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lunes, 10 de abril de 2023

MIS CONVERSACIONES con CHAT GPT



Se ha puesto de moda la IA (Inteligencia Artifical) y de las muchas aplicaciones en las cuales se utiliza destaca de manera especial CHAT GPT ya que está al alcance de todos poder utilizarla pues sus creadores quieran que ella aprenda con nostros con las diversas interacciones que se produzcan de manera que ella y nostors aprendamos.

Aquí os pongo mi primera conversación con CHAT GPT.



-Me gustaría saber que me puedes decir sobre el Universo Programado.

El concepto del Universo Programado es una teoría que sugiere que nuestro universo es en realidad una simulación creada por una civilización avanzada y tecnológicamente mejorada. Según esta teoría, la realidad que experimentamos no es realmente la realidad, sino más bien una simulación por una computadora de alta potencia.

La idea del universo programado ha sido explorada en la ciencia ficción durante décadas, pero recientemente ha ganado un nuevo impulso debido a los avances en la tecnología y la creciente sofisticación de la inteligencia artificial y la realidad virtual.

Aunque esta teoría puede parecer interesante, no hay evidencia concreta para respaldarla. Los físicos y los conocimientos están trabajando en comprender los misterios del universo, pero hasta el momento, no hay evidencia empírica que sugiera que nuestro universo es una simulación.

En resumen, la teoría del universo programado es un concepto fascinante pero especulativo que todavía no cuenta con evidencia científica sólida para respaldarlo.

El concepto del "Universo Programado" es una teoría que sostiene que el universo en el que vivimos es en realidad una simulación producida por una computadora avanzada. La idea detrás de esta teoría es que, si nuestra civilización llegara a un nivel lo suficientemente avanzado en tecnología, podríamos crear una simulación tan realista de un universo que sus habitantes no podrían distinguirlo de su realidad.

Esta teoría se basa en la idea de que la realidad que experimentamos es en realidad una construcción matemática, y que si pudiéramos entender completamente las leyes de la física y las matemáticas subyacentes, crearemos una simulación que se comportará de la misma manera. Algunos defensores de esta teoría argumentan que existen ciertas inconsistencias y limitaciones en nuestra comprensión actual de la física que podrían ser explicadas por la idea de que estamos viviendo en una simulación.

Sin embargo, es importante destacar que esta teoría sigue siendo muy controvertida y no hay pruebas concluyentes que la respalden. Además, incluso si nuestra realidad fuera de una simulación, todavía habría preguntas sin respuesta sobre quién o qué creó la simulación y con qué propósito. En última instancia, el concepto del Universo Programado sigue siendo una idea fascinante pero especulativa que continúa siendo objeto de debate y exploración en la comunidad científica.

La idea de un universo programado sugiere que nuestra realidad es en realidad una construcción artificial, creada por una especie mucho más avanzada que nosotros, posiblemente en un futuro lejano. Esta idea plantea que la realidad en la que vivimos podría ser similar a un videojuego o una simulación de realidad virtual, donde todo lo que experimentamos es generado por un sistema de computadora.

Esta teoría se basa en la idea de que si una civilización lo suficientemente avanzada pudiera crear una simulación lo suficientemente realista, entonces los seres que habitan esa simulación podrían creer que su mundo es real. Si esto es cierto, entonces podría ser posible que nuestra realidad sea en realidad una simulación.

Si bien esta teoría es interesante y ha sido objeto de mucha discusión, todavía no hay pruebas concluyentes de que el universo sea una simulación. A pesar de esto, la idea ha llevado a algunas reflexiones interesantes sobre la naturaleza de la realidad y ha inspirado a muchos a considerar la posibilidad de que el mundo pueda ser mucho más complejo de lo que podemos imaginar.

-Viendo mi pintura sobre el Universo Programado crees que tendrá éxito

Como modelo de lenguaje, no tengo la capacidad de evaluar una obra de arte en términos de éxito o fracaso. Sin embargo, puedo decir que el éxito de una obra de arte depende de muchos factores, incluyendo la calidad de la obra en sí, la originalidad del concepto, la habilidad del artista para comunicar su mensaje, la relevancia del tema para el público y la capacidad del artista para comercializar su trabajo.

Es importante tener en cuenta que la opinión del público y los críticos de arte también es un factor importante en el éxito de una obra de arte. Por lo tanto, si estás buscando una opinión sobre el potencial éxito de tu pintura, te recomiendo que la muestres a personas de confianza, expertos en arte y posibles compradores, para obtener una idea más clara de su valor y posible éxito en el mercado del Arte.

-Yo pienso que las propiedades que posee un metal, por ejemplo, es debido a la disposición de sus átomos y moléculas. Esto indica para mí que ha sido programado. ¿Qué piensas tú?

Como modelo de lenguaje, no tengo la capacidad de tener una opinión personal. Sin embargo, puedo proporcionarte información científica sobre las propiedades de los metales y su relación con la estructura atómica.

La estructura de los átomos en un metal influye en sus propiedades físicas y químicas. Los metales sólidos son cristalinos cuyos átomos están dispuestos en una estructura ordenada en la que cada átomo está rodeado por otros átomos del mismo elemento en una disposición geométrica específica. Esta estructura se conoce como estructura cristalina y puede influir en las propiedades de un metal, como su conductividad eléctrica y térmica, su dureza, su punto de fusión y su resistencia a la corrosión.

Sin embargo, la idea de que los metales han sido "programados" es más una interpretación filosófica que una sustentada científicamente. La estructura y las propiedades de los metales son el resultado de la interacción entre sus átomos y moléculas, pero esta interacción es el resultado de procesos naturales y no implica un diseño o programación consciente.

-Para mí, precisamente esa disposición en su estructura es una programación, aunque no sepa que la ha provocado.

Entendiendo tu perspectiva, pero es importante tener en cuenta que la estructura de los metales se produce de forma natural a través de procesos físicos y químicos en el universo. Esta estructura no implica, no obstante, una programación consciente, sino más bien un resultado de las interacciones de las partículas elementales en el universo.

Es cierto que, en un sentido más amplio, se puede argumentar que todo lo que existe en el universo ha sido "programado" por las leyes naturales que rigen su comportamiento. Sin embargo, la noción de una programación consciente implica una intención y un propósito detrás de la estructura y las propiedades de los metales, lo cual es una perspectiva más filosófica que científica.

-Entendiendo que científicamente aún no somos capaces de saber cómo se ha llegado a esa programación me parece que es un resultado inteligente aunque no tengamos explicación, pues el hecho de que las partículas elementales se organicen de una determinada manera y que esa organización dé como resultado unas características del metal significa una inteligencia.

