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martes, 3 de agosto de 2021

LOS CARTONES DE RAFAEL SANZIO 8 SAN PABLO Y SAN BERNABÉ EN LISTRA

 


 



Durante el viaje misionero de Pablo y Bernabé por el Asia Menor tuvo lugar en Lystra –colonia del Imperio romano en Anatolia, parte de la actual Turquía– la curación milagrosa de un tullido, cojo de nacimiento (Hechos 14, 8-18).

El paralítico ha sido sanado y tira lejos de sí las muletas ante la sorpresa de sus conciudadanos. La multitud reunida en el foro se agolpa alrededor del taumaturgo y su acompañante, san Pablo y san Bernabé, creyendo reconocer en ellos a Júpiter y Mercurio, cuya escultura en bronce se levanta sobre un pedestal.

Los sacerdotes han pronunciado las fórmulas sacramentales y se disponen a rendirles los honores y ofrecerles un sacrificio como divinidades descendidas del Olimpo. Un niño hace sonar la flauta doble de las ceremonias sacrificiales y otro porta la caja de incienso y perfumes que se queman sobre el ara de las libaciones. El sacrificador o victimario levanta el hacha sobre uno de los bueyes adornado con cintas y guirnaldas, pero un joven adelanta el brazo para frenar el golpe. San Pablo, exasperado, rasga sus vestiduras en señal de indignación contra estas prácticas idólatras.





Cenefas: Las cenefas están dedicadas a la figura de Hércules y sus hazañas. En las laterales, bajo las personificaciones de la Fama y la Victoria, aparecen Hércules y Atlas con las esferas terrestre y celeste, Hércules y el centauro Neso, Hércules y Juno, y Hércules con las aves de la laguna Estinfalia. En el centro de la cenefa inferior figura el héroe mitológico entronizado bajo un templete como el Hércules gálico de Alciato, orador convincente y personificación de la Elocuencia, de cuya boca parten sutiles cadenas enganchadas a las orejas de los personajes que se le acercan flanqueados, a izquierda y derecha, por Hércules y la hidra de Lerna, y Hércules y el león de Nemea.

lunes, 2 de agosto de 2021

LOS CARTONES DE RAFAEL SANZIO 7 La ceguera de Elymas o La conversión del procónsul

 




Este séptimo paño y los dos siguientes glorifican al apóstol Pablo. La figura del apóstol de los gentiles y la de Elymas, hombre astuto que procuró apartar de la fe al procónsul Sergio Paulo, están directamente opuestas. La imponente y serena figura de Pablo, que extiende su brazo al pronunciar el castigo –“Ahora mismo la mano del Señor caerá sobre ti y quedarás ciego”–, contrasta con la inquietud y el miedo reflejados en la figura de Elymas, representación magistral de la ceguera –“Al punto se apoderaron de él las tinieblas y la oscuridad, y daba vueltas buscando quien le diera la mano”– (Hechos 13, 6-12).

El atemorizado procónsul, que ocupa su trono en el centro, aparece rodeado por figuras llenas de consternación y asombro. A sus pies, bajo el estrado, una cartela contiene la inscripción

latina: “L. SERGIVS PAVLLVS / ASIAE PROCCOS: / CHRISTIANAM FIDEM / AMPLECITVR. / SAVLI PREDICATIONE” (Sergio Paulo, procónsul de Asia, abrazó la fe cristiana gracias a la predicación de Pablo).





Cenefas: Alegorías de las virtudes cardinales se superponen en las cenefas laterales especulares: la Justicia con la espada y la balanza, la Prudencia con dos caras y un espejo; la Fortaleza ataviada con casco, y a sus pies un león; y la Templanza, sentada de perfil con las riendas y frenos en la mano. La cenefa inferior muestra siete virtudes morales sentadas sobre un fondo decorado con guirnaldas y esfinges aladas: la Magnanimidad con collares y cadenas en su mano derecha y un águila en su antebrazo; la Paz con la rama de olivo en un ánfora y un león sentado junto a ella que le acaricia la mano; la Victoria, sentada sobre un plinto adornado con trofeos guerreros, sostiene en su mano izquierda un halcón encapuchado, la derecha armada con guantelete sustenta una pica; la Esperanza, con el ancla, el águila bicéfala y un libro apoyado en su rodilla; la Providencia sostiene una esfera armilar en su mano derecha y una lanza en la izquierda; la Precaución sostiene un espejo en la mano izquierda donde se refleja la imagen de un zorro con hábito de fraile, que descansa en su regazo; y la Docilidad, portadora de unos azotes, un cetro y un libro apoyado sobre sus rodillas.

