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lunes, 24 de octubre de 2022

LA OTRA HISTORIA DE CRISTO capítulo VI

 


Más adelante nos ocuparemos del único otro lugar, en el que se supone que Cristo fundó una iglesia. Pero aquí tenemos una de las maneras más claras de demostrar que Cristo nunca fundó la iglesia. Donde está supuestamente esa fundación, es en el Capítulo 21 de Juan que, casualmente es el capítulo agregado. Ya está, se acaba de derrumbar el Vaticano. Y es tan grosero el agregado que Cristo de pronto se vuelve tartamudo y el Evangelista se vuelve esquizofrénico. Todo en ese mismo final del capítulo 21 de Juan.

Juan 21,15:
“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. 16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas 17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”

Ahí está el tartamudo. Es muy evidente que el único motivo del agregado, es hacerlo quedar a Pedro como el pastor de la iglesia. Pero más grosero todavía, es lo que sucede con el evangelista que, o se volvió de pronto esquizofrénico y desdobló su personalidad o aquí está uno de los más claros actos fallidos de la Biblia.
El capítulo 21 de Juan termina con un fallido. Es decir: ni siquiera hace falta saber algo al respecto. Basta la clave de la Escucha para develar que no fue escrito por Juan.

Juan 21,24:
“Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero”.

Bien por los que escucharon, habla en plural y en tercera persona. Es absolutamente incontestable: ahí escribieron otros, que se hicieron pasar por Juan. Uno es “El Testamento de San Juan” que es un apócrifo. No hay que confundirlo con el Evangelio de San Juan, que es el que está en la Biblia. La iglesia, obviamente, no lo acepta pero después vamos a ver con qué “método” la iglesia eligió “éstos son los cuatro”, tan serio como la iglesia. El otro libro que escribió Juan, es el último Libro del Nuevo Testamento: El Apocalipsis.

¿Qué es el Apocalipsis? Si bien se lo asocia a destrucción, significa “Revelación”. Es la Revelación final que hace Juan. Revelación ¿de qué? Por ahora abordemos otra pregunta: ¿por qué? ¿Por qué escribe esta Revelación? La Respuesta es tan concreta como importante: lo escribe por arrepentimiento.

Juan se arrepiente dos veces de lo que escribió en la Biblia. Juan se arrepiente porque dice que pecó de soberbio cuando dijo que “el discípulo amado” era él, con lo cual, nos saca un enorme peso de encima, porque en la Biblia hay un discípulo amado intrigante. El discípulo al que Cristo amaba, el discípulo amado que puso su pecho, su cabeza sobre el pecho de Cristo.

Ese discípulo amado en la Biblia es un enigma resuelto en el Testamento de San Juan, gracias a su arrepentimiento. O para ser más exacto, a sus arrepentimientos. Por un lado, porque son dos veces, pero mucho más importante: son dos los motivos de ese arrepentimiento de haberse nombrado “discípulo amado”. El “amado” y el “discípulo”, pues al nombrarse así, se está diferenciando de los Apóstoles. Vale situar qué significa “Apóstol”: el que lleva lejos. Y por extensión, “a través del mar”. Eran los que tenían que llevar lejos la Palabra. Cristo tenía el grupo de Apóstoles y otros discípulos que no formaban parte del grupo. ¿Uno conocido? Que después vamos a armar la historia; Lázaro. Lázaro no forma parte. No está en la Cruz cuando lo crucifican, no está en la última cena, no figura en ninguna de las parábolas, no está en ningún lado. Pero está ubicado como discípulo.
¿Por qué los Evangelios son cuatro?

Los Evangelios son cuatro por decisión de dos concilios y de dos obispos. Hay una carta tremenda que es de Clemente de Alejandría a Teodoro. Clemente de Alejandría es uno de los padres de la Iglesia. Esta carta es una carta que él escribe acerca de los carpocarsianos. Los carpocrasianos eran una secta neoplatónica que quería unir el platonismo con el cristianismo y el gnosticismo. Platón + Gnosis + Cristo = carpocrasianos, que seguían a Carpócrates.
De todos modos, el tema no son los carpocrasianos, sino entender, a través de la carta a ellos, cómo pensaba Clemente de Alejandría, que es uno de los que decidió qué va a ser parte de la Biblia y qué no:

La verdad es la verdad de la fe, y lo que no sea verdad de la fe no es la verdad verdadera. Eso dice el Padre de la iglesia.

Traducido a román paladino: Nosotros definimos cual es la verdad de la fe y lo que no concuerde con la verdad de la fe no nos vale, y por tanto lo eliminamos y lo cambiamos a nuestra conveniencia.

“En cuanto a Marcos, durante la estancia de Pedro en Roma, escribió una crónica de los hechos del Señor que quitaba y seleccionaba lo conveniente de acuerdo a la verdadera fe. Pero a ti puedo decirte lo que en verdad recorté”

Está hablando el censurador que lo sacó... por favor comprendan el valor de este dato. Y declara que lo que en verdad Marcos dice, es:

“Después de y estaban en camino que subía a Jerusalén, sigue en realidad lo siguiente, y entran en Betania. Y cierta mujer cuyo hermano había estado muerto allí, y acercándose Jesús se postró ante él. Y le dice hijo de David (es fundamental considerar que eso era Cristo para ellos, el hijo de David) ten piedad de mí, y los discípulos la regañaron”.

Esto es muy importante. Tremendamente importante. ¿Por qué le regañaron? Porque estaba rompiendo un ritual que no se podía romper.

“Pero Jesús, enojándose, se marchó con ella al jardín donde estaba la tumba. Y se escuchó la voz de Cristo, y enseguida de la tumba, surgió un gran grito”. Entonces no había un muerto adentro. Escuchó que afuera estaba Cristo y el de adentro gritó; y el de adentro es Lázaro.
“Y acercándose Jesús apartó la piedra de la tumba y enseguida extendió la mano y le cogió la suya. Pero el joven alzó los ojos hacia el amo, se acercó y comenzó a rogarle diciéndole que quería estar con él. Y saliendo de la tumba entraron a la casa del joven porque era rico. Y después de seis días Jesús le dijo lo que debía hacer y por la noche el joven se acerca a él, con su cuerpo desnudo cubierto con un paño de lino y se quedó con el aquella noche porque Jesús le enseñaba los misterios del reino…”

Este escrito es de los obispos Cromacio y Deodoro, a Gerónimo:
“Habiendo encontrado en los libros apócrifos relatos correspondientes al nacimiento y a la infancia de la Virgen María y de nuestro señor Jesús Cristo, y considerando que dichos escritos contienen muchas afirmaciones contrarias a nuestra fe, juzgamos prudente rechazarlos de plano a fin de que en ocasión del Cristo no diésemos motivo de júbilo al anticristo”

O sea, encontramos un montón de cosas pero, como no coinciden con la fe, las rechazamos. Pero resulta ser que esas “cosas” son Evangelios. Basta ver cuestiones como las que estas cartitas nos han mostrado, para que se hagan evidentes los “criterios” con los que se seleccionaron cuáles serán los cuatro Evangelios.

Esto va para aquellos que se creen al pie de la letra todo lo que está escrito, especialmente la Biblia. Pues ahí tenéis la credibilidad que merecen los evangelios canónicos.

La elección de los 4 Evangelios es un proceso de casi 2 siglos, que se apoya fundamentalmente en Ireneo, Papías y el concilio de Nicea, del año 325. Y habiendo visto los criterios, comprenderás los “argumentos”, los cito directa y literalmente de las Mentiras fundamentales de la Iglesia Católica.

“La selección de los evangelios canónicos se realizó en el concilio de Nicea (325) y fue ratificada en el de Laodicea (365).