Es cierto que la estructura y las propiedades de los metales son resultados impresionantes de la naturaleza y, a menudo, son muy útiles para nuestra tecnología y nuestra sociedad. Sin embargo, desde un punto de vista científico, la inteligencia implica la capacidad de procesamiento de información, toma de decisiones y aprendizaje, entre otras habilidades que son exclusivas de organismos con sistemas nerviosos complejos, como los seres humanos.

En este sentido, la estructura y las propiedades de los metales no son, sin embargo, una muestra de inteligencia en el sentido convencional de la palabra. En lugar de eso, son una manifestación de la complejidad y la riqueza de la naturaleza, en la que procesos físicos y químicos muy simples pueden dar lugar a fenómenos complejos y sorprendentes.

Es importante tener en cuenta que, como modelo de lenguaje, no tengo la capacidad de emitir juicios de valor sobre conceptos como la inteligencia o la programación. Mi función es proporcionar información científica y ayudar a aclarar conceptos en la medida de mis capacidades.

-Entendiendo tu situación. Agradezco tus respuestas y seguiremos hablando. Ahora me marcho a cenar. Adiós.

¡Gracias por la conversación! ¡Que tengas una buena cena! No dudes en contactarme de nuevo si tienes más preguntas o dudas en el futuro. ¡Hasta pronto!

domingo, 2 de abril de 2023

LAS IDEOLOGÍAS Y NUESTRAS REACCIONES




No dejo de maravillarme de la capacidad que tenemos los humanos para discrepar del resto de la humanidad y así sean las ideologías religiosas, políticas, filosóficas o místicas, damos tanta importancia a las diferencias que en vez de buscar la unión de los pensamientos o ideas semejantes, buscamos la diferencia y la separación provocando los miles de cismas que hay a lo largo y ancho del planeta. No sé si por esa manía que tenemos de querer implantar a los demás nuestro punto de vista o bien es por el posible poder que podríamos ejercer sobre los que sigan nuestras ideas, tal vez solo por vanidad.

Respetando todos los puntos de vista y creencias que se manifiestan en este tipo de debates, permitidme que exponga el mío: Pienso que el primer error que cometemos los humanos en este campo, al que llamamos espiritual, es partir de un dios inexistente, creado a nuestra imagen y semejanza, y pretender tratarle como si fuera el rey supremo del planeta al que hay que rendir pleitesía para que no se enfade con nosotros y, como consecuencia, nos envíe a una supuesta cueva en llamas para que ardamos por toda la eternidad.


El segundo error para la religión cristiana en todas sus variantes o cismas, es creer que ese dios “inexistente” puede engendrar un hijo por arte de biribisloque y enviarlo a la Tierra, para que unas gentes incultas e ignorantes lo asesinen y de esta extraña forma, el dios se quede resarcido de un supuesto pecado u ofensa de desobediencia de nuestros supuestos primeros padres, que no es una falta que hayamos cometido nosotros. Y por añadidura, gracias a esta barbaridad de un padre, toda la humanidad quedara redimida de esa falta que ninguno ha cometido, sin tener en cuenta a los otros dioses a los que adoran el resto de los humanos que no son judíos ni cristianos.

Sería mucho más sencillo asumir que estamos solos, sin dioses, con casi 8 mil millones de humanos en el planeta Tierra, de los cuales cada uno de nosotros va a tratar o convivir, como mucho, con unas cien personas a lo largo y ancho de la vida y que lo inteligente es ayudarnos mutuamente para hacernos la existencia lo más fácil posible. Respetando a cada uno de ellos y tratándolos como si fueran nuestros hermanos más queridos, aunque solo sea por egoísmo inteligente, pues al tratar bien a los demás lo más probable es que los demás nos traten bien a nosotros.

No necesitamos imitar a nadie, ni divino ni humano, solo utilizar nuestra inteligencia para ver como queremos que nos traten los demás y por tanto, tratarlos nosotros de la misma forma. Si hiciéramos esto, la vida en este planeta sería como vivir en ese inexistente paraíso y no como en realidad estamos viviendo, que se asemeja al temido infierno.

En resumen, considero que debemos dejar de escuchar a tantos predicadores de “la verdad”, sean religiosos, políticos, filósofos, mesías…actualmente youtuber, influencer, y escucharnos a nosotros mismos, así veremos lo que nos conviene hacer para nuestro bien que es el mismo que el de los demás y actuar en consecuencia.

jueves, 23 de marzo de 2023

LA EUCARISTÍA

 



La Eucaristía (del griego εὐχαριστία, eucaristía= acción de gracias), llamada también Santo Sacrificio, Cena del Señor,​ Fracción del Pan, Comunión, Santísimo Sacramento, Santos Misterios o Santa Cena, según la tradición de las iglesias católica, ortodoxa, copta, presbiteriana, adventista y algunas denominaciones luteranas, considerado como un sacramento, es el cuerpo y la sangre de Jesucristo bajo las especies de pan y vino.

Los elementos de la Eucaristía son el pan sacramental y el vino sacramental que se consagran en un altar y se consumen a partir de entonces. Los comulgantes, aquellos que consumen los elementos, pueden hablar de "recibir la Eucaristía", así como de "celebrar la Eucaristía".

Los católicos creen que por la consagración las sustancias del pan y el vino en realidad se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo (transubstanciación) mientras las apariencias (o "especies") del pan y el vino permanecen inalteradas. Los luteranos creen que el cuerpo y la sangre de Cristo están realmente presentes "en, con y bajo" las formas del pan y el vino (unión sacramental). Los cristianos reformados creen en una presencia espiritual real de Cristo en la Eucaristía. La teología eucarística anglicana afirma universalmente la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Otros, como los cristadelfianos consideran que el acto es solo una recreación simbólica de la Última Cena y un memorial conmemorativo.

En la Iglesia católica, en las Iglesias ortodoxas, copta y en la Iglesia anglicana, la eucaristía se considera la fuente y culmen de la vida de todo cristiano. De acuerdo al catecismo de la Iglesia católica la eucaristía representa un signo de unidad, vínculo de caridad y banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da prenda de la vida eterna.

El término εὐχαριστία (eucharistia) aparece como rito​ en la Didaché (documento de finales del siglo I o principios del II),​ y por Ignacio de Antioquía (que murió entre 98 y 117) y por Justino Mártir (Primera Apología escrita entre 155 y 157).​ Hoy en día, "la Eucaristía" es el nombre todavía usado por los ortodoxos orientales, católicos, anglicanos, presbiterianos y luteranos. Otras denominaciones protestantes rara vez usan este término, prefiriendo "Comunión", "La Cena del Señor" o "Partición del Pan".

