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viernes, 3 de julio de 2026

GUIANDO A LOS JÓVENES EN LA PINTURA





El arte en general y la pintura en particular es un camino difícil de comprender para aquellos que nunca se han adentrado en el mismo, por lo cual resulta muy conveniente que los artistas, cuando realizan una exposición, inviten a los responsables de colegios e institutos de enseñanza a que sus jóvenes asistan a la misma y que uno de los artistas les haga de cicerone y les guíe y explique.


Eso es justamente lo que yo he hecho en varias ocasiones.


Pinchad en este enlace.  EXPOSICIÓN GUIADA

martes, 3 de octubre de 2023

EL ARTE, LOS ARTISTAS Y LOS DEMÁS

 

                            Foto del artista fotógrafo Santiago Gómez

Hay muchas personas y entidades que están muy interesados por los artistas como las galerías de arte, las ferias de arte, las escuelas y academias de arte, los editores de libros, los creadores de NFT, los creadores de cursos para fabricar un NFT y los de “como vender tu arte”, las asociaciones de artistas que promocionan no a los artistas sino sus exposiciones y concursos por las que cobran una cuota por obra, los organizadores de exposiciones tanto a nivel nacional como extranjero que cobran una cuota por obra, los ayuntamientos que promocionan exposiciones para quedarse con un cuadro o bien promocionan concursos cobrando una cuota a cambio de un pequeño trofeo, diploma o certificado……pero ninguno de ellos se preocupa realmente por ayudar a los artistas en su promoción pues no hacen publicidad alguna ni citan a coleccionistas o gente realmente interesada por las Bella Artes, que podría ayudar a los artistas, todo es solo imagen, propaganda para ellos mismos.

En las fotografías que vemos de las exposiciones que realizan unos y otros, no son de las obras y los artistas sino de la sala, el día de la inauguración, cuando está más o menos llena de público y vemos solo eso, el público, que curiosamente, en la mayoría de los casos no está mirando a las obras sino charlando de espaldas a ellas como cualquiera puede observar. El resto de los días la sala está prácticamente vacía.

Y ¿por qué sucede esto? Sencillamente porque para cualquiera de estos que aparentan promocionar el arte y a los artistas, realmente se promocionan a ellos mismos para conseguir que los artistas crean que en estos lugares se promocionarán y venderán, y así “aflojen” la cuota que pagan por cada obra que expongan.

Tengo que decir que hay muy honrosas excepciones de galeristas que se esfuerzan por promocionar a sus artistas y conseguir ventas, pero dado como está “el mercado” no encuentran la manera de alcanzar esa meta. No obstante, la mayoría ni se molestan.

Todo esto es una pantomima en la que la mayoría de los artistas pican y la siguen, aunque no obtengan ningún resultado.

Algunos tienen “la suerte” de vender 1, 2 ó 3 cuadros al año y se sienten tan ufanos de anunciarlo en las redes y, en general, deben hacerlo por un valor que, en el mejor de los casos, cubre el gasto provocado por su producción.

El Renacimiento alcanzó su gran esplendor gracias a que los ricos, los poderosos, consideraron que una forma de manifestar su poder no era solo mediante las guerras y las posesiones de territorios o naciones sino también mediante la adquisición de obras de arte y la promoción y ayuda a los artistas de lo cual hacían gran ostentación.

Hoy, los ricos hacen ostentación de su vivienda o viviendas, los coches que conducen, la vestimenta y joyas que lucen especialmente las mujeres y los grandes eventos a los que acuden. La clase media, aunque a otro nivel inferior, utilizan los mismos signos de “riqueza” a los que es necesario añadir los relojes y teléfonos móviles. Los pobres se tienen que conformar con presumir de teléfonos y solo unos pocos forofos, pues el resto tiene dificultades para llegar a fin de mes.

Bueno sería que todos los que se dedican a “vender arte” sin conseguirlo, se dedicaran a mentalizar a la clase alta y media, así como a las grandes corporaciones financieras, tecnológicas e industriales, que la forma más importante de presumir de poder adquisitivo y los demás poderes, es hacer ostentación de las obras de arte que poseen y muy especialmente del mecenazgo que desgraciadamente se ha perdido. En mi opinión, deberían crear un plan, entre todos, para impregnarlos de lo importante que sería para su prestigio adquirir obras de arte, aparte de que pueden revalorizar sus inversiones con el paso del tiempo.