El Modus operandi para distinguir los textos verdaderos de los falsos fue, según la tradición, el de la “elección milagrosa”. Así, se han conservado cuatro versiones para justificar la preferencia por los cuatro libros canónicos:

1) después de que los obispos rezaran mucho, los cuatro textos volaron por sí solos hasta posarse sobre un altar; 2) se colocaron todos los evangelios en competición sobre el altar y los apócrifos cayeron al suelo mientras que los canónicos no se movieron; 3) elegidos los cuatro se pusieron sobre el altar y se conminó a Dios a que si había una sola palabra falsa en ellos cayesen al suelo, cosa que no sucedió con ninguno; y 4) penetró en el recinto de Nicea el Espíritu Santo, en forma de paloma, y posándose en el hombro de cada obispo les susurró qué evangelios eran los auténticos y cuáles los apócrifos. Esta tradición evidenciaría, además, que una parte notable de los obispos presentes en el concilio eran sordos o muy descreídos, puesto que hubo una gran oposición a la elección – por votación mayoritaria que no unánime – de los cuatro textos canónicos actuales.

Como veis todo muy creíble. Un montón de explicaciones para explicar lo inexplicable.

domingo, 23 de octubre de 2022

LA OTRA HISTORIA DE CRISTO capítulo V

 




Hasta ahora hemos visto el contexto, el ambiente en el que nació y se desarrolló Cristo.

 Seguidamente vemos los evangelios canónigos y la personalidad de sus autores.
Para eso se necesitaron los Evangelios siguientes. Inmediatamente después del de Marcos se escribe. El Evangelio de Lucas. El de Lucas ya es otra cosa porque esa escritura la encarga un romano, entre el 70 y el 80 después de Cristo. ¿Por qué? Porque ya existía Pablo. Y Lucas era el médico personal de Pablo.

Pablo es histórico. Se la pasaba escribiendo cartas a todo el mundo. Y en la Epístola a los Colosenses 4,14, les dice literalmente “Os saluda Lucas el médico amado”.
En “Segunda Carta a Timoteo” 4,11, se queja de que “Sólo Lucas está conmigo”.

Las cartas que están en la Biblia son las cartas que están en la Biblia, no las cartas de Pablo. Las cartas verdaderas de Pablo no están en la Biblia. Hay cartas de decenas de hojas, que en la Biblia figuran cuatro paginitas nada más. Las Cartas de Pablo son tan comprometedoras para la historia de la iglesia que prácticamente son inconseguibles.
En Filemón 24, directamente a Lucas lo nombra colaborador; y en Teófilo, Pablo aclara que Lucas está escribiendo sobre lo que él hace. Lucas es casi un biógrafo de Pablo. Por eso después de escribir Lucas su Evangelio, escribe “Los Hechos de los Apóstoles”, cuyo personaje principal es Pablo y que es casi una biografía suya.

¿Pablo conoció a Cristo?
Lucas es un tipo que sabe muy poco de los judíos, porque es romano y está escrito por y para los romanos; y encima está encargado por un funcionario romano –al que Pablo nombra con el apelativo de “Teófilo”, es decir “El Amigo de Dios”, y al que le dedica el principio de su Evangelio, porque estaba interesado en Pablo.

Pablo era un tipo extremadamente distinto a todo lo que era el ortodoxo judío. Era un tipo que no tenía problema en compartir con gentiles, en sentarse a la mesa de los que no eran judíos, era un tipo muy, muy culto aunque brutísimo al mismo tiempo. Era muy tosco, pero sabía muchísimo, y sabía hablar muchos idiomas, lo que le daba una ventaja que muy pocos judíos tenían: podía comunicar en otras culturas. Hay toda una historia tremenda entre Pablo y el núcleo de Cristo, que muestra que sabía operar muy bien y tenía una gran ventaja de su lado, además: era psicótico y los psicóticos son tipos muy convincentes. Entonces, cuando Pablo daba un sermón sobre Cristo, multitudes se pasaban al cristianismo.

Pablo tenía momentos de mucho brote. Entonces en esos momentos se insuflaba. En suma, Lucas escribe, sobre todo, para contar lo que Pablo decía que era Cristo. Y por qué importa esto, porque Pablo iba a gentiles. Pablo tenía que convencer a gentiles, de que se hagan cristianos. ¿Y los gentiles qué eran? Romanos, griegos que estaban repoblados de dioses. Tenían más dioses que cualquier otro ¿y les vas a llevar un Dios nuevo? Eso muestra su extraordinario poder de convicción y su excepcional astucia para “venderles” un producto del que ya estaban hipersaturados. Básicamente su estrategia era: “este Dios tiene un montón de cosas que al tuyo le faltan”. Y para eso, era necesario que Lucas le inflara el producto.
Por eso cuando lees Lucas, igual que cuando lees Mateo -que es el otro escrito para extranjeros - Cristo es un personaje de historieta, lleno de virtudes, de potestades, porque tenía que competir con los Dioses de cada uno de esos lugares. Entonces crea un Dios con súper poderes.

El tercer Evangelista es Mateo. Mateo escribe en Egipto, por lo tanto para él es muy importante que Cristo tenga relación con ese país. Por eso, es el único que –desde el principio mismo, ya en el capítulo 2- se encarga de ubicar que en la infancia adonde escaparon María y José, fue a Egipto, lo cual, vale aclararlo, cumplía con lo que la Biblia pedía en el Antiguo Testamento:

Libro de Oseas 11,1:
“Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo”Por la necesidad de competir con Dioses tan grandiosos –junto los Hindúes, los más fabulosos de la historia de la humanidad- como son los Dioses de Egipto, Mateo va a recurrir a los más efectistas recursos que sólo están en Mateo.

Comprendan lo que eso significa: las cuestiones más espectaculares de la historia atribuida a Cristo, las que por lo tanto menos podrían ser ignoradas son sólo mencionadas en Mateo. Hablamos de cuestiones tan enormes como la virginidad de María al concebir a Cristo, la Estrella de Belén, los Reyes Magos, el infanticidio de Herodes. Cuando decimos que la Concepción Virginal solamente está en Mateo, es absolutamente riguroso pero sin embargo el tema de la virginidad, está también en Lucas. Y si es necesario estar advertidos al respecto, es porque la cuestión no es contradictoria sino engañosa, que no es lo mismo.
Mateo 1,18 dice:

“El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo”

Donde no hay duda de que muy explícitamente está diciendo que “antes de que se juntasen –es decir: cuando era virgen María–fue concebido. Pero como la gente encuentra en la Biblia –si la lee- que Lucas también nombra a una virgen la iglesia no perdió oportunidad de pretender que dos de los cuatro evangelios avalan que María concibió virgen. Lo cual, seguiría significando -aún en ese caso inexistente- que sólo el 50% de los Evangelios se refirió a este hecho extraordinario y sobrenatural.

Pero ni siquiera se trata de que dos de los cuatro lo hayan avalado pues sencillamente, Lucas no dice eso, sino que, al nombrar el tema de la virginidad, lo que dice es, en Lucas 1,26, que:

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María”Donde en ningún punto dice lo que sí afirma Mateo –que hubo concepción virginal- sino que dice clara, explícita y únicamente que se trataba de
“una virgen desposada con un varón”, es decir, era virgen cuando se desposaron, no cuando concibió.

Entonces, el único que habla de una concepción virginal –insistamos en esto: el único que habla de un hecho tan espectacular, que de ningún modo se les podría pasar por alto a los otros 3- es Mateo. ¿Y por qué lo dice? Porque aprovecha, para darle mucha más potencia a Cristo -como en el tema de la huida a Egipto- lo que la Biblia pide en el Antiguo Testamento:
Isaías 7,14:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo”.

Y exactamente lo mismo, puede decirse sobre Los Reyes Magos, y la matanza de niños por parte de Herodes: todo eso, que sólo está en Mateo, no significa que no tenga sustentos –como más tarde lo veremos- pero sí quita de cuajo toda espectacularidad o sobrenaturalidad del tema. Y no perdamos de vista que si la supuesta Concepción Virginal, la Estrella de Belén, los Reyes Magos y el infanticidio de Herodes nada tienen que ver con hechos sobrenaturales estamos quitando los milagros de la parte más “milagrosa” –junto con lo sucedido en la Cruz, que obviamente también develaremos en profundidad- de la que nos han vendido como la vida de Cristo.