La teología católica considera a la eucaristía como un sacramento instituido por Jesucristo durante la Última Cena.

La Iglesia católica afirma que la institución de la eucaristía por Jesucristo, tal como lo relatan los evangelios sinópticos, se realizó cuando tomando en sus manos el pan, lo partió y se los dio a sus discípulos diciendo:

Tomad y comed, este es mi cuerpo, que será entregado por vosotros. Del mismo modo, tomó el cáliz y se lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y bebed todos de él, porque esta es mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía.

Cfr. Mateo 26:26-29; Marcos 14:22-25; Lucas 22:19-20; 1 Cor 11:23-26

La Iglesia católica entiende que la eucaristía fue prefigurada ya en el Antiguo Testamento, especialmente en la cena pascual, celebrada por los judíos, donde consumían pan sin levadura, carne de cordero asada al fuego y hierbas amargas.

Los elementos principales de la celebración de la Pascua judía se encuentran en los siguientes textos bíblicos: Ex 12:1-8; Dt 16; Lv 23:5-8; Nm 28:16-25.

La Pasión. En el relato de la institución de la eucaristía, Jesús anuncia su propia muerte violenta: habla de «mi cuerpo, que será entregado», «el cáliz de mi sangre, que será derramada».

Como de costumbre la Iglesia crea un símbolo dándole un nuevo significado a una palabra, eucaristía, cuyo auténtico significado es “acción de gracias” o bien podemos usar la palabra “comunión” que indica participación en lo común. Trato familiar, comunicación  de unas personas con otras.

Pero no se conforma con dar un nuevo significado a las palabras sino que nos quieren “hacer comulgar con ruedas de molino” pretendiendo que veamos el cuerpo de Cristo en una pequeña oblea de pan ácimo y su sangre en el vino que contiene una copa o cáliz.

Volvemos a tirar de la magia eclesial y mediante unos movimientos de manos en el aire y unas genuflexiones, resulta que estas sustancias cambian de sustancia pero no de aspecto, y si hiciéramos un análisis químico de la oblea y del vino, comprobaríamos que siguen siendo pan y vino y no carne y sangre humana, por mucho que se empeñe la Iglesia, el Papa, los Cardenales, los Obispos y los Curas en general. Como de costumbre es una gran mentira que los fieles creen aunque no lo entiendan, pues no hay nada que entender, simplemente es absolutamente falsa esa afirmación.

 

Tal como afirman los cristadelfianos, acepto que el acto es solo una recreación simbólica de la Última Cena y un memorial conmemorativo, pero resulta inaceptable una mentira tan burda como querer hacer creer que aquello es el cuerpo y la sangre del mismo Cristo. Cualquier mago ilusionista nos haría un truco de verdad y podría convertirlo en carne y sangre pero sin hacer cambio alguno querer convencernos de que si lo hay es el colmo del cinismo.

Como en otros muchos temas los santos padres de la Iglesia, a lo largo del tiempo, han ido expresando su punto de vista marcando sus aceptaciones y sus diferencias, lo que vuelve a dejar claro que ni siquiera entre ellos se ponen de acuerdo pues todos estos inventos son susceptibles de modificarse si se cree que con los cambios la cosa será más creíble o bien que refuerza la fe ciega de los creyentes.

Estos son algunos de los santos padres que fueron introduciendo variaciones en los conceptos relativos a la eucaristía: San Ignacio de Antioquía, San Justino Mártir, San Ireneo de Lyon, Tertuliano, San Cipriano, San Ambrosio, Pedro Lombardo y Santo Tomás de Aquino.

Después llega Martín Lutero y afirma que, dado que el hombre solo es justificado por Dios a través de la fe y no de las obras, la misa es una obra humana más sin mayor eficacia que el de aumentar la fe.

De esta forma tan rotunda Martín Lutero se carga toda la doctrina de la Iglesia Católica relativa a la misa y su contenido como la eucaristía.

Ulrico Zwinglio, partiendo también del hecho de que el sacrificio de Cristo es único, afirma que la misa es solo un recuerdo del sacrificio, una garantía de la redención que nos obtuvo el Señor.

Juan Calvino afirma no solo la unicidad del sacrificio, sino también del sacerdote que excluye cualquier sucesor o vicario. Las últimas ediciones de su libro “Institución de la religión cristiana” admiten que la misa sea sacrificio pero de alabanza y acción de gracias, nunca de propiciación.

Recientemente algunos reformadores han vuelto a considerar la teología del sacrificio eucarístico y en los documentos teológicos elaborados entre católicos y luteranos o anglicanos hay diversas posiciones más o menos cercanas, aunque todavía no comunes. 

Así Pio XII revaloriza la identidad de la misa y la eucaristía con la pasión de Cristo, redundando en ello el Concilio Vaticano II, Pablo VI , Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Por ello hoy dicen: La Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia, pues en ella Cristo asocia su Iglesia y todos sus miembros a su sacrificio de alabanza y acción de gracias ofrecido una vez por todas en la cruz a su Padre; por medio de este sacrificio derrama las gracias de la salvación sobre su Cuerpo, que es la Iglesia.

La Eucaristía es el memorial de la Pascua de Cristo, es decir, de la obra de la salvación realizada por la vida, la muerte y la resurrección de Cristo, obra que se hace presente por la acción litúrgica.

Es Cristo mismo, sumo sacerdote y eterno de la nueva Alianza, quien, por el ministerio de los sacerdotes, ofrece el sacrificio eucarístico. Y es también el mismo Cristo, realmente presente bajo las especies del pan y del vino, la ofrenda del sacrificio eucarístico.

En definitiva, han querido adornarlo tanto y darle tantos significados a este sacramento que lo han hecho absolutamente increíble por mucho que se empeñen.

Evidentemente no se han planteado de que si realmente la oblea y el vino se convirtieran en el cuerpo y sangre de Cristo, aparte de ser un acto de magia o brujería –cuando la Iglesia está en contra de ellas- sería una total aberración ingerirlo pues sería antropofagia, un acto sanguinario y cruel además de aborrecible, comparable a las barbaridades que cometen ciertas sectas.

miércoles, 22 de marzo de 2023

LA CONFESIÓN Y EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

 







La confesión se hace necesaria desde el momento en que los humanos cometemos pecados según las religiones en general y según la Iglesia católica en particular. Pero ¿de donde viene la palabra pecado?