Por tanto, en vez de preocuparse de dar una imagen falsa del arte de nuestro país, haciendo que todo lo pague el artista, todos deberían preocuparse de aumentar el número de personas interesadas por el arte, pues el problema principal con el que contamos hoy los artistas plásticos es que somos muchos más en número que los interesados por el arte y por este camino no vamos a ninguna parte. Si queremos cambiar la realidad existente habremos de cambiar nuestra forma de actuar.

La música, el teatro, el cine y demás espectáculos, no veo como podrían progresar si la entrada fuera gratis y los artistas tuvieran que pagar la sala de exhibición y demás gastos, como hacemos todos los artistas plásticos. Y eso que las artes plásticas se materializan en una obra que se lleva el comprador, en las otras artes no se lleva nada, solo regala sus ojos y sus oídos durante un corto espacio tiempo a  cambio de la cuota de entrada. ESTO HAY QUE CAMBIARLO.

A lo mejor lo que deberíamos hacer es montar un espectáculo en las exposiciones y naturalmente cobrar la entrada con derecho a una bebida y un aperitivo ¿Que os parece? Y presentar el espectáculo todas las tardes, tal como se hace con los conciertos de música, teatro de variedades, etc. y una vez que la gente está dentro explicarles lo que es el arte y lo que representan las obras expuestas, buscando que las sientan, pues hemos de atacar a los sentimientos, no al intelecto, ya que pensar les cuesta un esfuerzo.

lunes, 31 de julio de 2023

CON FLORES A MARIA

 

 




 

En mayo de 2019, en una exposición en Córdoba, una obra pictórica  fue atacada por un joven a cara descubierta, rasgando la tela de arriba a abajo. 

https://www.vidanuevadigital.com/2020/01/14/la-justicia-considera-que-el-cuadro-con-flores-a-maria-atenta-contra-los-sentimientos-religiosos-de-la-iglesia/

https://www.eldiadecordoba.es/provincia/flores-denuncias-Maria_0_1355864590.html

 

No siempre las interpretaciones de los espectadores son acertadas y todavía es menos acertado destruir la obra que contempla porque no le gusta. En mi opinión, considerando el título de la exposición MACULADAS SIN REMEDIO y de la obra “Con flores a María” y considerando las declaraciones de la autora Charo Corrales que indica que es un autorretrato, el cuadro viene a decir que ya es hora de borrar ese arquetipo de mujer que ha de ser pura y virgen, concebida sin mácula, inmaculada, es decir sin mancha alguna, por la mujer real y del siglo XXI que tiene mácula, es decir que tiene sexualidad y erotismo reivindicando su libertad de acción. Por lo tanto, el único error de la autora ha sido no haber explicado su obra a los ignorantes ultraconservadores que no aceptan otros planteamientos que sean diferentes a los suyos.

 Entiendo que el artista debe ser libre de utilizar el método que considere oportuno para expresarse y considero en este caso que no falta el respeto a nadie. Otra cosa son las interpretaciones que haga cada uno de las que solo él es responsable no la artista. Interpretar de manera errónea lo que tiene delante es de ignorantes y si esto le lleva a la violencia de destruir la obra por su intolerancia es de ser ultraconservador religioso, cosa que no predicó Jesucristo. Recuerda la parábola del fariseo y el publicano.

Yo considero que no debe haber tabúes de ningún tipo y de igual manera que los cristianos hacen sus manifestaciones, no solo en los templos y en sus casas sino también en la calle y por tanto en público, tanto si son signos, palabras, procesiones, etc. entiendo que se les debe respetar, de igual manera cuando los no cristianos se manifiestan acorde con su visión personal también se les debe respetar y especialmente si hablamos de expresión artística.

La influencia de la Iglesia Católica en la interpretación del mundo es muy fuerte después de 2000 años de dominación por tanto tenemos una cultura común incluso los no católicos y por ello manejamos los mismos símbolos, es inevitable.

En cuanto a los dogmas que entiendo que el creyente debe acatar, los no creyentes no deben acatarlo pero si respetar que los creyentes lo acaten, aunque esto no significa que los no creyentes no puedan expresar su punto de vista respecto a dichos dogmas pues incluso las leyes actuales defienden el derecho a la libertad de expresión y siempre hay que distinguir entre lo que es ofender y lo que es darse por ofendido que es una cuestión de interpretación.