Juan es un capítulo aparte, porque Juan sí tuvo contacto con Cristo. Por eso, aquí empieza lo importante. Juan en ningún lugar de la Biblia dice que se llama Juan. Es un nombre que se le inventó. ¿Para que? para que se confundan con el discípulo Juan Zebedeo porque es el de características más parecidas. Juan era sacerdote esenio El Evangelista es uno, el Bautista es otro y Juan Zebedeo es otro.

Decíamos que es el único que lo conoció a Cristo en forma personal, de los cuatro evangelistas. Como Sacerdote esenio, tenía acceso al Sanedrín. Por ejemplo, es el único que cuenta qué dijo Cristo durante el juicio. Quiere decir que tenía entrada y acceso a momentos tan reservado como ese ¿Cómo se enteró, si no, qué hablaron Cristo y Pilatos? Juan es extremadamente iniciático. Es místico por excelencia al punto tal de que es el único que sabe que Cristo fue a tomar raíces hindúes; lo cual se demuestra en un sólo paso:

¿Con qué se inicia el Evangelio de Juan? con una oración gnóstica hindú. Más claro imposible. Todo lo que viene después en su evangelio, se apoya en eso. Todo lo que va a contar, está apoyado en esta oración. Y esa oración,¿cómo empieza? En el Inicio era la Palabra.

Juan es un serísimo problema para la iglesia. Es iniciático, es gnóstico, revela las raíces hindúes de Cristo, no se parece a los otros tres Evangelios que a duras penas pudieron aceptar como “canónicos” pero era el único que podían poner de alguien que conoció a Jesús, los demás, si los ponen en la Biblia se derrumban el Vaticano . Entonces, ¿qué hacen? la Iglesia le inventa un capítulo para que no parezca tan iniciático: prácticamente todo el capítulo 21 –el capítulo final- de Juan es espurio. Es falso. Es agregado. Es mentira. ¿Cómo se sabe? Ya se hizo la prueba con rayos ultravioletas y la tinta con la que está escrito no tiene nada que ver con la tinta de los 20 capítulos anteriores. Es una tinta agregada cinco siglos después, casualmente en la igualmente falsa “Conversión de Constantino”. Qué Casualidad, cinco siglos después, supuesta conversión de Constantino a la iglesia y en el capítulo 21 de Juan, ¿qué está? Una sugerencia de Cristo fundando lo que toda su vida había repudiado: ¡Una iglesia!

LA OTRA HISTORIA DE CRISTO capítulo IV

 

La importancia la adquirió después, pero los historiadores de la época pueden contar la historia sin nombrar a Cristo. Flavio Josefo era un historiador judío fariseo. Fue uno de los caudillos de la rebelión de los judíos contra los romanos, fue tomado hecho prisionero y trasladado a Roma, donde llegó a ser algo así como el favorito de la familia imperial, lo cual, sumado a su origen fariseo, le valió el odio de los judíos, que lo consideraron traidor.
Como había formado parte de las revueltas zelotes conocía técnicas militares que los romanos no conocían, y que para ellos eran altamente codiciables. De hecho, llegan a aceptarlo como integrante del ejército de Roma, motivo por el cual, formó parte de la terrible invasión a Masada.

Por eso conoce -y es la única fuente que lo relata- lo que ahora vamos a contar como podamos, porque en verdad es muy duro. Masada fue una fortaleza, que Herodes había construido para sí mismo, y por eso la hizo en la cima de un monte prácticamente inaccesible. Pero años después de la muerte de Herodes, los zelotes encontraron que el lugar era inmejorable para comandar la revolución del pueblo Hebreo hasta liberarse de Roma.

La cuestión es entonces que los romanos se ven en un serio aprieto porque Masada empieza a generarles problemas de verdad. Militar, política y económicamente. Porque además los muchachos cobraban peaje: para pasar cerca de la zona de Masada, había que pagar. Una abierta provocación al Imperio Romano.

En el 66 después de Cristo, los romanos dicen “se acabó”. Hasta ese momento, romanos tenían una cuestión por la que los judíos estaban muy cómodos: Los romanos les respetaban la religión a los judíos lo cual sumado a la enorme “ventaja” de que si eras parte del imperio Romano –aún como conquistado- nadie se metía contigo, ningún enemigo de otros países te atacaba.

Entonces los judíos muy de la boca para afuera querían liberarse pero una gran mayoría estaba muy cómoda siendo súbditos de Roma. Esa hipocresía es la que primero va a sacar a relucir Juan. Y luego, es lo que Cristo les va a recriminar. La mayoría estaba muy cómoda siendo esclavo en relación de dependencia de los romanos. Preferían pagarle tributo al César, que correr los riesgos de ser libres.

Los romanos –que nunca se habían cansado de los súbditos- de lo que sí se cansaron es de los rebelados. En el 66 d.C., Tito dice me hartaron los judíos con estos zelotes. “Que no quede piedra sobre piedra”. Y para eso lo primero, era destruir Masada. La toma le llevó no un mes, no un año sino cinco años.

Durante cinco años, los Romanos decidieron hacer lo siguiente: ¿quieren quedarse ahí arriba? “Lo similar cura lo similar”: les construyeron un doble muro alrededor del doble muro que ellos habían construido. Es decir, los encerraron adentro de la fortaleza. Para que no pudieran salir y no pudieran entrar. Más tarde o más temprano se les iban a acabar los medicamentos, la comida. Ellos adentro tenían huerto, tenían agua, podían sobrevivir muchísimo; pero por supuesto, la cuestión empezó a hacerse cada vez más difícil. Pasaban inviernos, pasaban veranos, solo podían consumir lo que tenían. Y había familias enteras. Nacimientos, muertes, necesitaban medicamentos. Cada día que pasaban, la situación era peor. Los zelotes aguantaban, trataban de hacer huecos en los muros.

Era una carrera de resistencia; quién se iba a cansar primero. Y por supuesto la paciencia no era un atributo de los romanos. Bastante aguantaron. Al quinto año, dijeron: “estamos aquí por ese maldito muro de madera, quemémosle. Rodean, riegan con brea el muro y encienden fuego. Pero el fuego se les viene en contra a los romanos, por el viento. O sea, estuvo muy próxima a darse vuelta la historia, y que el imperio sea hebreo y no romano. Hasta que escuchen lo que pasó: Entre la tropa que ingresaba estaba Flavio Josefo. Por lo tanto Flavio Josefo entró y vio lo que había ocurrido y él como historiador lo cuenta y es uno de los pocos
que lo saben. Cuando adentro vieron que el fuego les estaba siendo favorecedor hicieron lo que nunca hay que hacer: se aflojaron festejando antes de tiempo.

Pero el viento se les dio vuelta. Un par de leyendas bastan para darse una idea de lo que era Masada; porque de verdad es muy duro: A los soldados no les podían dar la hortaliza de la huerta para mantenerlos en condiciones de llevar a cabo los combates y las madres hirvieron a sus hijos para dárselos de comer. Sea leyenda o historia, nos da una clarísima idea de lo que eran los zelotes.

Con esos muchachos, andaba Jesús. Eso, para que empiece a romperse la idea acerca de Jesús y su círculo. Lo que no quiere decir que Jesús fuera un revolucionario guerrillero.
Cuando vieron que el fuego se les puso en contra y entendieron que Dios los había abandonado los padres de las familias que quedaban, dieron la orden de mandar a matar a todos sus familiares y al final suicidarse ellos. Los padres mataron a los hijos, a las esposas y se suicidaron ellos, y ordenaron quemar todo para que los romanos no se lo pudieran llevar.
En realidad, no todo: se encargaron de no quemar la comida que aún les quedaba, como un mensaje de que no es que se suicidaban porque no tenían más comida. Flavio Josefo, siendo integrante del ejército romano, ingresa. Y cuando ingresa, el panorama es tan desolador que cuenta en “Las Guerras Judaicas” que a los romanos es la única vez que los vio llorar en su historia. Nunca vio que el ejército romano llorara, y menos ante el enemigo. La única vez, fue en Masada.