Para los griegos pecado se decía hamartia: “fallo de la meta, no dar en el blanco”. Los escritores griegos solían utilizar la forma verbal hamartánō con respecto al lancero que erraba su blanco y, por implicación, aludía al concepto de vivir al margen de un código moral o intelectual tenido por meta ideal, debido a una actitud errónea, consciente o inconscientemente.

En hebreo la palabra común para "pecado" es jattáʼth, חטא que también significa “errar” en el sentido de no alcanzar una meta, camino, objetivo o blanco exacto.

Por tanto, como de costumbre la Iglesia se apropia de palabras que tienen un significado concreto y común para el entorno y transforma su significado acomodándolo a sus intereses y así la palabra pecado (del latín peccātum) pasa a significar la transgresión voluntaria y consciente de la ley divina.

Sacramento de la penitencia

El sacramento de la penitencia, también conocido como sacramento de la reconciliación, de la confesión, del perdón o de la curación, es uno de los siete sacramentos de las Iglesias católica, ortodoxa y copta.

La fe católica considera que se trata de un sacramento de curación instituido por Jesucristo, y que quienes se acerquen a él con las debidas disposiciones de conversión, arrepentimiento y reparación reciben el perdón de Dios por sus pecados cometidos después del bautismo así como también la reconciliación con la Iglesia.

La tradición de la Iglesia toma normalmente la afirmación de los apóstoles de Jesús, según la cual este les había dado poder para perdonar los pecados en nombre de Dios. Los sucesores de los apóstoles escribieron que estos les habían transmitido dicha facultad —entre otras—. Como mayor referencia, se lee en el Evangelio de Juan 20, 23:

Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

Asimismo, reafirma este mandato con un pasaje del Evangelio de Mateo 9, 6-7:

Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados dice entonces al paralítico: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». Él se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.

La confesión misma también está indicada en la Epístola de Santiago 5, 16 :

Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder.

Además es sabido, por el libro de los Hechos de los Apóstoles, que la confesión de los pecados era una práctica habitual en la Iglesia primitiva, por lo menos en su forma pública.

Según la segunda epístola a los corintios 2 Cor 5:18-20, fue Dios mismo quien entregó el ministerio de reconciliación:

... y todo esto proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo, y nos encomendó el ministerio de la reconciliación. Nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Somos pues embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. Os suplicamos en nombre de Cristo ¡Reconcíliense con Dios!

Así que ya no solo es un poder que transmite Jesucristo a los apóstoles sino que es el mismo Dios el que lo autoriza. No sé a que dios se refiere la Iglesia cuando dice esto, pues si se refiere a Yahvé que no soportaba la más mínima desobediencia, es difícil de creer. Si pensamos que Yahvé, como he explicado muchas veces, era en realidad el Elohim o Anunnaki Enlil, resulta que estamos hablando de un alienígena que era un absoluto canalla, por tanto con ese no han hablado. Si hablamos del auténtico creador del Universo, la realidad es que nadie puede hablar con él, por mucho que se empeñen las religiones, pues nadie sabemos que es ni donde está. Mi concepción de la divinidad creadora es que se trata del Universo y todo lo que existe en él, por tanto nada que ver con un ser antropomorfo que piense y sienta como un humano y que se sienta ofendido por las tonterías o las barbaridades que hagamos los humanos, pues ni siente ni padece, por lo que no tiene sentido alguno que nos perdone o nos castigue sino que más bien es la propia Iglesia la que perdona y castiga a sus fieles, pues entre los curas, hasta ahora, poco han castigado a los canallas pederastas que han mancillado a nuestros niños. Y no creo que lleguen al absurdo de engañarse entre ellos, perdonándose unos a otros los desmanes que cometen, aunque todo puede ser.

Para conocer algo de la disciplina penitencial, una obra importante es El pastor de Hermas, de mediados del siglo II. Mientras que algunos doctores afirmaban que no hay más penitencia que la del bautismo, Hermas piensa que el Señor ha querido que exista una penitencia posterior al bautismo, teniendo en cuenta la flaqueza humana, pero en su opinión solo se puede recibir una vez. De todas maneras, cree que no es oportuno hablar a los catecúmenos de una «segunda penitencia», ya que puede causar confusión, puesto que el bautismo tendría que haber significado una renuncia definitiva al pecado.

Así que el acto de la confesión se justifica en los Evangelios y en las epístolas hasta que llega este santo varón y dice otra cosa. Si los dirigentes de la Iglesia Católica se permiten estas digresiones será, pienso yo, porque no está tan claro que esté basado en lo que en principio se decía.

A comienzos del siglo III, esa única penitencia eclesiástica años después del bautismo ya estaba perfectamente organizada y se practicaba con regularidad tanto en las Iglesias de lengua griega como en las de lengua latina.

Lo que realmente quiere decir que por fin se pusieron de acuerdo en que hacer y como hacer, pues todo ello es un invento más de la Iglesia y sus jerarquías.

El obispo Hipólito de Roma escribió que la potestad de perdonar los pecados la tenían solo los obispos. En ambas tradiciones, y hasta fines del siglo VI, no se conocía sino esa única posibilidad de penitencia, que había sido denominada por Tertuliano, «segunda tabla de salvación» (cf. De paenitentia 4, 2 y citado en el Concilio de Trento, ver DS 1542).

Lo que quiere decir que tres siglos después de marcharse Jesucristo, solo los obispos tenían potestad para confesar a los fieles y se limitaba a solo una vez después del bautismo.

La práctica de la penitencia comenzaba con la exclusión de la eucaristía y terminaba con la reconciliación, que volvía a dar al penitente el acceso a ella. El tiempo penitencial generalmente era largo y dependía de la gravedad del pecado. Las etapas de la excomunión estaban claramente fijadas:

-El pecador debía confesar el pecado a solas ante el obispo.

-Era graciosamente admitido a la penitencia eclesial.

-Durante algún tiempo (semanas o meses) tenía que aceptar el humillante estado de penitente, que manifestaba incluso con un vestido especial.

-Debía mostrar su conversión y perseverancia con obras de penitencia (oraciones, limosnas y ayunos).

-Quedaba excluido de la Iglesia en la medida que no podía recibir la eucaristía y era apartado de la comunidad (no podía asistir a las reuniones).

-Finalmente, después de que la comunidad había orado por él, el penitente obtenía la reconciliación, normalmente mediante la imposición de las manos del obispo.