La Iglesia Católica hasta el siglo III y IV no puso ninguna objeción a que los sacerdotes se casaran y fue entonces cuando comenzaron a plantearlo desde el Vaticano, fue a partir del siglo XI cuando esa idea empezó a tomar fuerza que desencadenó en los dos concilios de Letrán el primero, en 1123, el segundo en 1139.que quedó instituido el celibato impidiendo casarse y tener concubinas y todo para evitar las herencias del patrimonio de la iglesia. Ya sabemos todos en que derivó esta medida en la pederastia de muchísimos sacerdotes que hemos tardado casi un milenio en descubrirlo. Así el patrimonio de la iglesia esta a salvo a costa de destruir miles de vidas de niños inocentes. No obstante los curas imponen a los fieles la idea de que todo lo relacionado con el sexo es pecado salvo que solo se utilice para la procreación y la gente es tan simple que se fija en lo que dicen y no en lo que hacen. Han contaminado con su adoctrinamiento a millones de personas, de tal manera, que el simple hecho de ver un desnudo les escandaliza, cuando en todas las iglesias hay un hombre desnudo clavado a una cruz bien sea pintura o escultura y de igual forma están María Magdalena, San Esteban, San Sebastián, Adán y Eva, etc. Y el propio Vaticano tiene representados el mayor número de desnudos por metro cuadrado del mundo gracias a Miguel Ángel, así yo entiendo que los cristianos deberían hacer una revisión mental de este tema.

Entiendo que el arte no debe tener límites salvo que se dañe físicamente a los demás. En el cine ya no hay censura, salvo por parte de Vox, pero si recomendaciones para proteger a los menores y son los padres de esos menores los que deben velar por sus hijos y no prohibir por eso la película. De igual manera con una sala de arte. Entiendo que los mayores no necesitan protección y si no les gusta una obra pueden pasar de ella y si no les gusta una exposición tienen libertad de marcharse, pero no es admisible que destruyan una obra porque no les gusta o porque malinterpreta lo que ve y se da por ofendido. Imaginad que como a alguien no le gusta una película sube a la sala de proyección y destruye la película sin más. No parece que sea admisible.

Siempre puedes informarte antes y de cualquier manera puedes aprovechar para explicar a tus hijos tus puntos de vista. "No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno", decía Jesucristo.

El mundo es como la televisión, tiene de todo, lo que nos gusta y lo que no. Tú tienes el telemando y la capacidad de cambiar de canal pero no puedes prohibir los canales que no te gustan o imponer a los demás tus ideas. Vivir y dejar vivir.

 Creo que para juzgar la obra es necesario verla en directo y me parece aventurado presuponer que su falta de calidad pictórica la quiera compensar con la presunta provocación, tal como se dijo en algún periódico.

 

martes, 2 de febrero de 2021

ANÁLISIS DEL MERCADO DEL ARTE

 Después de las preguntas que os he hecho a través de facebook os diré como veo el panorama y lo que considero que podría ayudarnos. Pero vosotros podéis aportar vuestras ideas pues todos vamos en el mismo barco.






Si nosotros no cambiamos no cambiará nada por si solo, si cambiamos solo unos pocos tampoco cambiará nada, si cambiamos la mayoría las cosas cambiarán poco a poco, pero si cambiamos todos al unísono todo cambiará más rápido.

En mi opinión, no exponer, por si solo, no resuelve el problema, pero contribuye a corto/largo plazo, a cambiar el sistema actual de exposición/ventas, aparte de ahorrar dinero gastado inútilmente, a algunos les servirá para que aprendan como llevar su negocio de forma que contribuya a la proyección del artista, ese debería ser su trabajo y no simplemente alquilarte la sala para colgar los cuadros.

El problema no es solo de las artes plásticas sino que se ha extendido casi a todas las artes. En literatura, las editoriales, eres tú quien las contrata a ellas para que publiquen tu libro, no te contratan ellas a ti, por lo cual en vez de pagarte ellas, les pagas tú por el trabajo y luego te cobran una comisión por las ventas o bien tú te ocupas de las ventas y te llevas todos los libros a casa.

En música tienes que pagar un local de ensayo después de gastarte la pasta en los instrumentos, micrófonos, amplificadores, etc. y luego le pagas a la sala de conciertos por actuar y el costo lo puedes rebajar por un porcentaje de la consumición del público, te piden un mínimo de asistentes, etc. lo mismo en bares con microescenario.

En algunos restaurantes, sucede lo mismo con cantantes incluso de ópera.