LOS CARTONES DE RAFAEL SANZIO 9 PREDICACIÓN DE SAN PABLO EN ATENAS

 



 En este noveno y último paño, Pablo, centro espiritual de la composición, aparece en primer término predicando en el Areópago de Atenas, caracterizado por el templo circular, remedo del Tempietto de Bramante en San Pietro in Montorio, y la estatua de Ares, dios de la guerra. El apóstol, puesto en pie, se dirige a los atenienses: “veo que sois sobremanera religiosos porque al pasar y contemplar los objetos de vuestro culto está escrito: “Al dios desconocido”. Pues ese que sin conocer veneráis es el que yo os anuncio” (Hechos 17, 22-34). La figura de Pablo con los brazos levantados hacia el cielo y adelantado hasta el borde de las gradas, destaca sobre todos los asistentes, no sólo por hallarse en un lugar elevado, sino porque el resto de espectadores se ha representado en menor escala.

El discurso de san Pablo fracasó frente a los filósofos, que no podían admitir la resurrección de los muertos, pero despertó la vocación cristiana en algunos oyentes penetrados de la verdad de la nueva doctrina, como Dionisio Areopagita y su mujer Dámaris, que ascienden las gradas a la izquierda.

Este tapiz fue concebido como colofón y homenaje de Rafael a sus mecenas, el pontífice León X y el humanista Janus Lascaris, incorporados entre los filósofos asistentes al debate paulino en el ágora o plaza principal de la capital de Ática.





Cenefas: Las cenefas laterales especulares superponen las alegorías de las virtudes teologales: la Fe con el cáliz y la cruz, la Esperanza con túnica azul verdosa, la Caridad con niños en sus brazos dándoles el pecho, y la Teología con las escrituras sobre un atril. En la cenefa inferior se alinean sentadas sobre un banco corrido las alegorías de la Revelación o la Historia con el ave fénix, la Filosofía con la escalera, la Elocuencia central con el fuego en la boca, la Constancia o la Escultura con un Hermes y la Templanza junto a un camello.

domingo, 1 de agosto de 2021

LOS CARTONES DE RAFAEL SANZIO 6 LA CONVERSIÓN DE SAULO

 


 



Saulo gozaba de la ciudadanía romana, derecho concedido por Julio César a los ciudadanos de Tarso. Su conversión es un hecho histórico de trascendental importancia para el cristianismo por el papel que tuvo en su difusión y por el testimonio que dio con su vida y su muerte en favor de la resurrección de Cristo.

El perseguidor de la primera iglesia, armado como legionario romano, cae fulminado del caballo que montaba en su viaje hacia Damasco, cegado temporalmente por una visión divina cuando escuchó la voz de Cristo, que aparece en lo alto, en rompimiento de nubes: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 9, 1-7). A la derecha, el grupo de acompañantes, atónitos ante el suceso, mientras dos hombres intentan apaciguar a sus caballos desbocados, en segundo término.

Cenefas: Las cenefas laterales especulares superponen alegorías de las artes del Trivium y el Quadrivium: la Geometría con el compás, la Música con la viola, la Astronomía con la esfera celeste y la Aritmética con cuentas y cifras en una pizarra. La cenefa inferior presenta en su centro una referencia al Jardín de las Hespérides, con su hermoso árbol de manzanas doradas y el dragón vigilante encadenado al tronco, símbolo de la inmortalidad según la mitología clásica. Árbol flanqueado por alegorías de las virtudes Prudencia, Templanza, Caridad y Fe.


sábado, 31 de julio de 2021

LOS CARTONES DE RAFAEL SANZIO 5 La lapidación de San Esteban

 






La composición de este quinto tapiz se centra en el acto de la lapidación de Esteban, el martirio del primer diácono y mártir de la fe cristiana, acusado falsamente de haber blasfemado contra Moisés y contra Dios. El asunto enlaza con La muerte de Ananías, el tapiz precedente donde se muestra la distribución y administración de bienes encomendada a los diáconos. Al mismo tiempo, la composición introduce a Saulo, futuro san Pablo, dando inicio al ciclo paulino.

A las afueras de Jerusalén, los musculosos verdugos han depositado sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo, para lanzar las piedras con mayor soltura. La figura de Esteban de rodillas, más luminosa que las restantes, revestido con dalmática de diácono y con los brazos abiertos, fija los ojos en el cielo para contemplar la visión celestial que aparece en rompimiento de nubes: “Veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre en pie a la diestra de Dios” (Hechos 7, 54-60). Al fondo, vista de la ciudad de Jerusalén y el bosque de la lapidación.

