir a todos los hombres sabios si no le decían cuál había sido su sueño y cuál era la interpretación, Daniel y sus amigos pidieron un momento para poder ir delante de Dios en oración, pidiéndole que les revelara la información y Dios respondió a su oración.

El profeta Daniel encarna el mandamiento Santificarás las fiestas. El manto del profeta cubre a un demonio que está sobre sus espaldas. Con su brazo izquierdo se apoya sobre la Biblia. Un niño se encamina llevando sobre su espalda el libro. El profeta escribe sobre una tabla que está apoyada en una sólida base de cuya base pende un instrumento y un rollo, que representan los mandamientos. Lo que Michelangelo quiere representar en esta escena es que para que no te envuelvan en el manto de los demonios y las tentaciones, debes apoyarte en la Biblia, que es el camino a la luz recordando los días festivos guardando los mandamientos.

sábado, 16 de enero de 2021

LA CAPILLA SIXTINA 14 (Asa, Josafat y Joram)

 Asa fue el quinto rey de la casa de David y el tercero del Reino de Judá. Era hijo de Abías y Bisnieto de Salomón. Asa fue celoso cumplidor de la religión judía, y persiguió a los idólatras. Engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías.


Luneto de Asa, Josafat y Joram, Michelangelo Buonarroti, 1508-1512.

En la escena situada en el luneto podemos observar a Asa en el lado izquierdo, quien parece estar escribiendo algo sobre un papel. Su posición curvada y rostro nos hace ver el ambiente de concentración allí creado. En el otro lado encontramos a una mujer con tres hijos, uno en la espalada abrazado a su madre, otro en el lado derecho apoyado en el pecho y la madre lo sujeta con la mano izquierda y el niño del centro que está mamando de un pecho. La mujer probablemente su esposa, quien parece estar contemplando la escena de Asa con atención.

  La enjuta nos viene representada por tres figuras: una mujer, un niño y una figura enigmática apenas visible al fondo del todo. Comenzando en un primer término por la mujer, vemos cómo su pose y ojos cerrados hacen notar en ella cansancio, mientras que el niño parece estar animándola. La figura enigmática apenas visible, analizando su rostro y perspectiva podría estar conteniendo a la criatura.

 

Enjuta de Asa, Josafat y Joram, Michelangelo Buonarroti, 1508-1512.

 

 

 

viernes, 15 de enero de 2021

LA CAPILLA SIXTINA 12 (Josías, Jeconías, Salatiel)

 Josías fue rey de Judá. Hijo de Amón y Jedidah, engendró a Jeconías y a sus hermanos durante la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.



Luneto de Josías, Jeconías y Salatiel, Michelangelo Buonarroti, 1508-1512.

En esta escena vemos cómo el centro la divide. En un lado tenemos a una madre agarrando a su hijo en pose protectora y con rostro temeroso y en el otro lado a un padre despreocupado cuyo hijo que se posa sobre él parece querer ir junto a su hermano. Todas las miradas se cruzan creando una escena dramática y en tensión.

La enjuta encima del luneto con Josías, Jeconías y Salatiel fue pintada en solo dos días, trasladando el dibujo del cartón al enlucido —como por otra parte resulta en todas las enjutas— mediante la técnica del “estarcido”.

En este grupo probablemente está representada la familia de Jeconías, retratado con su mujer y el hijo Salatiel. Las tres figuras están tumbadas sobre la tierra desnuda; Jeconías, con los pies descalzos en primer plano, duerme medio tumbado, girado hacia el interior. Viste una camisa amarilla con pantalones blancos, estrechos en los tobillos, que crean un neto contraste cromático respecto a la sombra del fondo. Más atrás, en un camastro verde, está su mujer, sentada con la cabeza cubierta con un chal blanco que desciende sobre la túnica violácea. Entre sus brazos sostiene amorosamente al pequeñín, acercando su rostro al del niño con materna dulzura. Las actitudes de las figuras, junto con la atmósfera nocturna, remiten a la definición que dio San Pablo de los antepasados de Cristo: “peregrinos” y “extranjeros en la tierra”, en camino hacia la tierra prometida.



Enjuta de Josías, Jeconías y Salatiel, Michelangelo Buonarroti, 1508-1512.