Es decir, la gente de los negocios, en vez de gastarse dinero en publicidad para llevar el público a su local, permiten actuar a artistas que lo pagan todo y encima les llevan público a su local, con lo cual ganan prestigio y dinero a costa nuestra de manera total,

Conozco bien estos temas porque en todos ellos me he metido, bien yo directamente o bien mis hijos en la música.

La parte importante es que si la gente no sabe valorar nuestro trabajo nunca comprará y el arte seguirá siendo solo para la élite y si eso es así, los artistas que no sean los elegidos no venderán jamás y no podrán vivir de su arte, por tanto.

El punto clave, es crear la necesidad en el público de tener un cuadro en su casa y eso es trabajo nuestro ya que quienes lo tendrían que hacer no lo hacen. En mi opinión, crear la necesidad de poseer un cuadro, es como la necesidad de tener un coche, teléfono móvil, un televisor o un reloj, pues si bien tienen su utilidad, también tienen una parte lúdica y de prestigio.

Tenemos que democratizar el arte.

Este objetivo tiene dos vertientes sobre el público: los mayores y los pequeños.

En cuanto a los mayores debemos ser nosotros quienes a la hora de poner la foto de un cuadro nuestro, en las redes, expliquemos lo que hemos hecho, como y por qué, su significado, una descripción poética… y esto con las mínimas palabras, porque el personal no está muy acostumbrado a leer y enseguida se cansa, entonces no lo lee y no se entera de nada. Es necesario seducirlos y para ello debemos enseñarles lo que deben ver y lo que deben sentir, como hace la publicidad con las colonias, los coches…

Hay que tener en cuenta que para la mayoría de quienes ven pintura en las redes es un sustituto de las revistas del corazón, donde se ven retratos de famosos del cine, de la farándula y del deporte principalmente. Así se ahorran comprar las revistas. No saben de que va y no tienen intención siquiera de comprar ,solo de ver fotos como cuando ven esto y fotos de paisajes o casas en las peluquerías, por eso les gustan más los cuadros hiperrealistas que se acercan a las fotos y prefieren los retratos pues es el hábito contraído, es un reflejo condicionado.

Evidentemente también hay personas que son amantes del arte y que tienen como costumbre visitar museos principalmente, aparte de galerías de arte, y aunque no sean expertas en arte, en su mayoría, están acostumbradas y saben apreciarlo, han visto bastante y utilizan como complemento las redes digitales para disfrutar de la contemplación del tipo de pintura y escultura que les gusta. Estas deben ser nuestro primer objetivo.

Y no nos engañemos, quienes más visitan las redes de arte somos nosotros los artistas, no tanto los museos y galerías de arte, los que tenemos años de experiencia y los que no. Y aunque muy pocos comentan un cuadro, puesto que ni siquiera los pintores sabemos explicar lo que vemos, nos falta entrenamiento, salvo las típicas exclamaciones ¡Fantástico! ¡Maravilloso! etc. Ninguno tenemos idea de comprar sino de vender. Por tanto, fundamentalmente enseñamos nuestro trabajo a nuestros colegas, luego… vender vender no venderemos nada. Todos estos grupos de Facebook que agrupan a pintores especialmente y algún escultor, es realmente un “petit comité” entre artistas que por tanto no trasciende al público en general. Nosotros nos lo guisamos y nosotros nos lo comemos. Algún grupo crea competición por estar en la portada o cosas parecidas y yo no entiendo dicha competición, basada en los ME GUSTA de la gente que depende del número de seguidores que tengas, amigos y familiares, así gana el que tiene más seguidores y no el mejor cuadro, en fin, todo un “tótum revolútum” que para nada sirve, pero nos gusta estar, creemos que nos sirve para algo, pero es una ilusión, tal como lo hacemos no sirve para nada. Al final todo es vanidad.

Relativo a los pequeños, habría que buscar la forma de que, en la enseñanza, dieran más horas semanales sobre arte, con el enfoque de aprender a apreciarlo, a amarlo, no de saber nombres de cuadros y de artistas plásticos y fechas y lugares que luego preguntan en examen y que hacen coger odio a la asignatura. En la enseñanza siguen con el roll de que hay que aprender todo de memoria, salvo honrosas excepciones, que las hay.

Una forma plausible es que fueran los padres quienes exigieran a la administración que haga este cambio, podría ser a través de las AMPAs.

La otra vertiente es servir nosotros de guía en nuestras exposiciones, para que asistan chavales de colegios e institutos y contarles sobre la marcha las características más sobresalientes de los cuadros que la componen, como yo he hecho en unas pocas ocasiones o ver de dar una charla en colegios e institutos como también he realizado.