Cenefas: Alegorías femeninas de las artes liberales del Trivium –Gramática, Retórica, Dialéctica– y la Sabiduría nutricia se superponen en las cenefas laterales especulares. En la cenefa inferior se alinean las alegorías femeninas de las virtudes teologales y cardinales: la Fe con un corazón ardiente, la Fortaleza con la cabeza de Holofernes, la Templanza con el reloj y la Diligencia con sandalias aladas sobre un libro.


viernes, 30 de julio de 2021

LOS CARTONES DE RAFAEL SANZIO 4 LA MUERTE DE ANANÍAS

 

 



En este cuarto tapiz los apóstoles presiden el reparto de ganancias entre los necesitados de las primeras comunidades cristianas, según el relato del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 32- 34 y 5, 1-11). Pedro, que leía los corazones, descubre el engaño de Ananías y su esposa Safira, que se reservaban parte de las ganancias de la venta de unas tierras. El castigo fue fulminante, la muerte de Ananías y posteriormente el de su esposa y cómplice.

 Sobre una tribuna central, aparece grave y solemne la reunión de los Apóstoles. A ambos lados, los fieles ofrecen sus dones, que son distribuidos entre los necesitados. En primer término, Ananías, caído en el suelo, muere provocando el asombro y horror de los asistentes. Pedro acaba de pronunciar la sentencia y sobresale enérgicamente entre el grupo de los apóstoles, mientras uno de ellos señala con la mano al cielo, de donde ha procedido el juicio divino. Safira, se acerca por la izquierda, contando las monedas que lleva en la mano sin percatarse del castigo que ha sufrido su consorte y que va a herirla a ella también. 





Cenefas: Las cenefas laterales están dedicadas a las Musas, diosas de las ciencias y las artes, presididas por su padre, Júpiter. A la izquierda se superponen Polymnia, musa de la elocuencia, con filacteria; Euterpe, musa de la música y la poesía, con doble flauta; y Clío, musa de la historia, con filacteria. A la derecha, de nuevo Polymnia con filacteria; Atenea, diosa de la sabiduría y de las artes; Terpsícore, musa de la danza, con su lira; y Urania, musa de la astronomía, con una esfera estrellada. En la cenefa inferior se alinean sentadas Euterpe nuevamente; Calíope, musa de la poesía heroica; Melpómene, musa de la tragedia; Erato, musa de la poesía lírica; y Talia, musa de la comedia.

jueves, 29 de julio de 2021

LOS CARTONES DE RAFAEL SANZIO 3 Curación del paralítico

 





La escena representada en este tercer tapiz, extraída del libro de los Hechos de los Apóstoles (3, 1-11), se ajusta con fidelidad al pasaje de la curación del cojo de nacimiento, milagro obrado por Pedro en el templo de Jerusalén. La acción se desarrolla en un peristilo de columnas salomónicas, de fuste estriado y decorado con bajorrelieves.

Según el texto evangélico, el paralítico era colocado todos los días a la puerta oriental del templo, llamada la Hermosa, por la que se entraba en el atrio de las mujeres. Los dos apóstoles, Juan y Pedro, dirigen su bendición al mendigo espasmódico, sentado a sus pies, al tiempo que Pedro le alcanza la mano para levantarle. El resto de los asistentes al milagro se distribuye entre las columnas laterales, a ambos lados de la escena central.




Cenefas: Las cenefas laterales, según diseño atribuido a Perino del Vaga, son una alegoría del paso del tiempo y el transcurso de las estaciones. Sus figuras superpuestas, extraídas de la mitología clásica, no son especulares como las del resto de los paños. Incorporan diferentes personificaciones del día y la noche –Apolo y Diana–; atributos del tiempo y la eternidad –reloj de arena y reloj de veinticuatro horas–; y personificaciones de las cuatro estaciones. La cenefa inferior es una alegoría de la Fortuna, mujer bifaz, que da o niega riquezas o favores a seis personajes, flanqueados a izquierda y derecha por la Prudencia con el espejo y la Constancia armada con lanza y escudo.

miércoles, 28 de julio de 2021

LOS CARTONES DE RAFAEL SANZIO 2 Encargo de Cristo a San Pedro

 




La escena está entresacada de los Evangelios de Mateo (16, 18-19) y Juan (21, 11-17), también se desarrolla a orillas del lago de Genesaret. El paisaje enlaza con el de La pesca milagrosa, y la proa, el remo y la cadena del ancla de una de las barcas, que se aprecian en el margen izquierdo, crean la ilusión de un paisaje único.