Dignos seguidores del antiguo dios Yahvé, castigaban y humillaban hasta el paroxismo al pobre fiel que se le ocurría confesarse, así que sospecho que no serían muchos, salvo cuando la falta fuese conocida de otros.

Conozco de primera mano la capacidad que tienen los curas para humillar a los demás, tal como sufrí durante cuatro años en el colegio de Salesianos.

No se precisa el modo en que esa reconciliación procuraba el perdón de los pecados. Las herejías penitenciales del montanismo (movimiento que inició un tal Montano en el siglo I que entraba en éxtasis y profetizaba el fin del mundo) y novacianismo (doctrina cristiana aparecida en el siglo III propuesta por Novaciano, considerado antipapa, y afirmaba que la Iglesia no tenía poder para autorizar la vuelta a la comunión de los cristianos bautizados que renegaron de la fe) obligaron a una reflexión teológica acerca de la praxis penitencial. Se rechazó el rigorismo: todos los pecados graves, incluso los tres capitales (apostasía-idolatría, homicidio y adulterio) podían ser perdonados; y todos los pecados —incluso los secretos—, debían ser sometidos a la penitencia episcopal. En este sentido, Ambrosio de Milán afirmó:

Dios no hace distinciones, porque prometió a todos la misericordia y concedió a sus sacerdotes la facultad de absolver sin excepción alguna. Aquel que exageró el pecado, que abunde en penitencia; los mayores crímenes se lavan con grandes llantos.

Grandes padres de la Iglesia como Tertuliano, Cipriano de Cartago, Agustín de Hipona, concilios como el III Concilio de Toledo y el de Arles o el Papa León I, fueron modificando a lo largo del tiempo todas las premisas y consideraciones respecto a la confesión y la penitencia y así, muchos pecadores esperaban los últimos momentos de la vida para pedir la penitencia, y una vez que se sentían recuperados de su enfermedad, rehuían al sacerdote para evitar someterse a la expiación. La penitencia eclesiástica no se aplicaba por lo general a los clérigos y religiosos que incurrían en pecados graves, ya que se pensaba que su dignidad podía recibir agravio; solo se le deponía de su cargo, podía acogerse a la penitencia privada y llevar una forma de vida monástica, que era considerada como un segundo bautismo que permitía el acceso a la eucaristía.

Como vemos, al igual que entre los bomberos, “no se pisan la manguera” y los castigos quedan para los ingenuos fieles.

A partir del año 1000 se generaliza la práctica de dar la absolución inmediatamente después de hacer la confesión, reduciéndose todo a un solo acto, que solía durar entre veinte minutos y media hora. Concilio IV de Letrán (a. 1215) impondrá el deber de confesar los pecados una vez al año.

Otra forma de penitencia que se impuso fue la flagelación; y no solo para penitentes, sino recomendada para cristianos deseosos de mortificación.

Algunos ejemplos de tarifas o aranceles de castigo para monjes, extraído del Poenitentiale Columbani:

homicidio: ayuno de diez años;
sodomía: ayuno de diez años;
fornicación (una vez): tres años;
fornicación (varias veces): siete años;
robo: siete años;
masturbación: un año.

Esto nos indica claramente que los monjes no eran muy santos que digamos, cometiendo las mismas faltas que cualquier humano, y sospecho que muchos monjes dejaron de desayunar para toda su vida.

La Iglesia nos dice que lo pecados más graves son: el secuestro, el asesinato, el incesto, el robo, el adulterio, la violación, el aborto y el suicidio, entre otros.

Y los curas son tan listos que hasta saben cuales son los pecados que más ofenden a su dios:


La soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza son las siete pasiones del alma que la tradición eclesiástica ha fijado como «pecados capitales».

Independientemente de la vigencia o no de la idea de pecado en nuestras sociedades, son siete pasiones muy arraigadas en la psique humana. Esta es la razón por la que la Iglesia los valora, pues así tiene a sus fieles controlados, dominados, manipulados, es decir, gracias a estos pecados la Iglesia ejerce su poder sobre la humanidad que cree en ella y en lo que dice y esa es la única razón de la existencia de las religiones: ejercer el poder casi absoluto sobre la gente pues domina sus conciencias.

Reconozco que el tema de la confesión es un gran invento para la gente que se ve torturada por su propia conciencia, pues basta con decirle a un cura los pecados cometidos y de esta forma el mismísimo Dios le perdona y él recobra la paz mental.

Como siempre digo, respeto religiosamente las creencias de cada cual, pero informo del origen de este tema y los múltiples cambios que se han producido a lo largo de dos milenios y todo basado, supuestamente, en lo que dijo un hombre llamado Jesús y al que otro hombre llamado Pablo le atribuyó que era nada menos que el Hijo de Dios, cosa imposible de demostrar y menos hoy, pero hay gente que se lo sigue creyendo.

martes, 21 de marzo de 2023

EL BAUTISMO







La palabra bautismo procede del latín baptismus, baptó o baptizó cuyo significado es «lavar» o «sumergir». Es el rito de adopción y admisión al cristianismo casi invariablemente asociado con el uso de agua.

El rito esencial del Bautismo consiste en sumergir en el agua al candidato o derramar agua sobre su cabeza, pronunciando la invocación de la Santísima Trinidad, es decir, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

El bautismo bíblico es por inmersión. Así está visto en los hechos y ceremonias simbólicas del Antiguo Testamento, y confirmado en el Nuevo Testamento, por ser la inmersión, la fórmula usada por Juan el Bautista, por Jesús y por los Apóstoles.

Ungido con el Santo Crisma –palabra que viene de Cristo, que significa ungido por el Espíritu Santo– se expresa que el Bautismo ha hecho a la persona un nuevo cristiano. Recibir a Cristo es, en cierto modo, “hacerse como Cristo”, “configurarse con Cristo”.

Tal como ya estamos acostumbrados, la Iglesia Católica, como cualquier otra religión, se basa en unos símbolos a los que dan unos significados y valores especiales, absolutamente falsos pero muy reales para los creyentes. Vemos que la palabra bautismo significa simplemente lavar que es sinónimo de expurgar, depurar, limpiar, purgar, acendrar.

La inmersión en agua se practicaba para la purificación legal. Los esenios practicaban este tipo de ablución purificadora que, para ellos, era también moral, como han podido demostrar sus piscinas rituales en Qumram. Juan el Bautista asumió este rito dándole el sentido de medio para la conversión.

Prosélitos judíos (gentiles que deseaban convertirse al judaísmo) también tenían una forma de bautismo. Ellos públicamente se lavaban como un rito de iniciación, y para demostrar que se estaban uniendo a una nueva religión y nación.