Los padres podrían regalar a sus hijos y los abuelos a sus nietos, libros de arte, donde disfruten viendo obras y las explicaciones de las mismas, aunque la mayoría de estos libros están escritos por historiadores y entonces te cuentan la historia del cuadro y del artista y te dicen poco o nada de los valores pictóricos de la obra, pero es lo que hay.

La mayoría de la gente es aún muy primitiva en las artes, porque en arte ni piensan, expongas o no ellos no van a ir, pero los que si suelen ir, una minoría muy minoritaria, si lo notarán si no hay exposiciones y entonces preguntarán a las salas de exposiciones, públicas y privadas y...a lo mejor, digo que a lo mejor, esto puede llegar a la prensa, la televisión y entonces se hablará del tema, haremos ruido y por ahí podremos meter la cuña.

Quienes dirigen los concursos querrán saber que sucede, por qué nos negamos a participar y entonces podríamos negociar y provocar un cambio en el sistema. Esto es como la agricultura, el intermediario pone el precio y luego él y los comerciantes (supermercados, hipermercados y tiendas) son los que realmente ganan dinero. Esta manera es extensiva a todo lo que sea mercado. Aquí los artistas somos el equivalente al agricultor, nos bajan los precios, pero en caso de venta nos suben su porcentaje, pero es que ahora ni siquiera venden. No digo que no pintemos, ni que tiremos los cuadros como los agricultores tiran la fruta, solo que no los expongamos.

Creo que los galeristas, salvo excepciones, deberían hacer un curso de técnicas de venta en la actualidad, pues se han quedado anticuados, simplemente ponen la tienda y esperan a que la gente vaya a comprar sin hacer nada por llevar a la gente a su tienda. También tendrían que hacer un curso sobre arte, pues algunos andan muy pegados o ignorantes totales.

La galería de verdad, cuando una exposición es individual, se ocupa de promocionar al artista y su obra mediante publicidad y catálogos, llama a sus clientes para que vean la obra y les explica las características y valores del artista, y procura venderles. Además, se ofrece a explicarles, a la gente que entre de forma espontánea, entonces se cumple el deseo del artista de darse a conocer, vende (poco o mucho) y puede albergar esperanzas de verse promocionado para llegar a más gente. Cuando no se hace nada de esto, salvo colgar los cuadros y esperar a que la gente entre espontáneamente, el artista se siente explotado y engañado y no le sirve para nada exponer salvo para gastar su dinero inútilmente. Cuando las exposiciones son colectivas, aunque entrara mucha gente a la sala, que no es el caso, tu obra se diluye entre otras 50 y tampoco te sirve de nada y como no se vende nada, ni siquiera amortizas el gasto. Las colectivas, cuando las galerías funcionaban de verdad, se hacían al fin de temporada, para vender la obra en depósito y se vendía.

Algunos galeristas han experimentado, sacando a los pintores con su cuadro colgado del cuello a pasear alrededor del Museo del Prado, llevando músicos a la inauguración aparte del vernisagge, llevar unos pintores a pintar mientras se ve la exposición, dar charlas sobre pintura, declamar en poesía y teatro…pero no parece que eso arranque a la gente de su casa para visitar las galerías de arte. Tal vez si se toma como costumbre igual cala en el personal y acude. Habrá que repetir hasta que funcione.

Vosotros diréis.



martes, 17 de noviembre de 2020

LAS ARTES PLÁSTICAS HOY

 


Todos  sabemos que en el Gótico los artistas plásticos de renombre vivían principalmente gracias a la Iglesia. Así siguió hasta el Renacimiento en que los Reyes y los mandamases se unieron a esta corriente como forma de demostrar su poderío económico y por tanto político. En el Barroco se sumó la nobleza que quisieron demostrar también su poderío. En cualquiera de los casos no significaba que los que encargaban obras de arte fueran entendidos sino que buscaban prestigio a través de las obras adquiridas, aunque siempre había algunos que les gustaba el arte y disfrutaban de él.

Ya en el siglo XVIII y especialmente el XIX empiezan a proliferar los comerciantes de arte que luego derivan en Galerías de Arte y esta tendencia ha proliferado de manera abundante hasta hace unas décadas en que debido a las crisis financieras tuvieron que cerrar muchas de ellas y, las que quedaron, en su mayoría, ya no cumplen los requisitos y funciones de antes con lo que se han vuelto inútiles para los artistas.