Cristo resucitado, con los estigmas de la Pasión, cubierto con una túnica blanca que imprime a su figura una luminosidad y un carácter sobrehumano y espiritual, encomienda a Pedro el cuidado de las ovejas de su grey, los creyentes, y le hace entrega de las llaves del reino de los cielos en presencia del resto de los apóstoles. 16

                                

La serenidad del semblante del Resucitado contrasta con los expresivos gestos de los diez discípulos, apiñados como un solo bloque, y sus diferentes reacciones ante la elección del Maestro.

Cenefas : Las tres parcas, alegoría del transcurso de la existencia, se superponen en las cenefas laterales especulares como versión tejida de los frescos diseñados por Giovanni Francesco Penni para las Logias vaticanas. Cloto hila con el huso la trama de la vida, Láquesis señala el destino, y Átropos corta el hilo de la vida. La secuencia de la cenefa inferior es una alegoría de la Virtud y el Vicio, personificada en los dos monarcas centrales, que reparten coronas o fustigan con látigos a sus súbditos, asistidos por las personificaciones femeninas de la Victoria y la Templanza en los extremos.





 

 

 

martes, 27 de julio de 2021

LOS CARTONES DE RAFAEL SANZIO 1 La pesca milagrosa

 


Cartón invertido respecto al tapiz



La escena de este primer tapiz, inspirada en el Evangelio de Lucas (5, 1-10), relata el momento en que Cristo indica a Pedro y sus compañeros, tras una infructuosa noche de pesca, dónde debían echar las redes para conseguir una captura abundante.

La acción se desarrolla ante un vasto y luminoso paisaje en cuyo horizonte confluyen la ciudad de Cafarnaún y sus riberas, las aguas tranquilas y trasparentes del lago de Genesaret o Mar de Tiberiades y el amplio celaje, tramado con una armoniosa y resplandeciente gama de sedas blancas y azules.




Las dos embarcaciones, en el plano intermedio, profundamente sumergidas en el lago por el excesivo peso de la pesca capturada, son el exiguo escenario sobre el que destaca el grupo principal de los primeros apóstoles. La majestuosa y serena figura de Jesús, sentado a la proa en la barca de Andrés y Simón Pedro, es el punto de atracción de todas las miradas. Pedro, abrumado por el milagro, se postra ante la grandeza divina del Maestro, y Andrés inicia el expresivo gesto de la genuflexión. En la otra barca, Juan y Santiago, con gran esfuerzo, transmitido por la tensa anatomía de su musculatura, se afanan en recoger la copiosa pesca, mientras Zebedeo, su padre y timonel, intenta mantener el inestable equilibrio de la embarcación. En primer término, la ribera, animada con mariscos, cangrejos, grullas y plantas lacustres.

Cenefas: Las figuras mitológicas de Júpiter, Juno, Neptuno y Ceres (blanca y negra), personificaciones alegóricas de los cuatro elementos –Fuego, Aire, Agua y Tierra– se superponen en las cenefas laterales especulares, versión tejida de los frescos diseñados por Giovanni Francesco Penni, discípulo de Rafael, para las Logias vaticanas. El mito de Prometeo, alegoría de la creación divina, la providencia y la sabiduría, se representa en la cenefa inferior.

lunes, 26 de julio de 2021

LOS CARTONES DE RAFAEL SANZIO

 






Los Cartones de Rafael ilustran escenas de las vidas de san Pedro y san Pablo. Ponen el énfasis en varios puntos que eran relevantes en las polémicas religiosas de los años previos a la Reforma luterana, y recalcan especialmente el papel de san Pedro como fundador del papado de Roma. Las escenas que eligió Rafael eran relativamente inusuales en el Arte, menos trilladas que las relativas a Jesucristo y la Virgen María, por lo que tuvo menos limitaciones para idearlas.



Estas pinturas de formato monumental (3 metros de alto y de 3 a 5 de largo), con figuras a tamaño mayor que el natural, se llaman «cartones» porque esta palabra se aplica en Arte a los modelos o plantillas empleados en el tejido de tapices y alfombras. No se idearon como cuadros para ser colgados, sino como patrones para fabricar tapices con las mismas imágenes. Goya pintaría cartones de manera similar en el siglo XVIII. Los cartones de Londres y los tapices definitivos del Vaticano coinciden en tamaño, pero los primeros muestran las imágenes invertidas porque los tapices se tejen por el reverso; Rafael debió de tener en cuenta esta condición técnica al pensar las escenas.