Pero debajo de una mesa, una mujer se había escondido con sus hijitos, y sobrevivieron. Ella es la que le cuenta la historia de Masada a Flavio Josefo y por eso hoy la conocemos.
¿Por qué nos importa? Porque Masada terminó con los zelotes. Y junto con los zelotes, se acabó la esperanza más concreta que tenía de liberación. Sucedía como con todo pueblo que tiene que convivir con una guerrilla: aunque no quieran a los guerrilleros, quieren que ganen así la terminan de una vez. Junto con los zelotes, se les extinguió la última esperanza. En ese momento cuando se les acabó la última esperanza, y Roma tomó su máximo imperio porque venció a los zelotes que eran la última esperanza.

* Los 4 Evangelios *
Porque precisamente, para que nunca pudiera haber olvido ahí se escriben los Evangelios. Ante la inminencia de que la cultura hebrea podía terminar para siempre, escriben los Evangelios.

La orden de Tito era “que no quede piedra sobre piedra, que no se sepa que existió alguna vez la cultura hebrea”. Ante eso, como un tipo de resistencia pacífica, son escritos los Evangelios. Pero extremadamente controlados, porque más tarde o más temprano, Roma se iba a enterar, y el único modo de que los Evangelios tuvieran la posibilidad de no ser quemados también, era que el papel de Roma no sea determinante que es como, efectivamente, está en la Biblia.

Y si la historia zelote era lo álgido en el momento, y los zelotes finalmente no les habían dado la liberación, centran toda la escritura en aquello que aún –por motivos que mucho más adelante vamos a comprender- podía darles una esperanza de liberación: ¡Cristo!
Ahora bien. Si ahí comienzan a escribirse los Evangelios del Nuevo Testamento, vemos que en el mejor de los casos, el primero se escribió unos 70 años después de la Cruz.
Y para muchísimo peor, de los cuatro evangelistas sólo uno conoció a Cristo; y es el que se escribió el último, para colmo.

Los evangelios se escribieron varias décadas después de los hechos que relatan y por gente que no estuvo ahí y que habla de Cristo sin siquiera haberlo conocido. Y ya eran tipos de mucha edad que dependían de sus recuerdos que a su vez “les contaron que les contaron”
¿Cuál es el primer Evangelio, de los canonizados, que se escribe? El primer Evangelio que se escribe es el más corto de todos y el menos espectacular. Quiere decir que si a nosotros nos quedara el Evangelio original, María no era virgen, no hay Estrella de Belén, no hay Reyes Magos y a nadie se le ocurriría que en toda la infancia de Cristo ocurrió algo importante, o que merezca siquiera atención, porque el primer Evangelio canónico es el de Marcos. Y el Evangelio de Marcos ¿desde dónde empieza? desde la adolescencia de Cristo.
O sea, para aquél que en ese momento fue el único que escribía y el que decía: “de mi escrito dependerá que se conozca quién fue Cristo” no había nada digno de contar de la infancia de Cristo y ese silencio ¡habla a gritos!



El Evangelio de Marcos es el más corto de todos, se escribe en el 70 después de Cristo. Es un Evangelio escrito muy rústicamente ¿por qué? Porque Marcos pensaba en Arameo y hablaba en Arameo, pero escribía en griego, y tenía un griego rudimentario. Él quería escribir en griego para que se enteren los gentiles de que había existido un Cristo. Los judíos ya lo sabían, entonces escribe en un griego forzado, por eso también es un Evangelio corto. Y escribe lo que él entiende lo que es lo importante de la vida de Cristo. ¿Quiere decir que en el Evangelio original nada importante le encontraron en la infancia? Totalmente. La infancia de Cristo es totalmente desechable. Pero cómo ¿Y La Estrella, y la virgen, y los Reyes Magos? Nada. En el relato original, auténtico y primero, no existen.

sábado, 22 de octubre de 2022

LA OTRA HISTORIA DE CRISTO capítulo III



Los zelotes son la expresión más violenta que dio la cultura hebrea y los más poderosos militarmente hablando. Tanto que en la Biblia figuran con claves, pues cuando alguien es zelote tratan de no decirlo. ¿Por qué? Eso se entiende muy bien al ver que cuando se escribió la Biblia, los romanos cazaban zelotes porque eran los únicos que tenían un poder como para amenazar a la mismísima Roma.

No había que decir que tal era zelote, y eso hizo que los nombraran con palabras que tuvieran que ver con ellos, sin explicitar que se trataba de zelotes. Así, con el tiempo se generó un término que es casi sinónimo de zelote, que aludía al arma característica y favorita que utilizaban: la Sica.

Por eso se los nombraba con un nombre que es conocido, pero como otro sonido de esa danza de nombres vacíos que la gente suele tener en la cabeza: los Sicarios.

La hoz, el arma con la que se siega el trigo. Bueno, esa era el arma favorita de los zelotes. Como brazo armado de los esenios, los zelotes lograron ser realmente temidos por los romanos. Los romanos no le tenían miedo a muchas cosas; a los zelotes les tenían terror, pues el zelote estaba entrenado y adoctrinado para ignorar el dolor propio y ajeno.

Los zelotes trataban, a los enemigos, de capturarlos moribundos o vivos, para entonces atarles las manos y las piernas a la espalda y literalmente colgarlos panza abajo. Y en esa posición, con la persona viva los Sicarios le rajaban el cuerpo de lado a lado, les abrían el cuerpo, las vísceras caían y entonces le soltaban perros hambrientos. Por eso los romanos les tenían terror.

Por lo celosos –no el sentido idílico, sino en el sentido de fanáticos- que eran, también se los conoce como los Cefas: Celoso de la ley. En la Biblia hay un sicario muy nombrado, porque “Sicario” también se nombraba con una palabra muy parecida: “Iscariote”


Tal como vemos Cristo tenía Zelotes, Sicarios, y Cefas fanáticos entre sus más íntimos. Y por ello a esos hombres no les iban a andar diciendo que pongan la otra mejilla, para escuchar que el mismísimo Cristo también era nombrado como Zelote.
Esto nos lleva a otro de los nombres con los cuales se los menciona en la Biblia, como “Lestai”, que significa literalmente “Bandolero”, “Salteador”.
Pues bien ¿quiénes eran Lestai en la Biblia? Nada menos que, por ejemplo, Dimas y Cistas -o Gestas-. Los que estaban a la derecha y a la izquierda de Cristo en la Cruz, entre zelotes, entre sicarios.
¿Pero lo de Cristo no era una cuestión espiritual?
Para los judíos espiritualidad y política no tenían diferencia: Lestai, Zelote, Sicario, Iscariote y Cefas, son lo mismo. Es muy importante este nombre “Cefas” en la Biblia que nos dará otra grandísima sorpresa, como nos la dio el Iscariote. De hecho si miras en La Última Cena –de Leonardo Da Vinci a tu izquierda, a la derecha de Cristo, cuando miras la pintura, verás que hay una Sica sobre la mesa. El dato es concluyente, si con total naturalidad hay una Sica sobre la mesa que compartían eso era un grupo de Sicarios.