Durante el siglo XX una galería de arte cumplía varias funciones: La más visible era exponer en una sala las obras del pintor o escultor con el fin de venderlas, pero esto sirve de poco si no realiza otras labores que lleven al potencial comprador a la sala y una vez dentro se le “vende” la obra. Había una labor de marketing hábilmente construida a lo largo de los años acumulando una lista de clientes antiguos con nota de sus particulares gustos en arte, su capacidad económica, etc. a los que se les enviaba un catálogo ilustrado de la futura exposición a realizar. Estos mismos catálogos existían en la galería a disposición de los visitantes de forma gratuita. Simultáneamente hacía la labor de marchantes ofreciendo las obras por otros lugares, especialmente del extranjero, donde se entregaban dosieres de los artistas con toda la información sobre el artista, su obra y su trayectoria, buscando hacer exposiciones en el extranjero en lugares de prestigio reconocido. Se anunciaban en la prensa las exposiciones en un listado resumido y además en revistas del ramo con fotografías incluidas. Como clientes estaban la burguesía formada por ricos comerciantes y dirigentes de importantes empresas siendo algunos de ellos coleccionistas. Por los años 70 recuerdo un anuncio que apareció en todos los periódicos de tirada nacional que decía más o menos “ Necesito pintura de arte de medidas aproximadas 140x116 de firma reconocida con buena proyección en su carrera. Presupuesto 500.000 pesetas” A partir de aquí los galeristas comenzaron a “vender” la idea de que sus pintores llevaban una buena trayectoria asegurando que sus obras se revalorizaban cada año. Los pintores muy disgustados, especialmente si no entraban en ese grupo, porque su obra no la adquiriese un amante del arte sino un especulador de valores.



Toda esta labor se desarrollaba de forma individualizada para cada artista, las exposiciones eran individuales. Al igual que la Galería disponía de ese listado de clientes, tenía también un listado de artistas con los que trabajaba en exclusiva.

Las condiciones impuestas a los artistas, en algún caso podrían ser leoninas, llevándose hasta el 60 % de las ventas y cobrando al artista una buena cantidad por exponer 15 días. Pero lo cierto es que había otras que incluso arriesgaban no cobrándole sino solo a través de las ventas y cuando esto no daba, quedándose con unos cuadros como pago, aparte podían tener varias obras en depósito para ver la forma de colocarlas aunque no estuviera exponiendo este artista. De hecho yo tengo varias obras en una galería de Málaga en depósito por petición de la Directora de la Galería.

Se realizaban exposiciones colectivas, solo a final de temporada, en el mes de Junio, con las obras en depósito de diferente artistas.

Hoy, la mayoría de las galerías realizan exposiciones colectivas sin ningún tipo de marketing, salvo la difusión de su cartel en Facebook e Instagram, ya no hay catálogos, salvo alguno que lo hace digital y por tanto ya no existe el marchante ni nada que se le parezca, salvo que los mismos que organizan exposiciones aquí, se ponen de acuerdo con galerías de otros países o bien otros centros de diferente índole, caseríos, hoteles, edificios emblemáticos, etc. y hacen las mismas exposiciones colectivas que aquí. Ahora la publicidad y el marketing ya no se dirige a los potenciales compradores sino a los mismos artistas que son los auténticos clientes de estas galerías. Así sus ganancias proceden de los artistas y no de las ventas de obras, pues la realidad es que no venden nada, lo cual es lógico pues si no siembras no puedes obtener cosecha, independientemente de que el mercado ha cambiado.

Además, en las inauguraciones, nos encontramos los artistas que exponemos en compañía de amigos y familiares y desde luego ningún comprador potencial. Entre todos pasamos una buena velada viendo arte y disfrutando de amenas charlas con los colegas normalmente de arte pero también de otros temas, tomamos unas copichuelas y nos vamos todos muy contentos a casa por “el deber cumplido”.

Lo cierto es que, durante el tiempo de la exposición, poquísima gente visitará la galería y nadie con la intención de comprar, salvo honrosas excepciones.

Lo cierto es que para la mayoría de los artistas, no tiene mucho sentido crear obras si no van a ser expuestas, pero acepta que no se venda y aun así expone. Esta es la situación que aprovechan estas galerías para seguir trabajando aunque para ellos tampoco sea especialmente rentable.