Los tapices de Los Hechos de los Apóstoles fueron encargados por el papa León X para engalanar la Capilla Sixtina, si bien no se exhiben de manera permanente en ella pues se pensaron como ornamento especial para grandes festividades. Fueron robados durante el Saqueo de Roma (1527) y devueltos posteriormente. Se exhiben en otra sala dentro de los Museos Vaticanos y sólo en ocasiones especiales se cuelgan en la Capilla Sixtina. Existen más ejemplares de los tapices, que ahora se hallan dispersos en diversos países. En España Patrimonio Nacional tiene una reproducción de estos tapices. 

Cuando se cuelgan en la Capilla Sixtina se colocan sobre los frescos cercanos al suelo que simulan cortinas.







Los temas de las diez imágenes, incluyendo las tres cuyos cartones no se conservan, son:

1) La pesca milagrosa

2) Encargo de Cristo a san Pedro, momento clave del nacimiento del papado

3) La curación del paralítico

4) La muerte de Ananías

5) La lapidación de san Esteban (cartón no conservado)

6) La conversión de Saulo, luego san Pablo (cartón no conservado)

7) La ceguera de Elimas o Conversión del procónsul

8) San Pablo y Bernabé en Listra

9) San Pablo en prisión (cartón de menor tamaño, no conservado)

10) Predicación de san Pablo en Atenas; la pareja arrodillada a la derecha se atribuye a Giulio Romano, entonces ayudante de Rafael.




Los Cartones conservados en Londres

Los siete Cartones de Rafael conservados ahora en Londres fueron adquiridos en 1623 por Carlos I de Inglaterra, entonces príncipe de Gales. Los obtuvo de una colección de Génova mediante intermediarios por solo 300 libras. Su precio tan bajo se explicaría porque fueron subestimados como patrones para artesanos y no valorados como obras de arte autónomas. Habían sido cortados en bandas de un metro de anchura (tal como se requiere en el tejido de tapices de nudo bajo) que no se volverían a unir hasta la década de 1690, en el palacio de Hampton Court. En tiempos de Carlos I los fragmentos se guardaron en cajas de madera en la Banqueting House del Palacio de Whitehall, en Londres. Cuando este rey fue decapitado y su colección se vendió, Oliver Cromwell decidió excluir los cartones de la venta y gracias a ello permanecieron en la Royal Collection. Nada se sabe de los tres cartones restantes.

En 1699, Guillermo III de Inglaterra encargó a Christopher Wren y a William Talman la construcción en Hampton Court de una Galería de Cartones, un espacio específico para exhibirlos una vez recompuestos y montados en bastidores. Ya en esta época su estimación aumentaba, si bien no lucían bien por la suciedad acumulada en su superficie. Se consideraban lo más genuino de Rafael, y su clasicismo sobrio se oponía al barroco decorativo que empezaba a perder interés.






En 1763, cuando Jorge III se mudó a su residencia recién comprada, el actual Palacio de Buckingham, se llevó los Cartones a ella. Hubo protestas en el Parlamento británico porque el nuevo palacio no era accesible a los visitantes y, por tal, los Cartones de Rafael no podrían verse con facilidad. En aquella época los círculos cultos del país intentaban promocionar a los artistas nacionales y consideraban los Cartones como necesarios para su formación. Joshua Reynolds los mencionaba con frecuencia y dijo de ellos que podían considerarse pinturas murales. Afirmaba que Rafael expresaba mejor su genialidad en los murales grandes que en los cuadros pequeños al óleo.

En 1804 los Cartones fueron restituidos a Hampton Court, donde fueron fotografiados por primera vez en 1858. Fue la Reina Victoria quien en 1865 decidió depositarlos en calidad de préstamo en el nuevo Victoria and Albert Museum de Londres, donde permanecen expuestos en una sala especialmente diseñada. Existen copias de ellos en varios lugares, como Knole House y Hampton Court, donde ocupan la Galería de Cartones que se construyó para los originales. Las copias expuestas allí fueron realizadas en la década de 1690 por un pintor poco conocido, Henry Cooke. Existen otras series de copias en la Royal Academy y en la Universidad de Columbia. La segunda serie fue pintada por James Thornhill. La Royal Collection posee, además de los Cartones, una serie de tapices tejidos de ellos, pero no es la que perteneció a Enrique VIII, que se perdió hacia 1945.