Hablemos de los Nazoreos, o mal llamados Nazarenos, aunque el cartel en la Cruz: INRI Iesucristus Nazarenus Rei Iudius, Jesús de Nazareth Rey de los Judíos.
El motivo por el que lo ponen en la Cruz tenía que estar exhibido por ley romana. Y el motivo por el que lo crucificaron, está directa, explícita y abiertamente incriminado en ser Nazoreo porque los Nazoreos o Nazarenos eran, junto con los zelotes, los que decían: no se puede tener de rey al César. Y eso, para los romanos, los constituía en terroristas.
Pero para los hebreos, los Nazoreos eran personas muy respetadas. Tanto, que se identificaban de un modo muy fácil para que se los reconozca: nunca se cortaban el pelo, y se lo peinaban con raya al medio.
Los Nazoreos eran descendientes de Sansón. Los Nazoreos decían que tenían tanta fe en Dios que no iban a cortarse el pelo hasta que llegara a buscarlos -lo cual muestra que los hebreos suponían la llegada como una cuestión inminente ya desde los tiempos de Sansón. El pelo era el símbolo de su fe, por eso el pelo de Sansón era su fortaleza: cortarse el pelo era sinónimo renunciar a la fe en Dios.
Por supuesto, el mismísimo Cristo en todas las pinturas está caracterizado como Nazoreo con su cabello largo y raya en el medio.
Pero los Nazoreos no bebían vino y Cristo sí. Y usaba túnica blanca como esenio. Pura integración de sectas que entre sí estaban enfrentadas, tomando de cada una lo que le servía para su misión.
Nos quedan los Samaritanos. Con los Samaritanos sucede todo lo contrario que con los Fariseos: éstos tienen muy buena prensa y estaban entre los más odiados por todos y todo porque a Jesús se le ocurre meter un samaritano como bueno en una parábola: “La Parábola del Buen Samaritano” y todos creen que entonces todos los samaritanos son buenos, pero de ningún modo Cristo estaba defendiendo a los samaritanos. Esa parábola era en respuesta a una trampa que los doctores de la ley y como los hebreos odiaban a los samaritanos, les devuelve la gentileza y maestramente invierte la situación para que ellos tengan que responder que el bueno de la parábola era el samaritano, hasta tal punto Cristo no defiende a los samaritanos que a sus discípulos directamente les prohíbe ir a verlos: “no vayas a casa de gentiles ni de samaritanos”
En la Biblia, a Pilatos lo hacen quedar como pobre hombre que en realidad no quería condenar a Cristo, pero que se lava las manos y se resigna ante los malísimos judíos que eligieron salvar a Barrabás en vez de a Cristo. Cuando hablamos de Pilatos, estamos hablando de la plana mayor de Roma, estamos hablando de lo más sanguinario de un ejército extremadamente sanguinario, como el romano. Bien, Pilatos les había dicho a los samaritanos -hay dos versiones una que los engañó y otra que les pagó- que llamen a los hebreos, con los que ustedes están enfrentados, y díganles que en el Monte Garizim, que ustedes dicen que es el verdadero, se encontraron las Tablas de la Ley, que los romanos las encontraron con sus expediciones en el ejército.
Los hebreos van en masa, en pleno fervor religioso y en cuanto estaban todos en el Monte, los romanos cierran filas detrás de ellos y los masacran. Mujeres, niños, viejos, que lo único que hacían era ir por fe religiosa. De ahí en más, los samaritanos quedaron como lo peor para cualquier hebreo. Tanto, como para que el mismísimo Cristo les diga que los eviten, junto a los gentiles. Pero para los hebreos, la cuestión era: los hebreos y la “gente” por tanto a los que no son ellos les llaman gentiles.
Meshia se traduce como “Ungido”. Se trata de la Unción con aceite, que designa, que señala, que se es Elegido por Dios. Y ¿por qué hablamos de “Mesías” y no de “Mesía”?
Se habla de “Mesías”, porque el Mesías tenía que ser doble. La gente se creía que había un Mesías y que se espera un Mesías. Pero un “Mesía” era anunciado por otro “Mesía”.
El Mesías Aarónico, de la tribu de Aarón, el Sacerdote por excelencia de los hebreos, tenía que decir: “Ese que viene ahí; ese es el Mesías que esperamos”. El “Mesía” Aarónico, tenía que anunciar al “Mesía” Davídico -que era el que iba a tener el poder militar y político. Por eso, el Mesías es automáticamente un concepto plural.
El Sacerdocio, antiguamente, era ejercido por los Levitas. Hasta su desaparición, unos seis siglos antes de Cristo, “Sacerdote” y “Levita” eran sinónimos. Luego recae en Aarón, descendiente de Leví, y Aarón fue entonces consagrado como el primer Sumo Sacerdote. El Guerrero y Político, tiene como representantes por excelencia a David y Salomón, que reinaron sobre los hebreos unificados.
En la época de Cristo, el Mesías Aarónico por excelencia, era Juan “El Bautista”. Entonces, es el que tenía que hacer el anuncio. Si no lo anunciaba el “Mesía” Juan, el “Mesía” Davídico no era el “Mesías” el que implicaba que ambos estaban unidos. La rama aarónica y la rama davídica eran las dos sangres más importantes -ambas provenientes de las 12 Tribus de Egipto-. Entonces, había que esperar un Mesías que venía de David pero que tenía que ser anunciado por el Sacerdote que venía de Aarón.
En el 60 después de Cristo, todavía estaban esperando al Mesías. Los zelotes, entonces, se cansan y arman su revolución más sangrienta. Con la ilusión de “terminar con la espera”, “el gran progreso” fue justificarse el más terrible combate hacia fuera.
Ya había habido una tremenda revuelta, en el 6 después de Cristo. Absolutamente tremenda, donde muere uno de los personajes centrales de la Biblia pero menos conocido. Pero en el 60 después de Cristo, los zelotes dicen basta. Basta del pueblo sometido a Roma. Los hebreos no podemos tener más sometimiento a Roma, vamos a hacer la sublevación más poderosa de la que tuvo historia el pueblo hebreo.
La Historia de Masada. La fortaleza de Masada. Los detalles están en Flavio Josefo.
Plinio el Viejo, Julio Africano, lo nombran poco a Jesús o directamente nada. Y Flavio Josefo, cuando lo nombra, es porque está hablando de otro que es contemporáneo de Cristo. Y estamos hablando de doce tomos de “Antigüedades Judaicas” más dos tomos de “Las Guerras Judías”, en catorce tomos no lo nombra prácticamente nunca. La conclusión, es inevitable: tan importante en su época no fue.



Como conclusión importante hasta ahora tenemos: primero que Cristo existió pero se lo nombra poco en la historia porque no se le consideró importante, tal vez porque no organizó ni participó en la guerra contra los romanos, y en segundo lugar que pertenecía a la secta de los zelotes por mucho que pueda extrañar, aunque no adoptó todas sus exigencias.

LA OTRA HISTORIA DE CRISTO capítulo II

 


Hablamos del libro del Génesis, donde en su capítulo 12, Dios le dice a Abraham “Vete para ti de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré”
¿Desde dónde, geográficamente hablando, partieron los hebreos? Exactamente ahí: Capítulo 29, versículos 1 al 55. Es el único lugar de toda la Biblia donde los descendientes de Abraham dicen de dónde venían.


Génesis 29,1:
“Siguió luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales. 2 Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él, porque de aquel pozo abrevaban los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del pozo. 3 Y juntaban allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y volvían la piedra sobre la boca del pozo a su lugar. 4 Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: de Harán somos”

Harám o también Jarám, para los hebreos Sharám. Es como decir: “Somos de Un Lugar en el que se Escucha”

La pregunta es ¿Dónde está Harám, Jarám o SHarám? Y a dónde está Jaram? Tan al Este como te lo puedas imaginar: en la India.


Vemos como los nombres, en la Biblia, tienen un significado especial y si no lo sabemos nos cuesta entender muchas cosas.


¿Quiénes honraban el Sábado como día Sagrado? Los hindúes de una zona del Norte de La India y después “los hebreos” honran el Sabbath.

¿Quiénes tenían obligación de lavarse las manos antes de comer? Había una sola cultura, que era de hindúes de una zona del Norte de la India y después “los hebreos” tiene esa misma costumbre. Lo mismo sucede con la prohibición de comer cerdo. Y casualmente en el Norte de la India, cerca de Cachemira, todavía hoy se encuentra una ciudad que tiene, como nombre ancestral Harán.

Ciudad en cuyos cimientos se hallaron restos que coinciden con la época de Abraham, en la que hubo un montón de gente que no era de la casta de los Brahmanes, se reveló ante el sistema de castas y no quisieron permanecer en la India. Gente que no eran Brahmanes. Y para decir “sin brahmán” ellos dicen Abrahán, Abraham.

“Abraham” no es una palabra hebrea. Es una que suena como como “Brahman”. Abraham como personaje no existe, no es un nombre propio, es un epónimo, alguien que encarna en sí mismo los valores de una cultura.

Los descastados de los Brahmanes -los Abrahmanes- deciden irse de la India. Emprenden un largo camino como no sabían qué había al Este de India, deciden ir hacia el Oeste y el Oeste de la India es el Este del Jordán. Esos son los Hebreos “Los que venían del otro lado” del Jordán. Y venían dirigidos por los Abrahmanes.