Paralelo a estas galerías, varios artistas, asociaciones de artistas y otros que no son ni artistas ni galeristas, organizan exposiciones, bien alquilando salas para exponer, o utilizando las que los ayuntamientos y otros estamentos tienen disponibles para esta función, la mayoría son gratis y algunas son de alquiler. En ninguno de los casos hay un trabajo de marketing salvo realizar un cartel que se comparte en las redes o bien en papel que se pone en la fachada de la sala en cuestión.

Yo, a título individual, he hecho el experimento de exponer en algunas salas correspondientes a los Centros Culturales de Madrid, regida por los distritos realizando exposiciones individuales, solo obra mía y de entrada para la inauguración no asiste nadie a la misma o solo contados amigos. La exposición la ven, casi en exclusiva, los asistentes a los Centros Culturales a las diversas actividades que estos tienen y de paso las ven. Excepcionalmente puede visitarlas algunas personas que viven en la zona y tienen inquietudes artísticas.

Y con todo este panorama resulta que, generalmente, aquel que se decide a preguntar por el precio de una determinada obra enseguida busca una rebaja, empieza a regatear el precio como si la galería fuese El Rastro o la subasta del pescado. A alguno ya le dije si “cuando va a comprarse un televisor le regatea el precio al tendero”.

Y ahora viene la pregunta del millón, con las condiciones actuales ¿para qué sirve al artista exponer? ¿Qué consigue con ello?

La realidad es que no se vende nada y solo algunas veces se vende un cuadro o dos, por lo tanto es una auténtica lotería.

Yo creo que no queremos ver la realidad y entendemos que pintamos para exponer, para que se vea nuestro trabajo y, aunque la vea poca gente, sin mucho interés y con menos conocimiento, seguimos empeñados en exponer y como nos juntamos los colegas y pasamos un buen rato, seguimos la rutina sin atrevernos a romperla.

Yo entiendo que nuestro interés máximo debería estar en que la viera gente que sabe de arte y que podría ayudarnos a proyectarnos en el mundo del arte, luego que la vea mucha gente para que todos conozcan nuestro trabajo y lo disfruten, seguido de la posibilidad de ventas, al menos para paliar los gastos que nos lleva todo el material y la verdad es que nada de esto sucede. Así que para que la vean como mucho 40 personas y esto pocas veces, y nada de gente entendida y menos dispuestos a comprar, no veo el interés de exponer. Si quiero enseñar a mis amigos mis trabajos los invito a mi casa a tomar una cerveza, charlamos y comentamos y ya está.

Yo no tengo especial interés en que mis colegas vean mi trabajo, puedo tenerlo en ver el suyo si lo que hacen me satisface pero nada más, pues luego tenemos los factores de siempre, los egos –cada uno tenemos el nuestro-, los criterios- todo lo que hagan los demás diferente de lo que hago yo no me parece bien-, las envidias –este se cree que pinta mejor que yo cuando realmente es al revés-, etc. Ni siquiera hay una conversación o transmisión que te permita mejorar por los conocimientos que los colegas te transmitan, bien sea por evitar choques emocionales o simplemente porque no sabe o no quiere contarte nada y cuando intentas algo de esto, el aludido se ofende y te dice o piensa ¿Quién te crees tú que eres?

Sin embargo, en Facebook, la mayoría de los ME GUSTA  y comentarios proceden de nuestros propios colegas pues la mayoría del resto de la gente no tiene interés por la pintura ni la escultura, y esto es así o al menos es lo que yo creo. Por tanto trabajamos por amor al arte y no tenemos ninguna posibilidad de proyectarnos más allá, salvo que tropecemos con el marchante, cazatalentos, impulsor que esté dispuesto a promocionarnos, a lanzarnos y que tenga las características y contactos necesarios para ello.

La gran ventaja de las redes Facebook e Instagram, especialmente, está en que todos los que pintan y esculpen, lleven mucho tiempo o poco, lo hagan muy bien o menos bien, sepan más o menos, exponen sus trabajos y sienten la satisfacción de que hay mucha gente que les sigue y les estimula. El problema puede venir en el hecho de que, como todo el mundo le alaba, se llegue a creer que ya ha alcanzado la consagración como artista. Esta es una actividad o profesión en la que hay que estar estudiando siempre, no hay ciencia infusa ni toque divino.