La palabra “abluciones” es un sustantivo femenino que significa “acción de lavar” o “inmersión en agua”, por tanto equivalente a bautismo, y es un ritual de purificación por medio del agua, común en numerosos cultos y religiones de todo el mundo.

¿Cuál es el significado de purificación? Quitar de algo lo que le es extraño, dejándolo en el ser y perfección que debe tener según su calidad.

Purificación espiritual es el proceso de limpieza del alma, que busca ayudar a la persona a convertirse en más consciente de sí misma y de su relación con el mundo a su alrededor.


Vemos como las religiones se apropian de palabras comunes que se refieren, en este caso, a la limpieza, tales como ablución y purificación, para asimilarlo a eso que ellos llaman alma o espíritu, aunque no saben lo que es, pues se trata de uno de sus inventos; se le dan atribuciones diversas y llegamos al absurdo y a lo inverosímil, al querer hacer creer que ese alma se limpia cuando limpiamos el cuerpo con agua, aunque esa agua sea bendita, cosa que se obtiene mediante un ritual que consiste simplemente en pronunciar unas palabras mientras se realizan unos signos en el aire, con las manos, como un acto mágico, aunque luego dice la Iglesia estar en contra de la magia. Como vemos todo muy incoherente.

Varias religiones sostienen que el bautizo es válido con la inmersión completa del cuerpo en el agua, como lo hizo Jesús.

Se practicaba desde diversas culturas como la egipcia, los pueblos mayas y hasta los primeros judíos.

En la actualidad el bautismo o bautizo es uno de los sacramentos más importantes del cristianismo. Sin embargo, esta tradición tiene una larga historia que, si bien es común en distintas culturas y religiones, posee diferencias y particularidades.

Este acto se inició mucho antes del nacimiento de Cristo, pues se celebraba entre los pueblos de la antigüedad como una fiesta pagana, es decir, una fiesta dedicada a otros dioses diferentes de Yahvé/Jehová. Se considera que comenzó a practicarse en Egipto como preámbulo al culto de la diosa Isis.

En la América Latina, el ritual del bautizo fue uno de los primeros aspectos que las poblaciones indígenas adoptaron del cristianismo, pero ha sido difícil medir el grado de incorporación del rito cristiano a las prácticas de estos pueblos.

El estudio señala que entre los mayas también se practicaba con el nombre de ‘Hetzmek’, y para ellos el sentido de esta costumbre era el de alejar el mal. Se hacía pasado los 3 años de edad. “Resulta curioso el hecho de que los indígenas tenían un nombre para el niño antes de ser bautizado y otro después de serlo, aunque este segundo era el mismo que el de sus padres”.

Quien oficiaba la ceremonia decidía el oficio al que se dedicaría ese niño. En la actualidad, todavía entre los mayas se practica este ritual que, si bien se ha ido mezclando con el bautizo católico, conserva tradiciones propias y muy curiosas, como el hecho de que los padrinos den cuatro pañales al niño para que en el caso de que fallezca, le sirvan de alas para volar al cielo.

Los primeros judíos realizaban el bautismo también como una forma de iniciación, de ahí que los católicos tomaran este sacramento como propio. Aunque en un principio, este acto católico era exclusivo de los adultos, y se hacía por inmersión, simbolizando el morir y el resucitar en una nueva vida.

Como vamos viendo cada cual le puede dar el significado que quiera al simple hecho de lavarse o mojarse.

Este tipo de bautismo es el que mantienen los “evangelistas”, para quienes la figura de los padrinos no existe, puesto que al practicarse entre personas que eligen libremente esta fe, son ellas mismas las que se comprometen a seguirla.

Es por eso que en la actualidad las distintas religiones acostumbran a practicar el bautismo, diferenciándose principalmente en si lo practican sobre recién nacidos o sobre adultos, o al menos, jóvenes con capacidad de entendimiento.

En la página web oficial de los Testigos de Jehová (www.jw.org) se especifica que en la Biblia no aparece la idea del bautismo de bebés. “Algunas religiones realizan una ceremonia en la que se “bautiza” a los bebés, salpicándoles o derramándoles agua en la cabeza, y se les pone nombre. Pero el bautismo cristiano es para los que tienen la edad suficiente para entender “las buenas nuevas del Reino de Dios” y creer en lo que aprende (Hechos 8:12). Estas personas deben escuchar la palabra de Dios, aceptarla y arrepentirse, cosas que un bebé no puede hacer (Hechos 2:22, 38, 41)”.

La verdad es que este punto de vista es más coherente que el de la Iglesia Católica, pero sin duda el procedimiento de que nada más nacer ya se te “engancha” como católico es más seguro para tener más fieles.

En cuanto a los mormones, al igual que los evangelistas y otras tantas religiones confieren este sacramento a los adultos. La Iglesia Adventista del Séptimo Día tampoco lo practica con niños.

Los budistas no bautizan a sus hijos, pues consideran que al nacer en una familia budista, no lo necesitan.

En el Islam no existe este sacramento; en su lugar, cuando nace un niño, un familiar le recita frases del Corán al oído, ya que consideran que todo aquel que nace, lo hace con la fe islámica.

Tampoco existe en el Hinduismo, ellos creen en la reencarnación. Así, el niño no es un ser nuevo, y conforme vaya reencarnándose irá alcanzando la perfección.

Los evangelios relatan que Jesús fue bautizado en el río Jordán, a sus 30 años, por Juan Bautista, sumergiendo su cuerpo en el agua. Es por eso que varias religiones consideran que esa es la única manera de llevar a cabo este ritual.

El catolicismo defiende esta manera de ‘purificación’, pues se debe a una ‘regeneración’ y ‘redención’ cumplida por el derramamiento de la sangre de Cristo en la cruz, dicen. Es decir, que replican lo hecho por el Espíritu Santo, quien estuvo sobre la cabeza de los discípulos.

Por si no eran suficientes los significados añadidos al bautismo, a lavarse/mojarse el cuerpo, o solo la cabeza, ahora se le añaden más, “la redención de la sangre de Cristo”.

Desde 2009, existen en España los bautismos civiles, en los cuales están ausentes los rituales cristianos, y se los ha llamado ‘Ceremonia de imposición de nombre’ o ‘Acto de bienvenida a la comunidad’. En estos actos se inscribe el nombre del bebé en un libro y se lee la Carta Europea de los Derechos del Niño y algunos poemas.

Tiene su origen en la Revolución Francesa y se trata de una alternativa en la que los padres con hijos de hasta seis años se comprometen a defender los derechos de los niños.