Finalmente, que los hebreos tengan raíces hindúes, es perfectamente coherente con el hecho de que Cristo nos va a enseñar una religión tan hindú, por no decir tan budista.
Que con exactitud metódica puede verse que reproducen, escalofriante y exactamente, la misma división de la India: Al Norte, quedó lo que llamaron “Israel” y al Sur quedó lo que llamaron “Judá”, y ya tenemos los nombres más importantes de esta historia.

Los Saduceos
Saduceo, viene de Sadoc, el Sacerdote por excelencia de la época de David y Salomón. Sadoc fue tan importante que hubo seguidores de Sadoc. A esos se los llama Sadoquitas o Saduceos. Odiados por todo hebreo. Los únicos que querían a los saduceos eran los saduceos. Eran lo más parecido a lo que hoy es la aristocracia, en el peor sentido: aparentar ser grandiosos, escondiendo sus iniquidades. Lo único que querían era poder político y social sobre los demás. Recontra ritualistas; y todo el que no era saduceo para ellos era despreciable.

No creían en la reencarnación. Eso molestaba mucho al pueblo, porque significaba que gente como Elías, el profeta querido, no podía volver y los hebreos en general, tenían mucha estima por Elías en particular y por los profetas en general. En la Biblia los saduceos no están muy mencionados porque todavía tenían poder, lo empezaban a perder en ese momento.

Los Fariseos
Viene de “Parash”, que significa separar. Porque eran otra de las divisiones que decían “nosotros somos los que tenemos la palabra verdadera de Dios porque nosotros somos los que sabemos escuchar a Dios”.

Podríamos decir que tienen “mala prensa” uno dice “fariseo” y parece que estuviera insultando, porque en Mateo 23,15 Cristo los trata de hipócritas; aunque eso estaba dirigido en realidad a los escribas. Sin embargo, los fariseos eran muy respetados por los hebreos. La mayoría era comerciantes, hombres muy cercanos al ciudadano común. No había unificación en torno a la Reencarnación. Aunque eran minoría en el Sanedrín, igualmente lograban que sus ideas se impongan.

Estas eran las dos divisiones con más poder político, pues tenían peso en el Sanedrín. Después vienen las verdaderamente importantes por el Poder Espiritual que tenían, en la medida en que se les iban separando política y espiritualidad.

Los Esenios
Sucede exactamente lo contrario que con los fariseos: los Esenios tienen excelente prensa. Y como para no tenerla: “Esenios” vienen del persa “Jasim”, que significa Santo. Hombre Santo y también Hombre Sano y también Hombre Total. Santo, Sano y Total es una misma etimología. Entonces, “Esenios” básicamente significa


Santos, Totales e Integrales. Conjunción que significaba que fueran a los que el pueblo más respetaba y a los que las otras divisiones más se les escapaba, porque nadie estaba a la altura de un esenio.

El factor diferencial de los esenios ¿cuál era? Que eran todos sanos, porque no necesitaban aparentar y no les interesa el poder.

Solamente se interesaban en hacer lo que decían.

La Palabra más creadora la tenían los esenios. Qué quería decir eso, que el esenio decía que estabas liberado de una enfermedad y estabas curado.

Los Manuscritos de Nag Hammadi, de Egipto y Los Manuscritos del Mar Muerto, son todos manuscritos en su 90% esenios.

Cristo era de todas las comunidades menos saduceo, pero de cada una tomó lo que le servía. Cristo era de todas, pero al mismo tiempo se diferenciaba de todas. Por ejemplo Cristo no se lavaba las manos antes de comer. En la Biblia se lo recriminan y sin embargo, según la filiación de Pablo, era fariseo que si se lavaban las manos antes de comer.
Cristo se bañaba -cosa rara entre los hebreos de la época-, y los únicos que se bañaban eran los esenios. Cristo usaba túnica blanca, varias veces en la Biblia está descripta su túnica blanca. Y los esenios usaban túnica blanca. Pero Cristo se peinaba al medio, y los esenios tenían prohibido peinarse al medio. Todo esto significa que Cristo adopta una integración absoluta de todas las Sectas.

Los esenios se bañaban todos los días, nada más. Pero era algo tan raro para los hebreos de la época que bañarse a diario los hacía un poco sospechosos. Porque esto de andar desnudo, bañándose en el lago, todos hombres juntos ese Ritual Sagrado contribuyó en mucho a que se sospeche de la secta esenia, y se la relacione con lo sexual y lo homosexual.

Primero, para entrar a los esenios había que ser bellísimo. La leyenda llega a decir que había que tener proporciones áuricas.


De hecho, posteriormente, los esenios abren una comunidad para quien quiere casarse y tener mujer como para que se acabe ese problema. Los esenios eran lo más parecido a los pitagóricos: Súper Esotéricos, les interesaba lo Divino, las leyes que generan la realidad. Eran sanadores por excelencia y no había enfermedad que no pudieran sanar. Como Cristo era esenio, muchos de sus “milagros” eran de sanación. Los que no eran esenios no sabían lo que los esenios hacían y por supuesto que les parecían milagros.


Para ser esenio había que ser Davídico o Aarónico. De las 12 Tribus de Israel, las dos verdaderamente importante eran la de David y la de Aarón. David era el poder político y guerrero. Aarón era el poder sacerdotal.

El esenio, tenía que provenir de alguna de esas dos tribus. El esenio más famoso de la época, era un aarónico conocido como Juan el Bautista.

Es cierto que también Cristo era esenio, pero Cristo se diferenciaba en muchas cosas de los esenios. En cambio Juan era “El Esenio” ortodoxo de la esencia esenia de la época, con todas sus costumbres únicamente esenias: despertarse al amanecer, honrar al Sol y siendo inflexibles, ser pacifistas en extremo. Tan pacifistas e inflexibles que generaron su opuesto.
Y ese otro polo que surge como opuesto a los esenios es la cuarta secta de los hebreos. La composición interna de los esenios entre Davídicos y Aarónicos, generó que los Guerreros Davídicos se enfrentaran a los Sacerdotes Aarónicos. De los pacifistas esenios surgen entonces los terribles “zelotes” fundados muy poco después del nacimiento de Cristo por alguien que, por ahora, es solamente un nombre Judas de Gamala.

Vemos como la Iglesia se ha preocupado de ocultarnos, entre otras cosas que veremos, cual era la adscripción de Cristo, si pertenecía a algún grupo y aquí vemos que si.

LA OTRA HISTORIA DE CRISTO capítulo I





Empezaré diciendo que esta historia no es mía, pues ni yo he centrado mi vida en conocer la verdadera historia de Cristo, ni he pretendido nunca conseguirlo aunque me lo haya preguntado muchas veces. Pero como hay gente para todo, un argentino llamado José Luís Parise, ha dedicado más de 30 años de su vida a averiguar esta historia viajando por todo el mundo y buscando todos los escritos que se hubieran realizado sobre este singular personaje utilizado por la Iglesia Católica y otras iglesias derivadas de ella, para vivir a costa de los seguidores y hacerlos sus esclavos con el lavado de cerebro correspondiente.

Basándome en el libro LA HISTORIA OCULTA DE CRISTO escrito por este hombre luchador y viajero iré narrando y comentando lo que él transmitía en sus múltiples cursos o seminarios que ha ido ejecutando por América y Europa.

Empieza diciendo que “a un humano no se nos puede proponer el modelo de alguien que nace y se escucha la voz en los cielos <<este es mi hijo en el que tengo mi complacencia>> y una madre virgen lo parió y además se murió en la Cruz y lo pueden matar que total resucita y camina sobre el agua y levanta muertos de la tumba... yo como humano no puedo hacer ninguna de esas cosas, no me sirve ese modelo”

Y tengo que decir que tiene toda la razón, que es un modelo muy inadecuado, pues un hombre jamás podrá imitar, ni siquiera acercarse, a la forma de vivir y actuar de un ser, al que encima se le considera Hijo de Dios Padre, es decir Dios mismo en su segunda persona, pues por mucho que uno se esfuerce nunca llegará. Es como la cuadratura del círculo, después de querernos convencer de que Dios Creador nos ha hecho a su imagen y semejanza, al final resulta que es el mismo dios el que se hace a nuestra imagen y semejanza. ¡Genial!