Y podemos hablar de los concursos de artes plásticas que, en los importantes, sí suelen estar algunos cazatalentos, directores de importantes Galerías de Arte y de Museos de Arte Contemporáneo, para llevar luego a sus salas a los ganadores, aunque tienen el problema de que, normalmente, los ganadores están fijados de antemano y utilizan el concurso como trampolín. Los concursos de segunda fila no sirven para nada, en mi opinión, tal vez para el currículum y los 500 a 2.000 € que se llevan los ganadores. Los concursos que hacen determinadas asociaciones de artistas y que el premio es solo un trofeo o certificado, solo le sirve a la asociación, para cuadrar el presupuesto de su financiación.

También están las Ferias de segundo nivel donde pagas tu estand y te buscas la vida o bien hay asociaciones que reservan un grupo de stands y luego te ofrecen sus servicios, ocupándose de todo mediante una cuota adicional a la estándar. Este verano expuse en Marbella y Sotogrande de esa forma y me encontré con que mis cuadros gustaron muchísimo pero nadie estuvo dispuesto a pagar lo que pedía y eso que, desde mi punto de vista, pedía por debajo de lo justo. También las galerías te ofrecen participar en ferias en España y en el extranjero pero tienes que pagar por cuadro de 3 a 5 veces lo que te cobran aquí en galería y tampoco se vende. 


Por mucho que se quiera, el arte no se democratiza, pues poca gente está dispuesta a gastarse ni siquiera 100 € en una pintura pues prefiere comprarse una lámina por 30 € aunque luego se gaste 100 en el marco, para aparentar. No se valora porque no se sabe, por tanto habría que empezar por formar o al menos informar, de que va esto del arte, para que todo el mundo pueda disfrutar al máximo de él y no conformarse con mirar estéticamente como cuando vemos un álbum de fotografías, mero pasatiempo y satisfacción de la curiosidad humana.

Y luego están las webs que por una cantidad anual te conceden una página en la cual tú mismo pones las fotos de tus cuadros con sus características y si alguien se interesa por tu obra ellos se ocupan de las ventas. Se de una, a la que solicité entrar a formar parte, que me dijeron debía esperar meses, dado su éxito y la demanda provocada, pero lo que si hacen es colocarme, en todos los sitios que visito, anuncios con fotos de algunos de los artistas que ellos promocionan. Se llama SINGULART. Se ve que tienen un maravilloso algoritmo en marcha. Desconozco la eficacia de este sistema pero te meten las fotos de las pinturas hasta en la sopa.




Tal vez, las que tienen además una sala de exposiciones, cabe la posibilidad de ventas y si tienen conexiones con salas importantes y con Museos de Arte Contemporáneo pueden ser importantes, tal como ARTELIBRE, en la que estoy. Hay una en la que tengo puestas más de 80 obras desde hace unos 10 años y solo una vez me llamaron porque alguien se interesó por una obra, se llama Artelista, y estoy de forma gratuita, no se si pagando obtendría mejor resultado.

¿Dónde están los marchantes, los cazatalentos, negociantes y mercaderes de arte? ¿Esos que se dedicaban a promocionar, promover, impulsar, lanzar, ascender la carrera de un artista plástico? Yo aún no he encontrado ninguno.

En resumen, creo que el sistema actual de mercado del arte está agotado, y será necesario crear uno nuevo. Probablemente el camino esté en una combinación de ventas “on line” con sala de exposiciones y conexiones internacionales con un acertado “marketing”.
El sistema que si funciona, con las bendiciones de los muy ricos, es el que utilizan el triunvirato que conforman ciertas galerías de “alto standing” en combinación con Museos de Arte Contemporáneo y Ferias Internacionales como Arco, Bienal de Venecia, etc. son capaces de vender humo a los ricachos, pues ellos compran valores de inversión o directamente blanquean dinero negro.

De todas formas hay que recordar las palabras de Jesucristo: Muchos son los llamados y pocos los escogidos. Solo unos pocos podrán vivir de esto.
En cualquier caso, con independencia de la calidad de las obras que realicemos, el hecho de pintar, esculpir, escribir, poetizar, tocar un instrumento, cantar, bailar o cualquier otra actividad artística y creativa, es un placer poder expresarnos libremente y disfrutamos de ello y esto es lo realmente importante, pero no nos engañemos, a todos nos gustaría alcanzar la gloria.

sábado, 1 de febrero de 2020

PREPARANDO EL MONTAJE DE MI EXPOSICIÓN

Esta es la sala más luminosa de las dos que he utilizado
y es el momento del paso previo a realizar el cuelgue de las obras.

La sala corresponde a un
Centro Cultural de un distrito municipal de Madrid
de los muchos existentes