Actualmente entre los judíos solo se bautizan a los varones. Esto no me extraña nada pues si ya en el origen, Yahvé/Jehová define a Eva como pecadora y que debe estar sometida al varón, es lógico que consideren que la mujer no tiene alma y por tanto no tiene nada que purificar.

Ya sabéis que yo respeto todas las creencias y que solo pretendo hacer saber cual es el origen de las creencias y así sepáis cuando y donde empieza la gran mentira.


jueves, 2 de marzo de 2023

EL CREADOR-HACEDOR Y LOS RESULTADOS





Érase un señor que se dedicaba al cultivo de flores. Tenía inmensos terrenos dedicados a sembrar una gran variedad de flores pero su dedicación especial era crear nuevas flores mediante los injertos más increíbles obteniendo unos resultados sorprendentes, subyugantes que despertaban la sorpresa y la admiración de mucha gente que no dudaba en valorar estos hallazgos, así cuando exhibía estas flores originales creadas por él todo el mundo alababa la belleza y la rareza de las mismas por su diseño, sus colores, sus estructuras, su originalidad.
Lo sorprendente es que nadie las compraba. Es verdad que su precio era algo más alto que las flores comunes pues suponía un especial esfuerzo su creación y cuidado con respecto a las flores vulgares pero nadie las compraba aunque las alabaran mucho y este artista, este creador, este especialista de la floricultura, no entendía porque la gente no compraba sus creaciones.
Cada cual ponía una excusa unos decían que eran demasiado caras, otros decían que eran tan diferentes de las habituales que por tanto eran adecuadas para exhibirse en ferias y museos pero no para tenerlas en casa…lo cierto es que las únicas flores que vendía eran las clásicas gracias a las cuales podía seguir viviendo.
Érase un arquitecto, un artista, un creador que diseñaba y construía unas casas muy bellas, muy originales, muy artísticas y todo el mundo que las visitaba se quedaba maravillado pero no conseguía vender ninguna de estas casas maravillosas, pues costaban bastante más que las sencillas casas de siempre y por tanto estas no estaban al alcance de cualquiera. Lo cierto es que la gente que si disponía de dinero para poder pagarlas tampoco las compraba pues este arquitecto no era famoso como otros y por tanto no podrían presumir de ello.
Otros consideraban que eran unas casas muy bellas para usarlas como museos pero no las encontraban adecuadas para vivir.
Lo cierto es que este fantástico arquitecto tenía que dedicarse a construir el tipo de vivienda clásica para poder vivir de su trabajo, aunque a él le gustaría poder vivir de la construcción de las viviendas de nuevo diseño.
Érase un pintor que tenía una increíble imaginación y creatividad, llevando al lienzo una serie de obras originales en su concepción, en su forma de resolver y con una temática nunca llevada a los lienzos, con un impecable dibujo, arriesgadas composiciones y con unos colores superatractivos. Todo el mundo alababa la belleza y originalidad de sus obras, pero nadie le compraba, no conseguía vender este tipo de obras.
La gente que admiraba sus obras decía que no eran apropiadas para colgar en una casa, que eran propias para exhibir en galerías de arte, un museo o en grandes salones. Otros consideraban que el precio era alto y no estaba al alcance de cualquier bolsillo, aunque estas mismas personas, si tenían dinero para comprar un teléfono móvil de alta gama, una televisión de alta gama, un coche de alta gama, pero no tenía dinero para comprar un cuadro de este pintor.
Resulta muy triste para estos grandes creadores, grandes artistas, que en su esfuerzo creativo consiguen hallazgos nunca vistos, tener que dedicarse a hacer lo que todo el mundo, lo habitual, porque lo que ellos hacen no es valorado por nadie y ellos también tienen que vivir.
En algún caso es posible que cuando ellos mueran, llegue alguien que si valora estas obras y que tenga capacidad para venderlas y especular con ellas, de manera que mediante el márquetin y los contactos adecuados, logre venderlas a unos precios desorbitados y sea entonces cuando se valore a estos artistas, a estos creadores, pero ellos no pudieron saborear su éxito porque no lo tuvieron en vida, tal como le sucedió a Van Gogh.
¿Qué sucede realmente? Parece como que los “no ricos” considerasen que las obras de arte son para los ricos y que ellos se gastan el dinero en cosas más útiles, como teléfonos, consolas, ordenadores para jugar on line, motos, coches, televisores…
Los ricos parece que solo compran “marcas” exclusivas y ya con una fama garantizada para poder presumir y especular.
O tal vez todo se reduce a nuestra ignorancia supina sobre arte y por ello no valoramos las obras, aunque podemos visitar museos y exposiciones varias, pero sin adquirirlas, ya que no sentimos esa necesidad, nos gusta verlas pero no necesitamos poseerlas, tal como necesitamos de otras cosas.
¿Qué pensáis vosotros?

domingo, 26 de febrero de 2023

MÁS PERROS QUE NIÑOS

 







En España desde hace tiempo hay más perros que niños. Se observa en muchas calles, plazas y parques de pueblos y ciudades y no es una apreciación subjetiva. Las estadísticas lo constatan: El 1 de julio pasado había 6,6 millones de habitantes de entre 0 y 14 años, según los datos del INE, y en España existen más de 9,3 millones de perros censados según las cifras que maneja la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (Anfaac).

La población infantil española se ha reducido a la mitad desde 1960. “Si ese año los niños de 0 a 14 años representaban el 27% de la población total, en el 2021 apenas constituían el 14%”.

Las circunstancias hacen que cada vez se convive menos con ellos, por lo que cuando están fuera de los espacios destinados a su educación y a sus juegos molestan, incordian... Y una sociedad con niños es motor, es cambio, y compartir la vida cotidiana con niños supone momentos de risas, de bromas, de aprendizaje, de compartir, de cariño, de atención y apoyo, de paciencia y tolerancia...”, si no tenemos niños todo esto se pierde.

Recuerdo cuando visitaba a mi suegro en la residencia donde estaba, como todos los habitantes de la misma se alegraban cuando veían a mis nietos que me los llevaba conmigo para que vieran a su bisabuelo.

Si los niños escasean aumenta la soledad, y esto lleva al deseo de aliviarla compartiendo tiempo y espacio con un animal, lo que justificaría el creciente número de hogares con perros.