Después nos aclara que los llamados cuatro evangelios son algunos más, en realidad más de trescientos y entonces comenzamos a vislumbrar que aquí hay gato encerrado cuando solo se nos habla de cuatro. Por tanto cabe preguntarse cual fue la razón de ocultarnos la existencia del resto de los evangelios y la respuesta podría ser que sencillamente si los fieles seguidores del cristianismo hubieran conocido esos otros evangelios hubiéramos aprendido las Claves de la Vida y entonces ya no necesitaríamos mediadores entre nosotros y lo Divino.

En el Antiguo Testamento se dice:
Libro de Daniel 9,24 -27:
“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. 25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. 27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”

Esta era la supuesta profecía sobre el triunfo del Mesías sobre la esclavitud de los judíos por los romanos.

La medida del tiempo o mejor su interpretación era muy variable pues podían ser, tanto grupos de días, como de meses, o de años por tanto desde 49 semanas de 7 días, apenas un poco menos de un año, hasta 70 grupos de 7 años, es decir 490 años.

El autor nos dice que “los judíos ya estaban muy bien siendo esclavos de los Romanos. Cada vez les molestaba menos honrar al César, como ya venía ocurriendo desde la época en que Egipto los tenía bajo yugo, cuando Moisés sube a la montaña, baja con sus 10 Mandamientos y comprueba que estaban adorando otra vez al becerro de oro.

Los judíos estaban muy molestos de que Yahvé al final siempre estuviera enojado. Y en la época romana, más de 10 siglos después, Dios seguía enojado y que nunca los liberara, que al final hicieran lo que hicieran, siempre estaba mal, aun cuando había habido, históricamente, un Siervo Justo Sufriente como Samuel.

Samuel era el último juez de las tribus Hebreas. Cuando las doce tribus Hebreas se dividieron, se produce un problema que es quién decidía sobre el pueblo Hebreo. Dios les revela que el que tenía que decidir eso era el juez de las doce tribus, y el juez de las doce tribus se llamaba Samuel. Los hebreos lo respetaban muchísimo. Pero había un serio problema: las otras culturas no lo respetaban, porque Samuel era un juez, no era un rey.
Entonces los hebreos se rebelan contra Dios y le dicen “danos un rey, como tienen todas las demás, no queremos un juez, nada más”. Yahvé le dice a Samuel “dales el gusto, ya se van a arrepentir”, todo esto es antiguo testamento. ¿Quieren un rey? Está bien, al primero que entre por la puerta de la ciudad, úngelo rey. Y el primero que entra, es Saúl. Al principio es un buen rey. El personaje entró, Samuel lo unge, y ahora de pronto era el rey de los hebreos. Obviamente no entendía nada, pero a poco a poco empieza a hacer un buen reinado, al principio, hasta que tiene que pelear contra los filisteos.

Cuando tiene que pelear contra los filisteos tiene que esperar hasta que llegue Samuel, para que Samuel haga el Ritual Sacerdotal antes del combate. Pero ahí empezaron los problemas, pues Saúl no cumplió su palabra. Se debe hacer primero el ritual y después el combate. Pero Samuel tardó más de lo que a Saúl le hubiera gustado, y Saúl hizo el combate sin cumplir con el Ritual y obviamente no le fue nada bien.

Ahí empieza Samuel a sufrir mucho. Samuel sufría porque vio que el pueblo estaba en manos de alguien que no cumplía su palabra. Paso siguiente, el rey Saúl.

Dice: “Está bien me equivoqué, no lo hago más”pero no había el más mínimo arrepentimiento, la vez siguiente se equivoca peor. La vez siguiente cuando tiene que hacer un nuevo ritual, Samuel le dice a Saúl: “He tenido un sueño profético. Debes matar a todos sus animales, antes de entrar en combate”.

Aunque había motivos sólidos para matar a los animales, Saúl mató los animales hasta donde quiso y otra vez no hizo lo que dijo. Cuando llega Samuel y ve eso, Samuel le dice “te desunjo, no eres más el rey”. Entonces Saúl lo toma de la túnica “no, no me hagas eso”y le rompe la túnica. De ahí viene el dicho “rasgar las vestiduras”. Cuando le rasga las vestiduras, Samuel le dice como tú me has roto a mí las vestiduras Yahvé te rompe a ti el reinado.
Conclusión inevitable: cuanto más justo era Samuel, más mal le estaba yendo a Israel. Ahí se inicia el argumento que, como vimos, se extenderá hasta los días de Cristo acerca de que el mismo pueblo que padece, es el responsable de su propio padecimiento: Dios les había dado un Juez, muy justo; pero se apartaron de la voluntad de Dios pidiendo un rey para ser como los demás y ese rey, precisamente, fue su perdición.

Luego viene el enfrentamiento entre hebreos y filisteos siendo el ejército de estos últimos mucho más poderoso y la leyenda de David y Goliat.

Así David en lugar de ir a lo denso a los combates, a los golpes, a la espada, él recurrió a algo más sutil, arrojar una piedra. Y la piedra derriba a Goliat.

A partir de ahí, David, aunque Saúl no había sido destituido formalmente, pasa a ser el verdadero y gran rey de los judíos. Y el hijo de David, será otro personaje clave –aunque ya no tan determinante en la historia de Cristo- Salomón.

Ya tenemos armados los personajes claves del Antiguo Testamento más relacionados con Cristo, y de ser nombres vacíos pasaron a tener entidad propia.

“Shamuel” significa al mismo tiempo “Escuchado por Dios” y “Dios ha Escuchado”. Ese es Samuel, El Justo que busca a Dios, El que Escucha y es Escuchado.
¿Cuál es el significado de hebreo? Concreta y enigmáticamente“venidos del otro lado”, “los que vinieron del otro lado”.

¿Por qué del otro lado? Porque cuando los hebreos empiezan su peregrinación, 12 siglos antes, de Abraham, vienen “de otro lado” y es tan difícil como fundamental y súper clave entender cuál era ese “otro lado”, en principio –y sólo en principio- es del otro lado del Jordán, pues venían de mucho más al Este que del Jordán. “Hebreo” es el que forma parte de ese grupo.

De hecho, exactamente eso es lo que dice el Libro de Josué 24,2:
“Así dice Jehová, el Dios de Israel: “Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor, y servían a dioses extraños. 3 Yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del río y lo traje por toda la tierra de Canaán”Pero lejos de esclarecerse y cerrarse, el tema ahí recién se abre, pues tal procedencia desde el Este del Jordán, remite a uno de los versículos más importantes de uno de los Libros más importantes de toda la Biblia.

UNA NAVE ESPACIAL LLAMADA TIERRA Capitulo XLII Síndone 9





Este es el último capitulo de la Síndone

El Sudario fotografiado en alta resolución

A petición del Vaticano, la empresa HAL9000, experta en fotografía digital de alta resolución, digitalizó la imagen del Sudario el 22 de enero de 2008.Por medio de la fotocomposición de 1600 fotografías, se generó una imagen gigantesca de 12,8 gigapíxeles que, según los técnicos que la revisaron, permitiría un análisis a simple vista excepcionalmente detallado de la misma, como si se estuviese mirando a través de un microscopio.

Ante la posibilidad de ocurrencia de una alteración físico-química debida a la exposición a la luz, se garantizó la integridad del sudario mediante el uso de sistemas de protección probados y aprobados por el Laboratorio de Fotometría del Instituto Central de Roma para la restauración, sistemas que ya habían sido adoptadas en el relevamiento de La última cena, obra de Leonardo da Vinci.

Como el proceso de toma de los cientos de imágenes resultó complejo, con la participación de personas y equipamiento de alto perfil tecnológico, la BBC se encargó de registrarlo. La primera fase de procesamiento permitió la creación de una reproducción detallada a tamaño original y una reproducción a escala de 12 metros de longitud, que se expusieron en la Catedral de Novara (Duomo di Novara) y en la plaza ubicada enfrente como símbolo del proyecto cultural Passio 2008.