Está claro que es difícil pensar en niños en una sociedad con unos salarios precarios que hacen muy difícil la subsistencia individual y aún más tener personas a cargo, donde los vínculos personales no son muy sólidos y las relaciones poco estables, donde la dificultad de acceder a una vivienda impide independizarse o ampliar la familia, donde las ayudas familiares son nimias y donde prima el narcisismo. “Ha cundido una especie de utilitarismo muy pragmático y muchas personas se preguntan de qué les sirve tener hijos si es una inversión muy costosa, sin garantía alguna, y que obstaculiza carreras profesionales y su desarrollo económico, que reduce la libertad personal y la expansión social; y para otros el planteamiento es ‘¿cómo vas a traer un niño a este mundo si lo que le espera es un escenario de basura, de crisis climática o posnuclear?”

Una de las funciones de la reproducción es establecer el vínculo paterno filial y materno filial, una conexión biológica que la cultura y la sociedad reforzaban como vínculo permanente y no casual o fortuito, es decir, hasta la muerte de las dos partes.

“El vínculo padres-hijos es el único que queda inquebrantable, ya que el matrimonio o la amistad son casuales o fortuitos, están vinculados a la subjetividad (la relación se mantiene mientras es satisfactoria para las partes); y que ese vínculo escasee es un cambio fundamental (y no necesariamente negativo­) en la forma de relacionarnos, porque significa que las relaciones primarias (las que nos vienen impuestas, como la familia, el lugar de nacimiento...) casi han desaparecido y todas las relaciones que mantenemos son elegidas”

“El paradigma imperante hoy es ‘vida solo hay una y solo pienso en mí’, y eso provoca que sea más importante la vida, que uno pueda tener, que procrear o que el niño pueda tener, que además se ve como un límite a las experiencias o posibilidades que se desea tener”.

Conforme gana espacio el discurso del confort, del placer, la diversión y la libertad, pierde importancia la familia y tener hijos es solo una opción. “No es solo cuestión de egoísmo, sino que tener una familia es muy caro y lo costoso implica renuncias, y la gente no quiere renunciar”.

El hecho de que los niños sean un bien escaso no tiene por qué ser malo si no se les sobreprotege y no se endiosa la infancia. “Ojalá más personas optaran por tener perros y no niños para satisfacer su pulsión de cuidar a otro y prolongarse en otro ser, porque muchas veces no están preparados y esto trae muchos problemas, pues no se les educa adecuadamente, lo que puede llevar a provocar traumas en los niños que al ser mayores provocará problemas a sí mismos y a la sociedad”.

El hecho de que demográficamente se avance hacia una sociedad eminentemente adulta también conlleva cambio de valores. Probablemente el principal sea que nos hacemos menos tolerantes, en especial ante la frustración. “Vivir con niños requiere tolerancia, paciencia, sacrificio, renuncia y ductilidad, porque hay que adaptarse a los imprevistos que le ocurren al niño, a su aprendizaje lento, a la necesidad de repetirle las cosas... y la ausencia de esta experiencia nos hace más narcisistas, egocéntricos y menos capaces de empatizar y de entender al otro, de compartir o de ceder”.

En una sociedad predominantemente adulta se pierde la referencia de los valores que identificamos con la niñez, “como la ingenuidad, la curiosidad, la espontaneidad, el juego, la mirada limpia, el placer del descubrimiento...”.

Al mismo tiempo, debido a la mayor esperanza de vida, se están ampliando las etapas de la adolescencia y de la juventud y nadie quiere ser mayor. “Vamos a una sociedad adulta, pero que se infantiliza, donde los adultos buscan simular la experiencia infantil y juvenil, y valores como la responsabilidad y el compromiso decaen en favor de otros más propios de personas infantiles”.

El descenso de la natalidad también conlleva cambios urbanísticos; el envejecimiento de la población altera desde los equipamientos necesarios en los parques hasta la distribución de los hospitales o la regulación del tráfico y de los semáforos o los horarios de las actividades.

“El tamaño del hogar se va reduciendo; la tendencia es, si se tiene hijos, tener uno, y las familias con más de dos son una rareza, y eso afecta a la red familiar y tiene implicaciones para el urbanismo, para la planificación de los servicios de atención, para la sanidad, para la educación, para los cuidados a personas mayores en el futuro...”.

“La idea de familia nuclear padre-madre-hijos se ha roto; hay un auge de los hogares unipersonales y de hogares compartidos o de cohabitación tanto de jóvenes como de maduros y eso afecta al diseño de las viviendas, que cada vez se centra más en las zonas comunes en detrimento de las habitaciones, porque ya no hacen falta dormitorios de matrimonio”.

La pobreza de niños, sumada a la tendencia a excluirlos de muchos espacios públicos (desde hoteles hasta restaurantes pasando por las iglesias) “porque molestan, desordenan, enfadan y alteran nuestra agenda”, está haciendo que desaparezca el encuentro intergeneracional. Y lo considero una gran pérdida. “La relación intergeneracional es de una gran riqueza porque te obliga a ampliar la mente; el niño es un pequeño filósofo, no tiene la esclavitud de lo políticamente correcto y desde su inocencia te cuestiona e interroga y te obliga a salir de tu área de confort; esas preguntas libres y ese diálogo con el niño son un despertador para pensar, y se está perdiendo”.

Además, esa falta de interacción intergeneracional también conlleva carencias afectivas para muchas personas. “Se multiplican los perros y las mascotas porque tenemos necesidad de afecto, de interactuar con un ser vivo que pueda reconocerte, manifestar alegría o tristeza, y que nos haga sentir acompañados, pero sin tener que asumir el compromiso, la responsabilidad de educar y la inversión en tiempo y dinero que requiere un hijo”.

Especialmente en Europa tenemos un problema añadido: Sabido es que el pueblo musulmán no tiene problema alguno en traer a la vida gran número de niños y en la actualidad gran número de ellos emigran de sus países de origen, viniendo a vivir a Europa. Por tanto ya, en la actualidad, hay muchos musulmanes que han nacido aquí y por tanto son europeos. Muchos de estos jóvenes se apuntan a la Yihad viajando a Siria y otros países similares para recibir el espaldarazo a su fanatismo ideológico, pero este es un problema menor. También sabemos que Arabia Saudí no solo financia a DAES y otros grupos terroristas sino que implanta en todos los países europeos sus mezquitas para mantener unidos a los musulmanes y su ideología. Pero lo importante es que dentro de unas décadas, en Europa, vivirán una mayoría de musulmanes, los cuales formarán parte de los parlamentos de todos los países de la Unión Europea y cuando ellos sean mayoría serán quienes dirijan Europa imponiendo su ideología y sus leyes, que pertenecen a la época medieval. 

Menos mal que para entonces yo ya habré emigrado del planeta Tierra.