El Sudario de Turín y los evangelios

En alguna ocasión los evangelios han sido aducidos como argumento contra la autenticidad del lienzo. Eso ocurre ya en el primer documento conocido que se opone a la autenticidad, la carta que el obispo d’Arcis dirige al papa Clemente VII. En ella, entre otras consideraciones, advierte que, de haber sido conservada la mortaja de Cristo, los evangelistas no hubieran dudado en consignarlo en sus relatos. Para encontrar una referencia directa a la conservación del sudario por los discípulos –aunque sin imagen‒,Thomas de Wesselow se remite a la leyenda georgiana de Santa Ninó (siglo V) y mantiene la hipótesis de que las apariciones de Jesús serían en realidad visiones extáticas del sudario.

Un problema diferente es el de la incompatibilidad entre los evangelios sinópticos y el de Juan. Los primeros hablan de la mortaja de Jesús como una sábana y el último se refiere a un pañuelo para tapar el rostro y unas vendas o lienzos que ataban o ligaban el cuerpo (Juan 19:40 y 20:5-7). Aparte de los problemas de armonización, que es un tema ampliamente discutido en la exégesis cristiana, el Evangelio de Juan resultaría incompatible con el sudario de Turín. Desde el campo sindonológico se ha propuesto diversas soluciones. André Feuillet considera el término othonia que usa Juan como un diminutivo poético o familiar. Sin embargo, otros exégetas insisten en que el plural continuaría haciendo imposible la compatibilización. Édouard Delebecque, ateniéndose al significado de ἔδησαν (atar) en Juan 19:40 y el plural de othonia, concluye que solo se puede entender el pasaje como hablando de vendas que ligaban el cuerpo. Prácticamente todas las versiones bíblicas traducen como vendas o lienzos.

Por tanto si los mismos evangelios canónicos hablan de vendas para el cuerpo está claro que no era una sábana, luego el sudario de Turín es una falsificación.

Análisis artístico
Hay muchas similitudes entre la imagen de la sábana y las representaciones pictóricas tradicionales de Jesús. Aquí se muestra el mosaico de Cristo Pantocrátor de la iglesia de Daphni, en Atenas.

La imagen del lienzo de Turín presenta rasgos del arte bizantino y gótico que han sido reconocidos por diversos autores. Paul Vignon señaló más de una docena de coincidencias en el rostro, que incluyen detalles que, según él, se podían ver en la mayoría de las representaciones bizantinas de Cristo. Dan Scavone señala como la imagen de Turín es similar a las lamentaciones y epitaphioi del siglo XII. Basándose en estas semejanzas, mantienen estos autores que el arte bizantino habría formado sus cánones de representación del rostro humano en la imitación del lienzo de Turín. Esto sería una prueba de su existencia anterior al siglo VI.

Así cabe la posibilidad de que anteriormente al siglo XII existiera un lienzo con esa imagen y que se copió en el medievo o más tarde.

Noemi Gabrielli, experta que examinó la tela en 1973, la consideraba una obra de un artesano renacentista. Ella creyó observar en la imagen técnicas similares al sfumato de Leonardo Da Vinci, sin llegar a atribuirle la tela personalmente. Sobre esta base lanzó la hipótesis de que la tela original pudiera haber sido sustituida a finales del siglo XV, idea que fue recogida por Lynn Picknett y Clive Prince para atribuir la imagen al propio Leonardo, del que sería un autorretrato.

Otros autores, como Denis Dutton, o Gregory S. Paul, encuentran la relación más bien con el gótico que con el arte bizantino. Para estos autores, la posibilidad de que el arte haya imitado una figura desconocida en la Antigüedad es prácticamente nula. Más bien consideran las semejanzas como una prueba contraria a la autenticidad, siendo el artista que hizo el sudario el que siguió modelos artísticos de su época. William S. A. Dale, experto de la National Gallery of Otawa, señala el extraordinario parecido del lienzo de Turín con el Epitaphios serbio de Milutin Uros (1300 aprox.), lo que, a su juicio fecharía el primero a partir de finales del siglo XIII.

Ciertas desproporciones anatómicas, que no son compatibles con una representación realista de un cuerpo humano, han sido señaladas como prueba de que la imagen de Turín es una obra iconográficamente asimilable al arte bizantino o bizantinizante. Por ejemplo, la longitud desmesurada de los dedos.

Análisis de perspectiva óptica

Una objeción más a la sábana gira en torno al llamado asunto de la proyección de Mercator. La sábana muestra una imagen tridimensional proyectada sobre una superficie bidimensional plana, como las pinturas y fotografías. Una auténtica sábana mortuoria, en cambio, tendría una disposición casi cilíndrica sobre la superficie tridimensional de la cara, o aún más irregular, si cabe. La imagen resultante presentaría una distorsión lateral antinatural, con un brutal ensanchamiento a los lados, en vez de la típica imagen fotográfica que cualquier observador esperaría; y menos aún una imagen tan excesivamente alargada como la de la tela. Además, si el lienzo hubiera reposado sobre el cuerpo, las zonas de contacto se habrían marcado de otra manera que las que estuvieran separadas de la tela. Para evitar estas objeciones y otras relacionadas, Gilbert Lavoie formuló la hipótesis de que la tela estaba flotando en el aire en posición horizontal cuando se imprimió la imagen. Esta hipótesis, como el mismo Lavoie reconoce, no tendría explicación natural.

Es decir, que como la hipótesis de que se produjera la imagen de forma milagrosa por una radiación de una energía desconocida queda descalificada por la posición natural de la sábana pegada al cuerpo, añadimos otro milagro, una fuerza misteriosa pone la parte superior de la sábana totalmente plana para que se imprima la imagen tal como la vemos. En fin, yo entiendo que la fe es ciega ¿pero tanto?

La Sábana Santa, Catedral de Turín

La Iglesia católica no se ha pronunciado nunca de manera oficial sobre la autenticidad del sudario. En 1998, el papa Juan Pablo II declaró:

Dado que no es una cuestión de fe, la Iglesia no tiene competencia específica para pronunciarse sobre esas cuestiones. Ella confía a los científicos la tarea de continuar investigando, de manera que se puedan encontrar respuestas satisfactorias a las preguntas relacionadas con esta sábana, la cual, según la tradición, envolvió el cuerpo de nuestro Redentor después de haber sido bajado de la cruz. La Iglesia insta a que la Sábana Santa se estudie sin posiciones preestablecidas que den por descontado resultados que no son tales; ella los invita a actuar con libertad interior y respeto atento, tanto para la metodología científica como para la sensibilidad de los creyentes.

Gian Maria Zaccone, director científico del Museo de la Síndone, distingue varias etapas en el culto del sudario, que pueden corresponder grosso modo con la actitud de la Iglesia: la búsqueda de un rostro para el Cristo; la presencia tolerada del sudario; la acogida del sudario dentro de la liturgia y la devoción católica (que incluiría la instauración de un día de la Sábana Santa con su culto especial en 1506); apertura a los estudios científicos.

Dentro de la Iglesia católica existen opiniones contrarias y favorables a la autenticidad, como fue evidente en la polémica en torno al descubrimiento y publicación del llamado Memorándum d'Arcis. En aquella ocasión, incluso instituciones religiosas, como la Sagrada Congregación de Indulgencias y Sagradas Reliquias, se pronunciaron en contra de la autenticidad o declararon que esa posición no era punible (Santo Oficio).

Pues esto es lo que hay con opiniones encontradas de los supuestos expertos. Ahora después de todo esto cada cual que haga sus análisis y que se quede con el resultado que quiera. Yo pongo la información pero las conclusiones son vuestras.

Soy consciente de que algunos dirán “podrías haber dicho desde el principio que es una pintura y no habrías necesitado escribir tanto” pero los que si leéis y sabéis cosas me habríais preguntado ¿y por qué no nos hablas de esto y de lo otro? Yo estoy a favor de los que leen.

Pronto publicaré un estudio sobre la vida de Jesucristo, la que nos han contado y la que no.

Gracias por seguir mis escritos.